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Cuba Bajo Lupa

SUPUESTO SABOTAJE SACA DEL SEN A LA TERMOELÉCTRICA DEL MARIEL: CORTAN Y ROBAN CABLES QUE MANTENÍAN EN FUNCIONAMIENTO LA UNIDAD

El robo de cable en la termoeléctrica de Mariel provocó la salida abrupta y no planificada de la Unidad 8 de la Central Termoeléctrica Máximo Gómez Báez, después de que dos personas presuntamente ingresaran de madrugada a la instalación y cortaran 135 metros de cable eléctrico energizado, según informó la Fiscalía Provincial de Artemisa.

El hecho ocurrió cerca de la 1:00 de la madrugada del 2 de septiembre. De acuerdo con la versión divulgada por la Fiscalía y reproducida por la prensa oficial, los presuntos autores accedieron a la planta a través del canal de suministro de agua y cortaron un cable de 19 vías que conectaba la Unidad 8 con la casa de suministro de combustible. La interrupción dejó al bloque sin generación de manera repentina.

CÓMO OCURRIÓ EL ROBO DE CABLE EN LA TERMOELÉCTRICA DE MARIEL

La investigación sostiene que las dos personas que habrían ejecutado directamente el hecho eran ajenas a la termoeléctrica. Tras cortar el cableado, presuntamente se apropiaron de los 135 metros de conductor eléctrico, una infraestructura considerada indispensable para el funcionamiento de la unidad.

La Fiscalía indicó que la reacción inmediata de trabajadores y directivos evitó consecuencias mayores para el Sistema Eléctrico Nacional. Esa afirmación procede de las autoridades cubanas y no incluye, hasta ahora, un cálculo público del tiempo exacto que la Unidad 8 permaneció fuera de servicio exclusivamente debido al incidente.

El caso adquiere relevancia porque ocurrió en medio de una crisis eléctrica en la que varias unidades de la propia termoeléctrica de Mariel han permanecido fuera de servicio por averías o trabajos de mantenimiento durante septiembre. Registros de la Unión Eléctrica recogidos por medios independientes muestran que distintas unidades de la Máximo Gómez figuraron indisponibles en esos días, aumentando la presión sobre un sistema con escasa reserva de generación.

CUATRO PERSONAS BAJO INVESTIGACIÓN

Hasta el momento, cuatro personas aparecen vinculadas al expediente.

Dos de ellas son señaladas como presuntos autores directos y permanecen bajo la medida cautelar de prisión provisional. Otras dos son custodios de la instalación que, según la Fiscalía, no detectaron lo ocurrido y se encuentran bajo fianza.

Durante la investigación fueron recuperados 67 metros de cable eléctrico. Especialistas de la propia termoeléctrica concluyeron que ese material correspondía al cableado afectado, de acuerdo con la versión de la Fiscalía.

El caso quedó registrado como Expediente Fase Preparatoria 36 de 2026. Las autoridades investigan presuntos delitos de sabotaje e incumplimiento del deber de preservar bienes en entidades económicas. Que exista una investigación por esos delitos no significa que las personas implicadas hayan sido condenadas.

ROBOS CONTRA LA INFRAESTRUCTURA ELÉCTRICA

El incidente de Mariel no ocurre de manera aislada.

Radio Artemisa informó a finales de agosto que durante 2026 se habían registrado robos de cables, componentes de torres, tornillos, aceite dieléctrico y materiales pertenecientes a parques solares. Solo la sustracción de aceite de transformadores había generado más de 300 denuncias en distintas provincias, con Artemisa entre los territorios de mayor incidencia.

Según esa fuente oficial, este tipo de hechos ha provocado interrupciones prolongadas del servicio, daños a instalaciones productivas y afectaciones a sistemas de agua, comunicaciones y otros servicios básicos. También se han producido muertes entre personas que intentaban sustraer materiales de líneas energizadas.

En el caso de la Unidad 8, el riesgo fue todavía mayor porque el cable se encontraba energizado y formaba parte de una instalación de generación eléctrica.

UN PROBLEMA DE SEGURIDAD EN UNA INSTALACIÓN ESTRATÉGICA

El hecho plantea además interrogantes sobre la seguridad física de una infraestructura crítica.

Según la propia investigación oficial, dos personas ajenas a la central consiguieron entrar de madrugada a través de un canal de suministro de agua y acceder a una zona desde la que pudieron cortar cableado energizado sin ser detectadas inicialmente por la custodia.

La existencia de dos custodios investigados precisamente por no advertir lo ocurrido refuerza ese punto: más allá del presunto robo, el caso revela una vulnerabilidad de seguridad en una instalación estratégica para la generación eléctrica nacional.

Hasta ahora no se han divulgado públicamente los nombres de los implicados, el destino previsto del material sustraído ni si existen otras personas bajo investigación.

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