ROBERTO PERDOMO REVELA QUE COBRA 6,000 PESOS DE JUBILACIÓN EN CUBA: “NO ME HE IDO PORQUE NO TENGO DINERO”
El actor cubano Roberto Perdomo reveló que recibe una jubilación de 6,000 pesos mensuales en Cuba, una cantidad que, según explicó, resulta insuficiente para garantizarle estabilidad económica después de décadas de trabajo en la televisión, el cine y el teatro. El artista aseguró además que la falta de recursos le ha impedido viajar al extranjero para reunirse con familiares, incluido su nieto Leo, a quien todavía no conoce personalmente.
Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista con Maikel Amelia Reyes para el espacio Sin Filtros, de La Familia Cubana. Perdomo explicó que se jubiló hace aproximadamente cuatro o cinco meses, aunque continúa trabajando como recontratado. “¿Sabes cuánto cobro? 6 mil pesos”, afirmó al abordar directamente su situación económica.
LA JUBILACIÓN DE ROBERTO PERDOMO Y LO QUE REALMENTE PUEDE COMPRAR
Para explicar cuánto representan esos 6,000 pesos de jubilación, Perdomo recurrió a algo tan cotidiano como comprar alimentos. Contó que había pagado 1,000 pesos por diez huevos y utilizó el ejemplo para mostrar lo rápido que puede desaparecer una parte importante de sus ingresos mensuales.
El actor no presentó su situación únicamente como un problema de dinero. También expresó frustración porque considera que décadas de carrera artística no se han traducido en la seguridad económica que esperaba alcanzar al final de su vida laboral.
“Me ofende y me duele”, afirmó Perdomo al comparar su situación con la estabilidad que, a su juicio, debería acompañar una trayectoria profesional prolongada. Más adelante resumió su realidad de manera todavía más directa: “Porque no tengo dinero. Materialmente no tengo nada”.
El caso adquiere relevancia en el contexto del sistema de pensiones cubano. Desde septiembre de 2025, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social aplicó un aumento parcial mediante la Resolución 14 de 2025: las pensiones de hasta 2,472 pesos recibieron un incremento de 1,528 CUP, mientras las comprendidas entre 2,473 y 3,999 pesos aumentaron hasta alcanzar los 4,000. La medida benefició, según cifras oficiales, a más de 1.57 millones de personas.
Perdomo, con una pensión declarada de 6,000 CUP, se encuentra por encima de ese segmento, pero su testimonio muestra que incluso una cuantía mayor puede resultar limitada frente al costo cotidiano de productos y servicios en la Cuba actual.
“NO ME HE IDO DE CUBA PORQUE NO TENGO DINERO”
Cuando le preguntaron por qué permanece en la isla, Perdomo rechazó la idea de que simplemente pueda marcharse y comenzar de nuevo en otro país.
“No me he ido de Cuba porque no tengo dinero”, respondió. También explicó que no quiere llegar al extranjero dependiendo económicamente de familiares o amigos: “Ni le voy a dar lata a nadie, ni voy a hacer carga de nadie”.
La falta de recursos ha tenido además consecuencias familiares. Una información publicada en julio de 2026 señaló que Perdomo todavía no había conocido personalmente a su nieto Leo, quien ya había cumplido un año.
Ese detalle transforma una discusión sobre pensiones en algo mucho más concreto: la imposibilidad de viajar no significa solamente renunciar a vacaciones o consumo, sino también permanecer separado de familiares que viven fuera de Cuba.
UNA CARRERA CONOCIDA, PERO SIN ESTABILIDAD ECONÓMICA
Perdomo es uno de los rostros reconocibles de la televisión cubana y durante años interpretó al coronel Fernando en el policiaco Tras la Huella. También ha trabajado extensamente en teatro y apareció posteriormente en producciones como Calendario, Renacer y Regreso al corazón.
Su situación económica no comenzó con la jubilación. En julio de 2026 ya había explicado públicamente que el costo del transporte podía consumir prácticamente el salario recibido por trabajar en teatro, hasta el punto de dificultarle aceptar determinados proyectos.
Perdomo vivió varios años en España antes de regresar a Cuba en 2002 tras la muerte de su esposa. El propio actor ha relatado que esa pérdida le provocó una profunda depresión y problemas con el alcohol, de los que posteriormente logró recuperarse.
Décadas después, su nuevo conflicto es menos visible, pero igualmente revelador: haber alcanzado reconocimiento público dentro de Cuba sin que ese reconocimiento garantice una vejez económicamente estable.
Su testimonio no permite afirmar que todos los jubilados cubanos reciban pensiones similares ni que todos enfrenten exactamente sus mismas circunstancias. Sí ofrece una imagen concreta de cómo la pérdida de poder adquisitivo puede afectar incluso a una figura con una larga trayectoria profesional.
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