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Cuba Bajo Lupa

¿QUÉ PASÓ EN EL PARQUE SOLAR DE GUANTÁNAMO? TÉCNICOS CHINOS SE MARCHARON ANTES DE TERMINAR LA PUESTA EN MARCHA

La inauguración del parque fotovoltaico El Algarrobo, en Guantánamo, debía convertirse en otra vitrina de la ofensiva solar con la que el Gobierno cubano pretende aliviar una de las peores crisis energéticas de las últimas décadas. Sin embargo, detrás de los discursos oficiales y de las imágenes de la nueva instalación apareció un detalle mucho más llamativo: los especialistas chinos que debían participar en la puesta en marcha de los equipos abandonaron el proyecto antes de completar esa fase y, hasta ahora, no existe una explicación pública sobre las razones de su salida.

El incidente obligó a ingenieros y especialistas cubanos a asumir la programación, configuración y sincronización de una tecnología de origen chino para la cual estaba prevista asistencia extranjera. El trabajo terminó convirtiendo a El Algarrobo en el primer parque de este programa fotovoltaico cuya sincronización con el Sistema Eléctrico Nacional fue completada íntegramente por personal cubano, una circunstancia que las autoridades han presentado como un logro técnico, pero que también deja abierta una pregunta incómoda: ¿qué ocurrió con los especialistas chinos?

CONFIRMADO: LOS ESPECIALISTAS CHINOS SE MARCHARON ANTES DE LO PREVISTO

La salida anticipada de los técnicos chinos no es solamente un rumor surgido en redes sociales. Medios especializados en energía han informado que los especialistas extranjeros inicialmente previstos para participar en las pruebas y ajustes de El Algarrobo abandonaron el proyecto antes de completar la puesta en servicio, obligando al personal cubano a asumir esas funciones.

Según la información disponible, trabajadores de automatización y tecnologías de la información de la Empresa Eléctrica de Guantánamo, junto con especialistas vinculados a la Unión Eléctrica en Santiago de Cuba, tuvieron que encargarse de la programación de los equipos, el ajuste de parámetros y la conexión de los inversores al Sistema Eléctrico Nacional. La tarea no fue inmediata: lograr la sincronización del primer inversor habría requerido aproximadamente un mes de trabajo y sucesivas modificaciones de software y configuración.

Ese elemento resulta especialmente significativo porque los equipos instalados forman parte de un proyecto de cooperación con China y utilizan tecnología suministrada dentro de ese esquema. La asistencia de especialistas extranjeros durante las fases más delicadas de configuración y puesta en funcionamiento no era, por tanto, un detalle secundario.

NO CONFIRMADO: POR QUÉ SE FUERON LOS CHINOS

Hasta el momento no existe una explicación pública suficientemente documentada sobre las razones que llevaron a los especialistas chinos a abandonar El Algarrobo antes de terminar el trabajo previsto. Las informaciones disponibles describen la salida como inesperada o anticipada, pero no identifican públicamente un conflicto contractual, una decisión del Gobierno chino, un problema de seguridad, diferencias con las autoridades cubanas o cualquier otra causa concreta.

Por esa razón, CubaBajoLupa no puede afirmar que existió una ruptura entre La Habana y Beijing ni presentar como hechos versiones que no estén respaldadas documentalmente. Lo que sí resulta legítimo preguntar es por qué un acontecimiento que modificó de forma importante la puesta en marcha de una inversión estratégica no ha recibido una explicación detallada por parte de las autoridades.

La ausencia de esa explicación adquiere mayor relevancia teniendo en cuenta que China se ha convertido en uno de los principales socios de Cuba en el programa destinado a expandir la generación fotovoltaica. Cuando personal especializado extranjero abandona anticipadamente una instalación vinculada a un proyecto de esa magnitud, el hecho deja de ser una simple anécdota laboral.

