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Cuba Bajo Lupa

TRUMP ASEGURA EN LA ONU QUE MARCO RUBIO SIGUE EN «NEGOCIACIONES» CON CUBA: «VEREMOS QUE SUCEDE»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes ante la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas que el secretario de Estado Marco Rubio está directamente involucrado en conversaciones con Cuba, al tiempo que volvió a describir a la isla como un “Estado fallido” y aseguró que el sistema político cubano terminará cayendo. Durante ese tramo del discurso, la delegación cubana abandonó el salón en señal de protesta.

La declaración introduce un elemento especialmente relevante en la relación bilateral: Washington habla abiertamente de “negociaciones”, mientras el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla ha sostenido públicamente que no existe un proceso formal de ese tipo. La diferencia no es menor, porque ambos gobiernos sí han mantenido contactos directos durante 2026, incluidos encuentros presenciales en La Habana.

TRUMP SITÚA A MARCO RUBIO AL FRENTE DE LAS CONVERSACIONES CON CUBA

Durante su intervención en Nueva York, Trump presentó a Rubio como una figura central en los contactos con La Habana. Reuters informó este martes que el presidente dijo que el secretario de Estado está involucrado en negociaciones con Cuba, aunque no detalló el contenido de esas conversaciones, los participantes ni si existe un calendario definido para alcanzar algún acuerdo.

Esa afirmación coincide parcialmente con lo ocurrido meses antes. El 10 de abril, funcionarios estadounidenses y cubanos se reunieron en La Habana en un encuentro confirmado posteriormente por ambos gobiernos. Un funcionario del Departamento de Estado dijo entonces a Reuters que aquellas conversaciones habían sido supervisadas por Rubio y que Washington había planteado reformas económicas y políticas a las autoridades cubanas.

Entre las demandas estadounidenses aparecieron la liberalización económica, el fin de determinadas prácticas represivas y la liberación de presos políticos. La parte cubana, por su lado, colocó como prioridad el levantamiento de las restricciones estadounidenses sobre el suministro energético y rechazó que Washington condicionara decisiones internas de la isla.

LA HABANA RECONOCE CONTACTOS, PERO RECHAZA EL TÉRMINO “NEGOCIACIÓN”

La interpretación cubana es diferente. El 7 de septiembre, Bruno Rodríguez declaró que no había “negociaciones” actuales ni previstas con Estados Unidos, aunque sí existen contactos entre ambos gobiernos. También volvió a calificar las sanciones estadounidenses como un “bloqueo genocida” y situó en más de 8.000 millones de dólares las pérdidas económicas atribuidas por La Habana a esas medidas durante 2025.

La diferencia semántica refleja también una diferencia política. Washington parece describir los contactos como parte de un proceso orientado a obtener cambios concretos en Cuba, mientras La Habana evita presentar esos intercambios como una negociación formal que pudiera interpretarse como aceptación de condiciones estadounidenses.

Esa contradicción no significa necesariamente que una de las dos partes esté mintiendo. Dos gobiernos pueden mantener reuniones, presentar demandas y explorar posibles acuerdos sin haber establecido todavía una mesa formal de negociación con agenda, calendario y compromisos definidos.

“ESTADO FALLIDO” Y UNA NUEVA ESCALADA RETÓRICA

Trump aprovechó el escenario de Naciones Unidas para elevar nuevamente el tono contra La Habana. Reuters confirmó que calificó a Cuba como un “Estado fallido”, sostuvo que el Gobierno cubano atraviesa una presión sin precedentes y pronosticó su caída. La delegación cubana abandonó la sala durante esas declaraciones.

Ese pronóstico constituye una posición política del presidente estadounidense, no un hecho establecido sobre el futuro inmediato de Cuba. No existe públicamente un calendario verificable de transición política en la isla ni información que permita determinar cuándo o cómo podría producirse el desenlace anticipado por Trump.

El mandatario también acusó al Gobierno cubano de mantener durante décadas redes de influencia política e ideológica dentro de Estados Unidos. Sus palabras siguen la línea de un informe de 100 páginas publicado por el Departamento de Estado el 20 de julio bajo el título Cuba: The Capital of 21st Century Communism, que acusa a La Habana de una larga campaña de espionaje, subversión e influencia política.

Las acusaciones contenidas en ese informe corresponden a la posición oficial del Departamento de Estado y no todas han sido establecidas judicialmente. The Washington Post señaló en julio que el documento presenta algunas de sus conclusiones en términos más amplios y severos que evaluaciones estadounidenses anteriores sobre la amenaza cubana.

LOS CONTACTOS EXISTEN, PERO EL RESULTADO SIGUE ABIERTO

La existencia de conversaciones directas durante 2026 sí está documentada. Además del encuentro de abril en La Habana, Rubio reconoció en mayo que la posibilidad de alcanzar un acuerdo negociado con Cuba no era alta, aunque dijo que Washington seguía prefiriendo una solución pacífica.

La intervención de Trump en Naciones Unidas añade ahora presión política y visibilidad internacional a esos contactos. Pero, pese al lenguaje contundente empleado por el presidente, todavía no se conoce públicamente qué condiciones concretas discuten ambas partes, qué concesiones estarían dispuestas a aceptar o si existe realmente una negociación estructurada capaz de producir un acuerdo.

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