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Cuba Bajo Lupa

OTAOLA REVELA QUE EL RÉGIMEN GASTÓ 130 MIL DÓLARES EN LA CENA DE CLAUSURA DEL COLOQUIO POR EL CENTENARIO DE FIDEL EN LA HABANA

La celebración oficial por el centenario de Fidel Castro dejó una imagen que resume las profundas contradicciones de la Cuba de 2026: mientras en La Habana se realizaban conciertos y actos políticos para homenajear al fallecido gobernante, vecinos afectados por prolongados apagones respondieron haciendo sonar cazuelas desde zonas cercanas a uno de los eventos. Los testimonios recogidos sitúan una de esas protestas alrededor de La Piragua, en el Vedado, donde se celebraba un concierto dedicado al centenario.

La escena provocó fuertes críticas desde el exilio. Alexander Otaola cuestionó que el Gobierno destinara recursos y movilizara personas para las celebraciones mientras una parte importante de la población enfrenta cortes eléctricos, dificultades con el agua, escasez de alimentos y una economía en crisis. Más allá del tono de sus declaraciones, el contraste señalado tiene una base verificable: Reuters reportó esta semana que los apagones superan las 20 horas diarias en numerosas provincias y que el sistema eléctrico cubano sufrió tres colapsos nacionales solamente durante julio.

CACEROLAZOS CERCA DEL CONCIERTO POR FIDEL CASTRO

Martí Noticias informó que residentes de zonas próximas a La Piragua realizaron un cacerolazo mientras se desarrollaba el concierto oficial. Un vecino citado por ese medio aseguró que el sector llevaba alrededor de 30 horas sin electricidad antes de la protesta y que el suministro regresó posteriormente durante unas horas. También se reportaron manifestaciones relacionadas con los apagones en Alta Habana, municipio Boyeros.

La coincidencia convirtió el homenaje en una fotografía política incómoda: música y celebraciones oficiales en un punto de la capital mientras, a poca distancia, ciudadanos utilizaban uno de los símbolos tradicionales de protesta en Cuba para reclamar por servicios básicos. No existe evidencia que permita afirmar que el cacerolazo interrumpió el concierto ni determinar cuántas personas participaron, pero sí existen testimonios directos que confirman que las cazuelas sonaron durante el evento.

OTAOLA CUESTIONA EL COSTO Y LA PARTICIPACIÓN EN LOS HOMENAJES

Otaola también afirmó que el Gobierno habría destinado 130.000 dólares a la clausura del coloquio sobre Fidel Castro y sostuvo que de aproximadamente 900 invitados extranjeros solo habrían asistido 60. CubaBajoLupa no encontró documentación pública independiente que confirme ninguna de esas dos cifras, por lo que no deben presentarse como hechos establecidos.

De hecho, la información disponible apunta en otra dirección respecto a la asistencia internacional. Reuters informó, citando cifras del Gobierno cubano, que más de 1.500 activistas y representantes de organizaciones de solidaridad procedentes de más de 60 países viajaron a Cuba para participar en las actividades del centenario. Esa cifra oficial tampoco permite conocer la asistencia exacta a cada acto individual, pero no respalda la afirmación de que únicamente 60 extranjeros participaron en las celebraciones.

EL CENTENARIO DE FIDEL CASTRO EN UNA CUBA EN CRISIS

Las autoridades cubanas organizaron durante varios días conferencias, exposiciones, conciertos y actos políticos alrededor del 13 de agosto, fecha en que Fidel Castro habría cumplido 100 años. El I Coloquio Internacional “Fidel: Legado y Futuro” fue convocado oficialmente para celebrarse entre el 10 y el 13 de agosto en el Palacio de Convenciones de La Habana.

Pero la conmemoración llegó en uno de los momentos económicos y energéticos más difíciles de los últimos años. Reuters describe apagones extremadamente prolongados, problemas de transporte, afectaciones a la producción de alimentos y un sistema eléctrico llevado al límite por la falta de combustible, las sanciones estadounidenses y problemas estructurales internos.

Esa realidad explica por qué el sonido de unas cazuelas alrededor de un concierto terminó convirtiéndose en algo mucho más significativo que una protesta vecinal. Mientras el Estado dedicaba varios días a celebrar el legado de Fidel Castro, algunos habaneros utilizaron la oscuridad de los apagones para expresar una realidad completamente diferente.

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