Después de años de producción irregular, escasez y promesas incumplidas, el yogur de soya volverá supuestamente a las bodegas de Guantánamo. Pero la noticia llega acompañada de dudas, ironías y una pregunta que nadie puede evitar: ¿será yogur de verdad o la misma agüita de siempre?
La Empresa de Productos Lácteos de Guantánamo anunció que retomará próximamente la elaboración del producto destinado a niños de siete a 13 años, según informó el periódico oficialista Venceremos.
Cada bolsita tendrá un precio de 50 pesos y, al menos en una primera etapa, solamente se distribuirá en las bodegas de la capital provincial.
Esta vez, las autoridades aseguran que la producción no dependerá casi totalmente de importaciones. La empresa pretende utilizar soya plantada, cultivada y cosechada dentro de la propia provincia. 🌱
Sobre el papel suena muy bonito. El problema es que el cubano lleva demasiado tiempo escuchando anuncios que nunca llegan completos al plato.
En redes sociales, la reacción fue inmediata.
“Ay mira, otro logro de la revolución”, escribió un usuario con evidente sarcasmo.
Otros pidieron algo tan elemental que hasta duele tener que reclamarlo: que el producto tenga calidad y sea apto para los niños.
“Esperemos que sea yogur y no agüita rara sin sabor”, comentó una persona. Otros añadieron: “Ojalá sea sin tanta agua” y “Mientras no esté salado ni aguado”. 🥴
La desconfianza no surgió de la nada.
Durante años, muchas familias han recibido productos diluidos, irregulares o directamente inexistentes. Por eso, incluso una noticia relacionada con la alimentación infantil termina siendo recibida con incredulidad.
“¿Será verdad?” y “Dios permita que sea cierto” fueron algunas de las respuestas.
Desde Moa, otro ciudadano resumió el absurdo con humor cubano: “Aquí entonces tomaremos yogur de níquel”.
Pero detrás del choteo hay una realidad muy seria. 🍽️
Guantánamo atraviesa una profunda crisis alimentaria. Según los datos citados del Food Monitor Program, el 78.7 % de los hogares de la provincia enfrenta inseguridad alimentaria.
Los molinos de trigo permanecen inactivos, el pan normado solo alcanza a menores de 13 años y los apagones prolongados destruyen los pocos alimentos que las familias logran conseguir.
En el resto de Cuba, la situación tampoco mejora.
El Parlamento reconoció una caída de 10,000 toneladas en la producción nacional de yogur de soya, mientras más de 100,000 niños no reciben diariamente su leche por falta de combustible para transportarla.
En 2025 y 2026, el propio régimen admitió que no pudo comprar la soya necesaria y que una empresa privada tuvo que intervenir para sostener parte de la producción estatal.
El yogur de soya fue introducido en 1993, durante el Período Especial, como sustituto de la leche. Desde entonces, su historia ha estado marcada por interrupciones, cambios de fórmula y desabastecimiento.
En 2021 fue reemplazado por una mezcla para batido y, en enero de 2024, la producción en Sancti Spíritus quedó completamente paralizada por falta de materia prima.
