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Cuba Bajo Lupa

RÉGIMEN ASEGURA QUE LOS APAGONES HAN DISMINUIDO EN CUBA PUES HA «AUMENTADO LA GENERACIÓN ELÉCTRICA»

El Gobierno cubano aseguró este viernes que ha aumentado la generación eléctrica en Cuba y que, como consecuencia, se han reducido parcialmente los apagones más prolongados. Sin embargo, las cifras oficiales disponibles siguen mostrando un sistema profundamente deficitario, con una capacidad incapaz de cubrir ni siquiera la mitad de la demanda prevista en el horario nocturno.

Lázaro Guerra Hernández, director general de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas, afirmó en la televisión estatal que la generación disponible pasó de niveles inferiores a 1.000 MW durante algunas madrugadas a más de 1.200 MW en jornadas recientes, gracias a la reincorporación de varias unidades termoeléctricas.

GENERACIÓN ELÉCTRICA EN CUBA SUBE, PERO SIGUE MUY POR DEBAJO DE LA DEMANDA

Según el funcionario, parte de la recuperación se debe a la entrada o reincorporación de bloques en Mariel, Santa Cruz del Norte, Nuevitas y Renté.

La mejora, sin embargo, debe ponerse en contexto. De acuerdo con el material divulgado este viernes, para el horario de máxima demanda se esperan alrededor de 1.330 MW disponibles frente a una necesidad cercana a los 3.300 MW.

Eso dejaría un déficit aproximado de 1.970 MW, es decir, una disponibilidad equivalente a poco más del 40% de la demanda prevista.

La situación tampoco representa un cambio radical respecto a los días anteriores. La Unión Eléctrica había pronosticado afectaciones de 2.100 MW para el 9 de septiembre y 2.130 MW para el día 10, lo que confirma que los apagones superiores a los 2.000 MW continúan formando parte del funcionamiento cotidiano del Sistema Electroenergético Nacional.

MÁS GENERACIÓN NO SIGNIFICA FIN DE LOS APAGONES

Presentar un aumento desde menos de 1.000 MW hasta más de 1.200 MW como señal de recuperación puede ser técnicamente correcto, pero no equivale a decir que el problema esté resuelto.

Si la demanda nacional durante el pico ronda los 3.300 MW, una disponibilidad cercana a 1.330 MW significa que amplias zonas del país seguirán desconectadas simultáneamente.

En la práctica, eso se traduce en cortes que pueden extenderse durante numerosas horas, especialmente fuera de La Habana y en provincias donde la disponibilidad de bloques de carga resulta más limitada.

EL COMBUSTIBLE SIGUE SIENDO UNO DE LOS MAYORES OBSTÁCULOS

Guerra también reconoció que una parte sustancial de la capacidad del país permanece fuera de servicio por falta de combustible.

Ese problema no es nuevo. Durante 2026, la propia Unión Eléctrica ha reportado jornadas con más de 1.200 MW indisponibles por carencia de combustible, fundamentalmente en centrales de generación distribuida, instalaciones de fuel y unidades flotantes. En junio, por ejemplo, la indisponibilidad por esa causa alcanzó 1.203 MW.

La falta de combustible ha terminado teniendo un peso tan importante como las averías de las termoeléctricas, lo que demuestra que la crisis eléctrica cubana ya no depende solamente del deterioro técnico de las plantas.

Incluso cuando determinados bloques térmicos regresan al sistema, el país continúa sin disponer de suficiente combustible para activar una parte significativa de la capacidad instalada.

LA ENERGÍA SOLAR ALIVIA EL DÍA, PERO NO RESUELVE LA NOCHE

Los parques fotovoltaicos han permitido incrementar la generación durante las horas de mayor radiación solar. Sin embargo, ese aporte cae al finalizar la tarde, precisamente cuando aumenta el consumo doméstico y comienza el horario de mayor demanda.

Especialistas han señalado que, sin suficiente capacidad de almacenamiento, la energía solar no puede trasladarse de forma masiva hacia las horas nocturnas. El resultado es que el déficit puede reducirse durante parte del día y volver a dispararse al caer el sol.

UNA “MEJORÍA” QUE SIGUE DEJANDO AL PAÍS A OSCURAS

La recuperación parcial de algunos cientos de megavatios puede reducir determinadas afectaciones respecto a jornadas todavía peores, pero las propias cifras oficiales impiden hablar de normalización.

Con una demanda prevista cercana a 3.300 MW y apenas unos 1.330 MW disponibles, Cuba seguiría enfrentando un déficit que ronda los 2.000 MW en el momento de mayor consumo.

Para millones de cubanos, la diferencia entre un déficit de 2.100 MW y otro cercano a 1.970 MW puede existir en las estadísticas, pero difícilmente se traduce en una transformación sustancial de la vida diaria cuando los cortes eléctricos continúan dominando buena parte de la jornada.

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