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Cuba Bajo Lupa

MANUEL ALEJANDRO MARRERO: LAS FOTOS, LOS VIAJES Y LOS PRIVILEGIOS QUE PUSIERON BAJO LA LUPA AL HIJO DEL PRIMER MINISTRO DE CUBA

Cuando Manuel Marrero Cruz fue nombrado primer ministro de Cuba en diciembre de 2019, buena parte de la atención pública se concentró en su larga trayectoria dentro del turismo estatal y en sus vínculos históricos con el grupo militar Gaviota. Sin embargo, casi inmediatamente otro nombre comenzó a circular con fuerza: el de su hijo, Manuel Alejandro Marrero Medina, cuyas propias redes sociales habían dejado durante años un abundante rastro de viajes, hoteles, paseos, restaurantes y desplazamientos en aeronaves utilizadas por la dirigencia cubana.

Las imágenes adquirieron una dimensión política porque Manuel Alejandro no era únicamente el hijo de un alto funcionario. También trabajaba como especialista comercial en Gaviota Tours, agencia vinculada al conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas cubanas. Su caso reúne así varios de los elementos que esta serie pretende examinar: parentesco con la cima del Gobierno, acceso a estructuras económicas estatales, viajes frecuentes y un nivel de movilidad considerablemente superior al de la mayoría de los jóvenes residentes en Cuba.

Eso no significa que cada hotel, comida o viaje publicado en Instagram procediera de recursos públicos ni que exista evidencia de enriquecimiento ilícito. Lo que sí está documentado es que Manuel Alejandro Marrero Medina tuvo acceso a determinados espacios y medios de transporte vinculados al aparato estatal mientras desarrollaba su carrera dentro de una empresa perteneciente al ecosistema empresarial militar.

DE HIJO DEL MINISTRO DE TURISMO A TRABAJADOR DE GAVIOTA

Manuel Alejandro Marrero Medina es hijo de Manuel Marrero Cruz y Solange Medina. Se graduó de Estudios Socioculturales en la Universidad de Holguín y posteriormente fue identificado públicamente como especialista comercial de Gaviota Tours, una agencia de viajes integrada en la estructura turística vinculada a las Fuerzas Armadas cubanas.

La conexión resulta relevante porque su padre desarrolló precisamente gran parte de su carrera dentro de ese mismo universo empresarial. Antes de convertirse en primer ministro, Manuel Marrero Cruz pasó años relacionado con el sector turístico, dirigió instalaciones y estructuras de Gaviota y, desde 2004, ocupó durante quince años el Ministerio de Turismo.

No existe evidencia pública que permita concluir que Manuel Alejandro obtuvo su puesto exclusivamente por ser hijo de Marrero Cruz. Sin embargo, la coincidencia entre la trayectoria profesional del padre y la incorporación del hijo a una de las principales agencias del conglomerado militar convierte esa relación en un asunto legítimo de interés público, particularmente dentro de un sistema donde los mecanismos de contratación y promoción de estas estructuras empresariales poseen escasa transparencia.

LAS FOTOS QUE DESTAPARON EL PRIMER ESCÁNDALO

La controversia explotó prácticamente al mismo tiempo que Manuel Marrero Cruz ascendía a la jefatura del Gobierno. Fotografías publicadas en Instagram mostraban a Manuel Alejandro dentro de una aeronave ejecutiva utilizada por altos funcionarios cubanos, además de imágenes de hoteles, desplazamientos turísticos, paseos y actividades recreativas.

Los reportes de diciembre de 2019 identificaron la aeronave como uno de los jets de matrícula venezolana que habían sido utilizados por altos dirigentes cubanos. CiberCuba e Infobae vincularon las imágenes con un Dassault de la flota cedida por Venezuela al Gobierno cubano durante la era de Hugo Chávez.

Aquí hay una distinción importante. Que Manuel Alejandro apareciera dentro del avión está documentado por fotografías que él mismo había publicado; lo que no está demostrado públicamente es quién pagó específicamente cada vuelo, cuál era su misión concreta o si se encontraba allí debido a tareas relacionadas con Gaviota Tours.

El episodio tomó otra dimensión pocas horas después. CiberCuba informó que Manuel Alejandro eliminó de Instagram las fotografías donde aparecía dentro de la aeronave y restringió posteriormente la privacidad de su cuenta.

EL AVIÓN DEL PODER

La imagen dentro de una aeronave estatal o asociada al transporte de altos dirigentes no constituye por sí misma prueba de corrupción. Pero resulta imposible analizarla sin considerar el contexto cubano, donde el acceso a viajes internacionales, combustible, transporte y divisas ha estado durante décadas fuertemente condicionado por restricciones económicas que afectan al ciudadano común.

