UNA LIBRA DE MANTECA CUESTA 2.500 PESOS EN LAS TUNAS: CASI TODA LA PENSIÓN DE UNA JUBILADA
Una denuncia compartida por Sandro Antonio García Peña, residente en Las Tunas, vuelve a poner cifras concretas a una realidad que para muchos cubanos se mide cada día frente al mostrador: asegura haber pagado 2.500 pesos cubanos por una libra de manteca, una cantidad equivalente a casi el 82% de los 3.056 pesos que, según relata, recibe mensualmente su abuela después de haber trabajado durante 42 años.
La comparación resulta especialmente significativa porque los 3.056 pesos citados por García Peña coinciden con el monto que comenzaron a recibir desde agosto de 2025 determinados jubilados cuya pensión anterior era de 1.528 pesos, tras el incremento aprobado por las autoridades cubanas.
Si se toma como referencia esa pensión, después de comprar únicamente la libra de manteca quedarían 556 pesos para cubrir el resto del mes.
EL COSTO DE VIDA EN LAS TUNAS, SEGÚN LA DENUNCIA
García Peña sostiene que el problema no termina en el precio de la manteca. En su testimonio afirma que un paquete de pollo puede alcanzar los 5.000 pesos, mientras que conseguir carbón para cocinar puede costar alrededor de 2.500 pesos.
CubaBajoLupa no ha podido verificar de manera independiente esos precios específicos en Las Tunas, que pueden variar según el vendedor, la cantidad, el tipo de establecimiento y el mercado donde se comercialicen. Por esa razón, deben entenderse como los precios reportados por el denunciante y no como tarifas oficiales o uniformes para toda la provincia.
La comparación con los ingresos, sin embargo, permite dimensionar el problema. Cuba elevó en julio de 2026 el salario mínimo nacional de 2.100 a 3.210 pesos mensuales, según las resoluciones 14 y 15 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. El propio Gobierno reconoció al anunciar la medida que el incremento continúa siendo insuficiente frente al comportamiento de los precios y el costo de los bienes y servicios.
Una libra de manteca a 2.500 pesos, de confirmarse ese precio, equivaldría por sí sola a alrededor del 78% del actual salario mínimo nacional.
APAGONES, AGUA Y EFECTIVO: LA CRISIS VA MÁS ALLÁ DE LOS ALIMENTOS
El tunero describe además largas interrupciones eléctricas, dificultades con el abastecimiento de agua y problemas para conseguir efectivo.
Su testimonio encaja dentro de una crisis energética que continúa afectando al país. Durante 2026 Cuba ha sufrido reiterados colapsos del Sistema Electroenergético Nacional y cortes prolongados, con efectos adicionales sobre el bombeo de agua, la conservación de alimentos y el funcionamiento cotidiano de hogares y negocios.
García Peña afirma que en algunos comercios y ventas particulares no puede pagar mediante transferencia, por lo que necesita conseguir billetes. Según su relato, esto lo obliga a localizar cajeros con electricidad y disponibilidad de efectivo, esperar durante horas e incluso recurrir a préstamos.
El acceso al efectivo también ha sido reconocido como un problema dentro de la actual situación económica cubana. En julio de 2026, el Banco Central eliminó los límites de 5.000 pesos que desde 2023 habían restringido determinadas operaciones en efectivo, en medio de persistentes dificultades para retirar dinero de bancos y cajeros.
CUANDO UNA PENSIÓN NO ALCANZA PARA LO BÁSICO
El elemento central de la denuncia no es solamente cuánto cuesta un producto, sino cuánto representa ese precio dentro del ingreso mensual de una persona jubilada.
García Peña recuerda que su abuela trabajó durante 42 años y cuestiona que, tras décadas de aportes laborales, una parte tan grande de su pensión pueda desaparecer con la compra de un solo alimento básico.
La situación resulta aún más sensible para hogares con ancianos, niños, personas enfermas o ciudadanos que dependen exclusivamente de salarios estatales, pensiones o prestaciones sociales.
El Gobierno cubano anunció recientemente nuevas medidas de protección para grupos vulnerables y reconoció el deterioro de varios indicadores sociales, además de problemas como la escasez de medicamentos y las afectaciones provocadas por la crisis energética.
Para García Peña, las consecuencias tampoco terminan en el bolsillo. Habla de cansancio, incertidumbre y desgaste emocional provocado por la combinación de escasez, apagones, dificultades para cocinar y la preocupación diaria por conseguir alimentos.
Su denuncia resume esa realidad mediante una cuenta extremadamente sencilla: 3.056 pesos de pensión, menos 2.500 por una libra de manteca, dejan 556 pesos para afrontar todo lo demás.
Más que una comparación de precios, es una medida de hasta dónde se ha reducido el poder de compra de algunos de los ingresos más vulnerables de Cuba.
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