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Cuba Bajo Lupa

RÉGIMEN ENTREGA CASI 50 CARNICERÍAS ESTATALES EN CIENFUEGOS A MANOS PRIVADAS TRAS AÑOS ABANDONADAS SIN NADA QUE VENDER

La provincia de Cienfuegos inició la licitación de 47 establecimientos estatales de productos cárnicos, conocidos popularmente en Cuba como “casillas”, después de que permanecieran cerrados por falta de mercancías. La medida abre la puerta a que productores, mipymes, cooperativas y otros actores no estatales asuman su gestión sin que el Estado transfiera la propiedad de los locales.

La cifra resulta significativa: las 47 unidades representan aproximadamente el 68% de las 69 casillas existentes en el municipio de Cienfuegos. El propio director municipal de Comercio, Yanser Toledo Pérez, reconoció la causa inmediata del problema: “Ante la falta de productos, las casillas han estado cerradas”.

La decisión expone una de las contradicciones más visibles del comercio estatal cubano: establecimientos creados para prestar un servicio básico permanecen sin funcionar y ahora se intenta recuperar su actividad mediante formas de gestión no estatales.

47 CASILLAS DE CIENFUEGOS PASARÁN A GESTIÓN NO ESTATAL

Según el periódico oficial 5 de Septiembre, los locales mantendrán su objeto social y serán ofrecidos mediante licitación a productores interesados en comercializar productos cárnicos. No se trata, jurídicamente, de una venta de los inmuebles ni de una privatización de su propiedad, sino del arrendamiento o cesión de su gestión bajo las reglas vigentes del sistema de Comercio Interior.

El procedimiento se sustenta en la Resolución 40 de 2022 del Ministerio de Comercio Interior, que estableció un mecanismo para licitar el arrendamiento de establecimientos estatales y permitir su explotación por trabajadores por cuenta propia, cooperativas no agropecuarias, mipymes, proyectos de desarrollo local y otros actores autorizados.

Orelvis González Suárez, director provincial de Gastronomía, describió la licitación de establecimientos ociosos como una de las principales herramientas utilizadas para transformar el sector del Comercio, la Gastronomía y los Servicios en la provincia.

DEL LOCAL ESTATAL CERRADO A LA ADMINISTRACIÓN PRIVADA

Cienfuegos ya ha aplicado el esquema en otros negocios. Las heladerías Coppelia Prado y Kairo fueron entregadas en gestión a una mipyme productora de helados, mientras el restaurante y parrillada Laguna del Cura reabrió después de más de dos años cerrado. El restaurante Covadonga también figura entre los espacios incluidos en el proceso de recuperación comercial.

Las autoridades insisten en que los inmuebles continúan perteneciendo al Estado. Esa distinción es importante: el privado administra y explota económicamente el establecimiento, pero no se convierte automáticamente en propietario del local.

El modelo refleja, sin embargo, una dependencia creciente de actores no estatales para reactivar negocios que el propio sistema estatal no consigue mantener funcionando de manera regular.

MERCADOS DE BARRIO Y NUEVOS INCENTIVOS

La transformación coincide con la aprobación de nuevas normas para los llamados Mercados de Barrio, concebidos como establecimientos donde pueden participar empresas estatales, mipymes, cooperativas y trabajadores por cuenta propia.

La Resolución 16 de 2026 del Ministerio de Comercio Interior regula el funcionamiento de esos mercados. Paralelamente, la Resolución 161 de 2026 del Ministerio de Finanzas y Precios establece una bonificación que reduce al 5% el tipo impositivo aplicable al Impuesto sobre las Ventas para determinados productos comercializados en establecimientos certificados dentro del proyecto.

Otra disposición, la Resolución 160 de 2026 de Finanzas y Precios, exonera del Impuesto sobre las Ventas determinadas operaciones mayoristas de mercancías importadas destinadas a la comercialización minorista estatal.

El periódico cienfueguero sostiene que la aspiración de los Mercados de Barrio es ofrecer determinados productos básicos a precios entre un 10% y un 15% inferiores a los de otros establecimientos. Por ahora, esa cifra representa un objetivo del programa y no una garantía de que todos los productos vendidos bajo este sistema sean efectivamente más baratos.

La licitación de las casillas deja así una imagen difícil de ignorar: el Estado conserva la propiedad de decenas de establecimientos, pero necesita recurrir a productores y negocios privados para intentar devolverles productos, clientes y actividad comercial.

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