EL ALGARROBO: UNA INVERSIÓN DE 1.400 MILLONES DE PESOS

El parque fotovoltaico El Algarrobo quedó oficialmente inaugurado en Guantánamo con una potencia instalada de aproximadamente 21,875 megavatios pico. Según información difundida por el periódico oficial Venceremos, la instalación fue ejecutada durante 18 meses por la Brigada 3 del Ministerio de la Construcción y tuvo un costo final cercano a los 1.400 millones de pesos cubanos.

La planta está ubicada al este de la ciudad de Guantánamo, en la carretera hacia Baracoa, y dispone de siete inversores. La electricidad que produce se incorpora al Sistema Eléctrico Nacional y está destinada fundamentalmente a cubrir parte de la demanda de la provincia.

El proyecto comenzó a construirse el 24 de febrero de 2025 y forma parte del denominado Proyecto B, programa desarrollado en cooperación con China para incorporar aproximadamente 1.000 megavatios de generación fotovoltaica mediante decenas de instalaciones distribuidas por el país. Granma identificó anteriormente a El Algarrobo como el emplazamiento número 37 entre 46 instalaciones contempladas dentro de ese esquema.

UN PARQUE SOLAR SIN BATERÍAS PARA ALMACENAR LA ENERGÍA

Otro elemento que suele quedar fuera de la propaganda oficial es que El Algarrobo no dispone de un sistema propio de almacenamiento de energía. La electricidad generada por sus paneles se entrega directamente a la red durante las horas en que existe suficiente radiación solar, por lo que su capacidad para aliviar los apagones disminuye considerablemente durante la noche o cuando las condiciones meteorológicas reducen la producción.

Esto no significa que la instalación carezca de utilidad. La generación fotovoltaica puede reducir durante determinadas horas la necesidad de producir electricidad con combustibles fósiles y disminuir presión sobre un sistema extremadamente deteriorado, pero un parque de este tipo no sustituye por sí solo la generación estable que necesita el país durante las 24 horas.

Esa diferencia es particularmente importante en Cuba, donde los déficits de generación pueden alcanzar miles de megavatios y provocar cortes prolongados en prácticamente todas las provincias. Presentar cada nuevo parque solar como una solución inmediata a los apagones puede crear expectativas que la propia naturaleza de estas instalaciones no permite cumplir.

CHINA, UNA PIEZA FUNDAMENTAL DE LA ESTRATEGIA SOLAR CUBANA

El papel de Beijing en la transformación energética promovida por La Habana va mucho más allá de El Algarrobo. China ha participado mediante cooperación, suministro tecnológico y donaciones destinadas a aumentar la capacidad fotovoltaica de Cuba, mientras el Gobierno intenta reducir su dependencia del combustible importado y compensar parcialmente el deterioro de sus termoeléctricas.

En marzo de 2025, medios oficiales cubanos informaron de otro proyecto financiado mediante cooperación china que debía incorporar 120 megavatios de capacidad solar. Las primeras instalaciones de ese programa estaban destinadas a provincias como Artemisa, Pinar del Río, Las Tunas, Holguín, Granma y Guantánamo, con participación de la empresa Shanghai Electric y la Unión Eléctrica cubana.

La expansión forma parte de un plan mucho mayor mediante el cual Cuba pretende instalar alrededor de 2.000 megavatios de capacidad fotovoltaica hasta 2028. El régimen apuesta así por la energía solar como una de las principales respuestas a la crisis eléctrica, aunque la deteriorada infraestructura de transmisión, la falta de combustible, las averías de las termoeléctricas y la ausencia suficiente de almacenamiento continúan condicionando el funcionamiento del sistema.

EL SILENCIO OFICIAL CONVIERTE UN ÉXITO TÉCNICO EN UNA PREGUNTA POLÍTICA

La prensa estatal ha destacado especialmente que El Algarrobo fue sincronizado exclusivamente por ingenieros cubanos. Venceremos lo describió como el primer y único parque de la Isla sincronizado por personal nacional dentro de este programa, resaltando el papel de jóvenes especialistas de Guantánamo y Santiago de Cuba.

