MARCO RUBIO DICE QUE EE.UU. ESTÁ “PREPARADO PARA AYUDAR” A CUBA SI HAY CAMBIOS POLÍTICOS Y ECONÓMICOS
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este miércoles en Nueva York que Washington está “preparado para ayudar” a Cuba si las autoridades de la isla muestran disposición a emprender cambios políticos y económicos profundos. Al mismo tiempo, cuestionó la actitud de los actuales representantes del Gobierno cubano, a quienes describió públicamente como “bastante intransigentes”.
Las declaraciones fueron realizadas en el contexto de la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas y forman parte de una intervención más amplia en la que Rubio abordó el futuro político de Cuba, las posibilidades de inversión y el papel que podría desempeñar Estados Unidos ante una eventual transformación de la isla.
RUBIO HABLA DE UNA “OPORTUNIDAD” PARA CUBA
Rubio sostuvo que Cuba se encuentra ante una oportunidad para modificar su rumbo y señaló que cualquier transformación, desde la perspectiva de Washington, tendría que incluir tanto libertades políticas como económicas.
“Creo que Cuba tiene una oportunidad de oro para colocarse en un camino irreversible hacia un futuro mejor, y estamos preparados para ayudar en ese sentido si están abiertos a ello”, afirmó, según los reportes de la comparecencia.
El secretario de Estado añadió que quienes hablan actualmente en nombre del Gobierno cubano se muestran, según su apreciación, “bastante intransigentes”.
La declaración no equivale a un anuncio de negociaciones formales ni a un acuerdo entre Washington y La Habana. Expresa la posición política del secretario de Estado sobre las condiciones que, a su juicio, tendrían que darse para una mayor cooperación estadounidense.
Rubio también aseguró que un cambio de esa magnitud no podría producirse de manera inmediata. “No se revierten más de 60 años de mala gestión, corrupción e incompetencia en seis meses”, declaró.
INVERSIÓN EN CUBA: RUBIO PONE EL FOCO EN LAS GARANTÍAS
Uno de los elementos centrales de la intervención fue la inversión extranjera.
“Nadie va a invertir en Cuba bajo su actual modelo de gobierno. Simplemente no lo van a hacer”, sostuvo Rubio. Su argumento se centró en la falta de confianza y previsibilidad para el capital privado.
Para ilustrarlo, planteó el caso hipotético de un empresario español que tuviera que decidir si invertir 10 millones de dólares en Cuba sin garantías de que las reglas no cambien posteriormente o de que pudiera recuperar su inversión.
Rubio señaló que el problema no se limita a las restricciones derivadas de la legislación estadounidense. La Ley Helms-Burton condiciona determinadas operaciones comerciales estadounidenses con Cuba, pero el secretario de Estado sostuvo que la falta de seguridad jurídica también constituye un obstáculo para inversionistas de terceros países.
El planteamiento ocurre mientras el Gobierno cubano intenta introducir nuevas medidas económicas y mecanismos más orientados al mercado en medio de una crisis marcada por inflación, escasez de efectivo, apagones y pérdida de poder adquisitivo. Reuters informó esta semana que La Habana ha permitido nuevas formas de cambio de divisas y otras flexibilizaciones económicas, aunque Díaz-Canel mantiene que esas reformas no representan un abandono del socialismo.
EL PAPEL DE LA DIÁSPORA CUBANA
Rubio también destacó el potencial de la diáspora cubana en una eventual transformación económica del país.
Según sus declaraciones, existen empresas, individuos y miembros de la comunidad cubana en el exterior interesados en participar en el futuro económico de la isla, aunque sostuvo que las actuales condiciones políticas, económicas y legales dificultan esas inversiones.
Ese punto adquiere especial relevancia para una comunidad emigrada que mantiene fuertes vínculos familiares y económicos con Cuba y que podría convertirse en una fuente importante de capital y experiencia empresarial si en el futuro cambian las condiciones jurídicas y políticas.
LA PREGUNTA SOBRE UNA POSIBLE ACCIÓN MILITAR
Durante la misma rueda de prensa, una periodista preguntó a Rubio sobre una eventual acción militar o una operación de extracción relacionada con Cuba.
El secretario de Estado evitó responder específicamente sobre la isla y aclaró que hablaba “en términos generales”.
“Si existe una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, el presidente tiene tanto el poder como la obligación de enfrentarla”, afirmó.
Esa respuesta no constituyó el anuncio de una operación militar, ni confirmó preparativos de Washington contra Cuba.
UN MENSAJE DE APERTURA CON CONDICIONES
Las declaraciones de Rubio combinan dos mensajes: disposición de Estados Unidos a participar en un eventual proceso de transformación y, al mismo tiempo, fuertes exigencias sobre la naturaleza de esos cambios.
Para Washington, según explicó el secretario de Estado, las reformas tendrían que trascender medidas económicas parciales y generar garantías estables para el sector privado, además de incorporar cambios políticos.
La Habana, por su parte, ha defendido públicamente la continuidad de su modelo socialista y sostiene que las sanciones estadounidenses son una de las principales causas de sus problemas económicos. Reuters informó recientemente que las restricciones estadounidenses sobre petróleo y otros sectores continúan ejerciendo presión sobre una economía que ya enfrenta problemas estructurales internos.
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