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Cuba Bajo Lupa

LA CUBA QUE NIEGAN: NIÑO VENDE DULCES POR LAS CALLES DE SANCTI SPÍRITUS PARA AYUDAR A SU FAMILIA

Mientras otros niños deberían estar pensando en la escuela, los juegos o los sueños propios de su edad, Emmanuel recorre las calles de Sancti Spíritus cargando una bandeja de dulces para ayudar a sostener su hogar. La crisis cubana también tiene rostro de niño.

La historia fue compartida en Facebook por Yureibys Torresilla, quien relató el encuentro con Emmanuel, un menor residente junto a su madre, Yuraima, en la zona conocida como Camino de La Habana, en la ciudad de Sancti Spíritus.

Según la publicación, la madre prepara pequeños panquecitos decorados con crema y el niño sale diariamente a venderlos por las calles.

Imagen real de Emmanuel

Ese día llevaba 38 dulces, pero todavía no había conseguido venderlos.

Yureibys aseguró que desde hacía tiempo lo veía caminar de un lado a otro con su bandeja, en ocasiones visiblemente agotado, intentando encontrar compradores para poder regresar a casa. 😔

Conmovida por la escena, decidió comprarle todos los dulces a 120 pesos cada uno.

La cuenta ascendía a 4,560 pesos, pero le entregó 5,000 y le dejó los 440 pesos restantes. Luego caminó junto al niño hasta su vivienda y devolvió a su madre los 38 dulces ya pagados, para que al día siguiente no tuviera que preparar otra tanda.

Los compró, pero se los devolvió.

De esa manera, la familia recibió el dinero y también conservó los productos para intentar venderlos nuevamente. 🤝

Las fotografías que acompañan la denuncia aportan detalles que hacen todavía más humana la historia.

En una de ellas, Emmanuel aparece junto a su madre sosteniendo una gran bandeja metálica llena de pequeños dulces rosados cubiertos con crema blanca.

La escena ocurre dentro de una vivienda de condiciones sencillas, con paredes desgastadas, una ventana de persianas y utensilios domésticos visibles en el fondo.

Imagen real de Emmanuel

No se trata de un negocio con vitrinas, equipos industriales ni una cocina moderna.

Es una madre elaborando dulces desde su hogar y un niño saliendo a buscar compradores.

En otra fotografía, Emmanuel aparece solo en la calle, con la misma bandeja apoyada sobre el hombro.

Viste una camisa a cuadros rojos, gorra, reloj y una pequeña bolsa cruzada. Detrás se observa una motocicleta roja y una vivienda de fachada modesta.

Su expresión no es la de un vendedor adulto.

Es la mirada seria de un niño al que la necesidad parece haberle adelantado etapas de la vida.

La autora de la publicación aseguró que con los 5,000 pesos la familia podría comprar, quizás, un cartón de huevos para desayunar. 🥚

La frase muestra con crudeza hasta dónde ha llegado la pérdida del poder adquisitivo en Cuba: decenas de dulces vendidos, horas caminando y el trabajo de una madre y su hijo apenas alcanzan para cubrir una necesidad básica.

Yureibys insistió en que la historia de Emmanuel no es única.

En barrios y ciudades de toda la Isla se ha vuelto frecuente ver a menores acompañando a sus padres o vendiendo alimentos, bolsas, caramelos y otros productos para contribuir a la economía familiar.

La publicación no indica la edad exacta del niño, cuántas horas dedica a vender ni si esta actividad afecta su asistencia escolar. Esos datos no pueden confirmarse únicamente con las fotografías.

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