SANTY OGBETUA: LA RUTA DE LOS AUTOS DE MIAMI A LA HABANA QUE SE CONECTA MISTERIOSAMENTE CON EL RÉGIMEN CUBANO
Mientras buena parte de los cubanos enfrenta salarios que apenas alcanzan para cubrir alimentos básicos y una crisis del transporte público cada vez más profunda, otro mercado funciona en una realidad económica completamente diferente: automóviles enviados desde Estados Unidos y vendidos o entregados en Cuba por miles de dólares.
Una revisión de registros empresariales de Florida y de la propia publicidad utilizada por quienes participan en este negocio permite reconstruir parte del circuito comercial. En él aparecen el promotor cubano Santiago Rivero, conocido en redes sociales como “Santy Ogbetua”, la marca Global 53, una nueva compañía denominada 305 Global Cargo y, del lado cubano, IMPEXPORT S.U.R.L., entidad autorizada oficialmente para participar en la importación y comercialización de vehículos.
La documentación disponible no demuestra que todas estas partes formen jurídicamente una única empresa ni permite concluir que exista una actividad ilegal. Lo que sí muestra es cómo operaciones promocionadas desde Miami terminan dependiendo de estructuras autorizadas por el Gobierno cubano para completar su entrada y comercialización dentro de la isla.
SANTY OGBETUA Y GLOBAL 53 PROMOCIONAN AUTOS PARA CUBA
Santiago Rivero promociona regularmente en sus perfiles los servicios de Global 53, empresa o marca comercial dedicada al traslado de automóviles desde Estados Unidos hacia Cuba.
En publicaciones recientes aparecen vehículos destinados a la isla, ofertas de entrega y el teléfono +1 (305) 842-9129 como contacto comercial. En otro material protagonizado por Rivero se menciona incluso la existencia de opciones de financiamiento para adquirir vehículos.
Pero uno de los detalles más relevantes aparece en la propia publicidad de Global 53.
Una promoción anuncia envíos de vehículos a Cuba por 5.500 dólares “vía IMPEXPORT”, mientras otro anuncio asegura que Global 53, “junto a IMPEXPORT”, está trasladando automóviles eléctricos hacia la isla.
La expresión deja pocas dudas sobre una relación operativa para determinadas operaciones, aunque por sí sola no permite establecer qué contratos existen entre ambas partes ni cómo se distribuyen los ingresos.
UNA NUEVA EMPRESA APARECE EN FLORIDA
Paralelamente funciona 305 Global Cargo, otra marca que promociona el envío de vehículos hacia Cuba.
Los registros oficiales de Florida muestran que 305 GLOBAL CARGO, LLC fue constituida el 3 de agosto de 2026, con efecto desde el 31 de julio. La compañía tiene domicilio registrado en Miami y figura bajo la responsabilidad de Leonardo M. Olivares Estévez Sr., identificado tanto como agente registrado como miembro autorizado.
Las promociones de 305 Global Cargo ofrecen envíos de automóviles estándar desde unos 4.000 dólares, con tarifas superiores para determinadas marcas. Olivares ha difundido personalmente anuncios de la empresa invitando a residentes en Estados Unidos a enviar vehículos hacia Cuba.
Una denuncia publicada por el creador Brian Infante vincula 305 Global Cargo con Global 53 y Santiago Rivero. Sin embargo, CubaBajoLupa no encontró hasta ahora documentos societarios que demuestren que Rivero sea propietario de 305 Global Cargo o que ambas marcas pertenezcan legalmente a una misma compañía. Esa conexión deberá permanecer atribuida mientras no aparezca documentación adicional.
IMPEXPORT: LA PUERTA CUBANA DEL NEGOCIO
La participación de IMPEXPORT sí está documentada oficialmente dentro del sistema cubano.
Granma informó que IMPEXPORT y CIMEX están entre las entidades autorizadas para comercializar en divisas vehículos importados a personas naturales y jurídicas. El propio Gobierno ha señalado que los automóviles vendidos mediante ese mecanismo son importados y que sus precios incorporan impuestos y márgenes establecidos dentro de la política estatal.
Desde 2022, IMPEXPORT también figura entre las empresas facultadas para realizar operaciones de comercio exterior vinculadas a mipymes, trabajadores por cuenta propia y otras formas de gestión no estatal.
Ese diseño revela una contradicción importante dentro del discurso sobre el llamado sector privado cubano.
Un negocio puede promocionarse desde Miami y operar comercialmente con clientes particulares, pero para completar determinadas importaciones dentro de Cuba debe interactuar con entidades habilitadas por un Estado que conserva el control regulatorio, aduanero, comercial y fiscal sobre la entrada de los vehículos.
Eso no convierte automáticamente a cada empresario privado en una extensión del Gobierno cubano. Pero tampoco permite describir este mercado como completamente independiente del aparato estatal.
UN MERCADO EN DÓLARES EN MEDIO DE LA CRISIS
La otra cara del fenómeno es económica. El Gobierno cubano reconoció desde 2024 que la nueva política de comercialización de vehículos no significaría que un trabajador cubano pudiera comprar un automóvil con su salario. El propio ministro de Transporte admitió entonces que la reforma no resolvería de inmediato ese problema.
Así, mientras el transporte colectivo atraviesa una de sus peores crisis, se consolida paralelamente un mercado de automóviles importados cuyo acceso depende fundamentalmente de dólares, financiamiento externo o familiares en el extranjero.
La publicidad de Global 53 muestra que existe una ruta comercial activa entre Miami y Cuba. Los registros de Florida muestran nuevas empresas entrando en ese negocio. Y las normas cubanas confirman que IMPEXPORT forma parte del mecanismo autorizado para que esos vehículos terminen legalmente dentro de la isla.
Lo que todavía falta conocer es quizá lo más importante: cuánto dinero mueve exactamente esta red, qué comisiones recibe cada intermediario y cuánto termina ingresando a entidades controladas o autorizadas por el Estado cubano por cada automóvil que cruza el estrecho de Florida.
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