El mérito técnico de esos profesionales no está en discusión. Al contrario, haber completado una tarea para la cual estaba prevista asistencia extranjera demuestra capacidad y preparación del personal cubano involucrado, pero precisamente ese logro permite formular otra pregunta: si los técnicos cubanos tuvieron que asumir inesperadamente esas funciones, ¿por qué el Gobierno evita explicar con claridad qué ocurrió con los especialistas chinos?

Transformar una contingencia en una victoria propagandística no responde esa interrogante. La salida anticipada ocurrió dentro de una inversión estratégica, utilizando equipamiento chino y en el marco de uno de los proyectos internacionales más importantes que actualmente ejecuta el sector energético cubano.

UN MES PARA CONSEGUIR LA PRIMERA SINCRONIZACIÓN

La dificultad del proceso ofrece una dimensión adicional de lo sucedido. Después de la partida de los especialistas chinos, los técnicos cubanos tuvieron que trabajar aproximadamente un mes hasta conseguir la sincronización del primer inversor, según las informaciones publicadas sobre la puesta en servicio de El Algarrobo.

Durante ese período fue necesario realizar ajustes sucesivos de programación y software hasta alcanzar una conexión estable con la red nacional. El dato demuestra que los especialistas extranjeros no estaban allí simplemente como observadores o invitados institucionales, sino que su participación estaba relacionada con una fase técnicamente relevante del proyecto.

Por ello resulta difícil reducir su salida a un hecho sin importancia. Aunque finalmente los ingenieros cubanos consiguieron completar el trabajo, la modificación improvisada de la puesta en marcha confirma que ocurrió una situación que no formaba parte del procedimiento inicialmente previsto.

EL PARQUE LLEGA EN MEDIO DE UNA CRISIS ELÉCTRICA QUE SIGUE SIN RESOLVERSE

El Algarrobo comienza a producir electricidad mientras millones de cubanos continúan enfrentándose a apagones diarios y a un Sistema Eléctrico Nacional que permanece extremadamente vulnerable. El Gobierno presenta la construcción acelerada de parques fotovoltaicos como parte de la solución, pero incluso las nuevas instalaciones dependen de una infraestructura eléctrica que arrastra décadas de falta de mantenimiento e inversión.

La energía solar puede representar una parte importante de una futura matriz energética más diversificada, pero difícilmente podrá ocultar los problemas estructurales acumulados durante años. La crisis no comenzó por falta de sol, sino por el deterioro progresivo de termoeléctricas, redes y sistemas de generación mientras las autoridades aplazaban inversiones fundamentales en infraestructura energética.

En ese contexto, cada megavatio nuevo importa, pero también importa conocer las condiciones en que se están ejecutando los proyectos financiados o respaldados por socios extranjeros.

¿UN INCIDENTE AISLADO O UNA SEÑAL QUE MERECE SEGUIMIENTO?

Por ahora no existen elementos suficientes para afirmar que la salida de los técnicos chinos de El Algarrobo represente un deterioro de las relaciones entre Cuba y China. Beijing continúa manteniendo proyectos de cooperación energética con La Habana y no se ha divulgado públicamente una suspensión general de esos programas.

Sin embargo, tampoco debería normalizarse que especialistas extranjeros abandonen anticipadamente una fase crítica de una inversión estratégica y que la única explicación disponible sea que los cubanos consiguieron terminar el trabajo. La pregunta no supone afirmar una ruptura inexistente; supone exigir transparencia sobre un proyecto que involucra cuantiosos recursos y forma parte de la estrategia energética nacional.

El Algarrobo ya genera electricidad y los ingenieros cubanos consiguieron sincronizarlo. Lo que todavía falta por conectar es la explicación oficial sobre la inesperada partida de quienes originalmente debían ayudarlos a hacerlo.

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