La polémica de 2019 surgió precisamente de ese contraste. Mientras el Gobierno hablaba de ahorro, restricciones de combustible y dificultades económicas, el hijo del hombre que acababa de asumir como primer ministro aparecía en fotografías viajando en condiciones fuera del alcance habitual de la población.

Martí Noticias recogió entonces referencias a fotografías que mostraban también estadías en hoteles, paseos en embarcaciones, cenas y actividades recreativas. El medio reprodujo asimismo la información de que Manuel Alejandro trabajaba en Gaviota Tours y que parte de esos contenidos habían sido publicados directamente en sus perfiles sociales.

No es necesario exagerar lo que muestran esas imágenes para que resulten políticamente significativas. El problema no es que un joven pueda viajar o alojarse en un hotel, sino que el hijo de uno de los máximos dirigentes del país disfrutara de un acceso extraordinario mientras la narrativa oficial continuaba exigiendo sacrificios a una población con posibilidades extremadamente limitadas.

GAVIOTA: EL PUNTO DONDE SE CRUZAN PADRE E HIJO

Gaviota no es una empresa turística cualquiera dentro del sistema cubano. Forma parte del entramado económico asociado a las Fuerzas Armadas y durante décadas ha tenido una posición central en hoteles, agencias, transportación turística y servicios relacionados con visitantes extranjeros.

La carrera de Manuel Marrero Cruz estuvo estrechamente ligada a ese sector antes de su ascenso al Ministerio de Turismo y posteriormente al cargo de primer ministro. La trayectoria de su hijo dentro de Gaviota Tours crea, por tanto, una continuidad familiar que merece escrutinio, aunque esa coincidencia no sea suficiente para demostrar favoritismo.

La pregunta que permanece abierta es cómo se produjo el ingreso de Manuel Alejandro a la compañía, qué responsabilidades concretas tuvo, cuáles fueron sus ingresos y qué viajes formaban parte de sus funciones profesionales. Esos datos no aparecen desglosados de manera transparente en las fuentes públicas consultadas.

Esta falta de información es precisamente uno de los problemas recurrentes al investigar familias vinculadas a la élite cubana. Se conocen los cargos generales, aparecen fotografías y se observan desplazamientos, pero resulta extremadamente difícil acceder a declaraciones patrimoniales, salarios detallados, gastos de representación o registros transparentes de utilización de activos estatales.

ESPAÑA: TOLEDO, RESTAURANTES Y OTRA POLÉMICA

La exposición pública de Manuel Alejandro no terminó en 2019. En enero de 2024 volvieron a circular fotografías de un viaje por España en las que aparecía visitando lugares turísticos como Toledo, además de restaurantes y otros establecimientos.

Viajar a España no constituye, evidentemente, ningún delito ni prueba por sí solo de privilegio ilícito. Sin embargo, las imágenes reactivaron el debate debido al deterioro económico que atravesaba Cuba y a la enorme diferencia entre la capacidad de movilidad internacional de figuras vinculadas al poder y la realidad de millones de ciudadanos.

La relevancia periodística está nuevamente en el patrón. No hablamos de una fotografía aislada, sino de una trayectoria pública donde aparecen viajes dentro y fuera de Cuba, establecimientos turísticos, acceso a una estructura empresarial privilegiada y, en el pasado, una aeronave utilizada por altos funcionarios.

EL PAROLE HUMANITARIO Y EL INTENTO DE VIAJAR A ESTADOS UNIDOS

Meses después ocurrió uno de los episodios más llamativos relacionados con Manuel Alejandro Marrero Medina. En mayo de 2024, Martí Noticias informó que había sido previamente aceptado como posible beneficiario del programa de parole humanitario estadounidense, pero posteriormente Estados Unidos no autorizó su viaje.

Univision confirmó posteriormente la negativa del permiso de vuelo y recordó que la aprobación inicial dentro del proceso no equivale automáticamente a una autorización final de viaje ni a la concesión del parole. USCIS establece que los posibles beneficiarios deben superar verificaciones de seguridad y que la autorización puede ser rechazada por diferentes motivos.

Por esa razón, sería incorrecto afirmar sin pruebas que Washington rechazó a Manuel Alejandro por una causa específica relacionada con su padre o con Gaviota. Las autoridades estadounidenses no hicieron pública una explicación individual detallada del caso.

Lo que sí resulta políticamente significativo es que el hijo del primer ministro cubano intentara utilizar un programa creado para permitir la entrada temporal de nacionales de países enfrentados a fuertes problemas migratorios y humanitarios. El episodio provocó críticas precisamente porque el Gobierno cubano ha insistido públicamente en que los jóvenes deben construir su futuro dentro de la Isla, mientras uno de los familiares más cercanos a su máxima estructura ejecutiva intentaba obtener autorización para viajar a Estados Unidos mediante ese mecanismo.

