POLITO IBÁÑEZ DESATA POLÉMICA DESDE MIAMI POR UNA CANCIÓN SOBRE LOS CUBANOS QUE EMIGRARON TRAS EL 11J
El cantautor cubano Polito Ibáñez quedó en el centro de una fuerte controversia en redes sociales después de circular una canción en la que alude a cubanos que apoyaron las protestas del 11 de julio de 2021 (11J) y posteriormente abandonaron la Isla, utilizando un tono que numerosos usuarios han interpretado como burlón y despectivo hacia esa emigración.
La polémica adquiere una dimensión particular porque Ibáñez se encuentra actualmente realizando presentaciones en Estados Unidos. Está documentado que el artista ofreció un concierto el 11 de septiembre de 2026 en el Flamingo Theater Bar de Miami, donde las entradas fueron anunciadas desde 40 dólares.
LA CANCIÓN DE POLITO IBÁÑEZ QUE GENERÓ LA CONTROVERSIA
En el material difundido en redes, Ibáñez utiliza referencias al 11J para describir lo que, según su visión, ocurrió con parte de quienes respaldaron aquellas manifestaciones.
Entre las frases atribuidas a la canción aparece la idea de que algunos cubanos terminaron por “recoger los guantes y la pelota” y marcharse después de comprobar que “todo fue humo”. También presenta a sectores de la emigración como divididos y enfrentados una vez fuera de Cuba.
La interpretación provocó críticas inmediatas.
“Estás aquí en Miami y sales con esto, no me lo creo”, escribió un usuario citado en las publicaciones que acompañan el material. Otros comentarios calificaron la canción de ofensiva y cuestionaron el papel del cantautor durante las protestas.
CubaBajoLupa no encontró hasta el momento una publicación oficial del artista con la letra completa ni un lanzamiento musical formal que permita establecer el contexto íntegro de la composición. Por ello, las referencias concretas a la canción deben mantenerse atribuidas al contenido que circula actualmente en redes sociales.
EL CONTRASTE: CANTAR SOBRE LOS QUE SE FUERON DESDE MIAMI
Una parte importante de la reacción tiene que ver con el lugar desde donde aparece actualmente el artista.
Polito Ibáñez no solo ha visitado Estados Unidos anteriormente: en septiembre de 2026 volvió a presentarse comercialmente en Miami. Plataformas de eventos como Songkick, Tickeri y Bandsintown confirmaron su actuación en el Flamingo Theater Bar.
Ese contexto explica buena parte de las críticas. Para sus detractores, existe una contradicción entre ridiculizar o cuestionar a quienes abandonaron Cuba después del 11J y, al mismo tiempo, desarrollar presentaciones artísticas precisamente en una de las principales ciudades de destino del exilio cubano.
La controversia también resulta llamativa porque Ibáñez había reconocido años antes las dificultades de vivir y crear en Cuba.
En una entrevista anterior, el propio cantautor llegó a admitir que las limitaciones cotidianas y profesionales podían hacerlo emigrar: “En cualquier momento puede pasar que yo emigre”, declaró al hablar sobre las restricciones que enfrentaba como artista en la Isla.
EL 11J NO TERMINÓ CUANDO LAS CALLES QUEDARON VACÍAS
Reducir aquellas protestas a un episodio que simplemente “se esfumó” choca con las consecuencias que todavía permanecen cinco años después.
Human Rights Watch describió el 11J como las mayores manifestaciones a nivel nacional en Cuba desde 1959. Miles de personas salieron a las calles reclamando derechos y libertades en medio de una profunda crisis económica y social. La respuesta gubernamental incluyó detenciones masivas, procesos judiciales y condenas de prisión.
En julio de 2026, cinco años después de aquellas jornadas, Human Rights Watch informó que alrededor de 800 presos políticos permanecían encarcelados en Cuba y que casi la mitad estaban vinculados a esas protestas, según estimaciones de Justicia 11J y Prisoners Defenders.
El manifestante Diubis Laurencio Tejeda, de 36 años, murió durante los sucesos de La Güinera. Human Rights Watch señaló que murió aparentemente como resultado del accionar policial y recordó que organizaciones cubanas reclamaron una investigación independiente.
ENTRE LA SÁTIRA Y UNA HERIDA TODAVÍA ABIERTA
Un artista tiene derecho a utilizar la sátira, la ironía y la crítica política. Pero el contexto importa.
Cuando el objeto de esa ironía son personas que participaron en unas protestas seguidas por encarcelamientos, condenas y un éxodo masivo, la reacción difícilmente queda limitada a una discusión estética.
En el caso de Ibáñez, además, la polémica toca una contradicción especialmente sensible para el exilio: cantar desde Miami sobre quienes terminaron marchándose de Cuba después de unas protestas cuya represión todavía mantiene personas encarceladas.
La discusión ahora no gira únicamente alrededor de una canción. También plantea una pregunta sobre memoria y responsabilidad: ¿puede presentarse el desenlace del 11J como un fracaso o una estampida cuando todavía existen cubanos pagando con años de prisión haber salido a aquellas calles?
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