EL HOTEL VOYA Y UNA ACUSACIÓN QUE NO RESISTIÓ LA VERIFICACIÓN

La investigación de esta serie también obliga a separar hechos de rumores, y el caso del VOYA Boutique Hotel Havana constituye un excelente ejemplo. En 2022 comenzaron a circular afirmaciones en redes sociales asegurando que Manuel Alejandro Marrero Medina y su pareja eran propietarios o accionistas del establecimiento.

El empresario Jorgedian Dihigo Caro, propietario del hotel, negó públicamente esas versiones y afirmó ser el único socio del proyecto. CiberCuba y Diario de Cuba recogieron el desmentido y señalaron que las acusaciones habían comenzado a circular después de que fotografías de Manuel Alejandro en el establecimiento fueran utilizadas para asociarlo al negocio.

Hasta ahora no hemos localizado documentación mercantil fiable que contradiga aquel desmentido. Por tanto, CubaBajoLupa no atribuye VOYA Boutique Hotel a Manuel Alejandro Marrero Medina.

Este episodio resulta particularmente importante dentro de Los Herederos del Poder porque demuestra exactamente cómo trabajaremos. Una fotografía en un negocio no convierte automáticamente al fotografiado en propietario, socio o inversionista, del mismo modo que una amistad o cercanía personal no demuestra participación económica.

PRIVILEGIOS VISIBLES, PATRIMONIO DESCONOCIDO

A diferencia de otros nombres que aparecerán en esta serie, en el caso de Manuel Alejandro Marrero no hemos localizado hasta ahora una red de sociedades mercantiles extranjeras registrada directamente a su nombre comparable, por ejemplo, con la empresa española vinculada a Manuel Anido Cuesta.

Su caso es diferente. Aquí el eje principal está en el acceso: empleo en una de las estructuras turísticas militares más importantes del país, viajes frecuentes, presencia en instalaciones hoteleras, desplazamientos internacionales y fotografías dentro de una aeronave vinculada al transporte de la dirigencia.

Eso obliga a formular preguntas, pero no autoriza a inventar respuestas. ¿Qué parte de esos viajes correspondía a obligaciones profesionales? ¿Cuáles fueron financiados personalmente? ¿Qué remuneración recibía en Gaviota Tours? ¿Qué mecanismos internos permitían su acceso a determinadas aeronaves y servicios? Ninguna de esas preguntas cuenta todavía con una respuesta pública suficientemente documentada.

Y precisamente ahí aparece una cuestión central de esta investigación: la opacidad también es parte de la historia.

CUANDO EL APELLIDO ABRE PREGUNTAS

Manuel Alejandro Marrero Medina podría haber desarrollado legítimamente una carrera dentro del turismo, viajar utilizando sus propios ingresos y disfrutar de oportunidades obtenidas sin intervención de su padre. Esa posibilidad debe mantenerse abierta mientras no exista evidencia que pruebe lo contrario.

Pero también es legítimo preguntar si un ciudadano sin conexiones familiares semejantes habría tenido la misma trayectoria profesional y el mismo nivel de acceso. En cualquier democracia con sistemas robustos de transparencia pública, esas preguntas podrían contrastarse mediante declaraciones patrimoniales, reglas de conflicto de intereses, gastos oficiales y mecanismos de fiscalización.

En Cuba, gran parte de esa información sencillamente no está disponible.

El resultado es un escenario donde las propias fotografías de los familiares del poder terminan convirtiéndose en algunas de las pocas ventanas disponibles para observar cómo viven y se desplazan quienes forman parte del círculo más cercano a la dirigencia.

EL CONTRASTE QUE CONVIRTIÓ SUS FOTOS EN NOTICIA

Las fotografías de Manuel Alejandro no habrían generado probablemente la misma repercusión si hubieran aparecido en otro contexto. Su fuerza política nace del contraste entre el discurso de sacrificio difundido por el Gobierno y la capacidad de determinados familiares de la élite para acceder a viajes, hoteles, entretenimiento y transporte reservado.

Ese contraste tampoco demuestra automáticamente que exista corrupción. Sí demuestra que en Cuba existen diferencias significativas de acceso y que algunas de ellas alcanzan precisamente a familiares de quienes administran el país.

Manuel Alejandro Marrero Medina representa así otro modelo dentro de los Herederos del Poder. No es necesario que aparezca como dueño de una gran corporación extranjera para que su trayectoria sea relevante; basta observar dónde trabaja, los espacios a los que ha tenido acceso y las preguntas que el sistema cubano no permite responder con transparencia.

La segunda entrega termina, por tanto, donde comienza realmente la investigación: no preguntando cuánto cuesta una fotografía en un hotel, sino cuánto vale tener acceso al círculo correcto dentro de una economía controlada desde arriba.

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