JORGE LUIS PERDOMO DI-LELLA: DEL PODER AL SILENCIO O COMO EXPLOTAR SIENDO MINISTRO EN CUBA SIN UNA EXPLICACIÓN OFICIAL AL PUEBLO
El exviceprimer ministro cubano Jorge Luis Perdomo Di-Lella, apartado del Gobierno en octubre de 2024 bajo la escueta explicación de haber cometido “errores en el desempeño de sus funciones”, reapareció meses después vinculado públicamente a la Empresa de Tecnologías de la Información (ETI). Su nombre continúa figurando en un sitio institucional de esa entidad, un detalle que vuelve a colocar bajo la lupa una destitución sobre la cual el Gobierno cubano nunca explicó cuáles fueron exactamente esos errores.
La reaparición resulta significativa porque, a diferencia de otros altos funcionarios cubanos caídos en desgracia, no existe información pública que indique que Perdomo haya sido procesado penalmente, llevado a juicio o condenado. Lo confirmado oficialmente continúa siendo esencialmente lo mismo desde el 28 de octubre de 2024: el Consejo de Estado decidió “demover” al entonces viceprimer ministro.
LA DESTITUCIÓN QUE LA HABANA NUNCA EXPLICÓ
La información oficial fue extraordinariamente breve. Granma anunció primero la promoción de Eduardo Martínez Díaz como viceprimer ministro y posteriormente comunicó la salida de Perdomo, señalando únicamente que había incurrido en “errores en el desempeño de sus funciones”. No identificó un delito, una investigación judicial ni una conducta concreta.
Perdomo había ocupado el Ministerio de Comunicaciones antes de ascender a viceprimer ministro en 2021. Durante su etapa en ese sector estuvo vigente el controvertido Decreto-Ley 370, cuya aplicación fue denunciada por organizaciones defensoras de los derechos digitales. Access Now sostuvo que la norma afectaba derechos fundamentales asociados al uso de las tecnologías de información y comunicación y respaldó posteriormente una petición para declararla inconstitucional.
El contraste resulta evidente: mientras ciudadanos y activistas han conocido sanciones concretas relacionadas con publicaciones digitales, la ciudadanía nunca recibió una explicación detallada sobre los “errores” atribuidos a uno de los hombres que llegó a ocupar la cúpula del Gobierno.
PERDOMO REAPARECE Y ETI LO IDENTIFICA ENTRE SU PERSONAL
Después de casi siete meses prácticamente fuera de la exposición pública, Perdomo fue observado en mayo de 2025 durante el taller “Transformando Decisiones”, convocado por ETI. CubaNet documentó su presencia entre los asistentes al encuentro.
Pero existe un elemento todavía más relevante: la página oficial del evento SIGESTIC, perteneciente a ETI, identifica actualmente a “Jorge Luis Perdomo Di-Lella” junto al nombre de la Empresa de Tecnologías de la Información. Es decir, no se trata únicamente de que haya aparecido sentado en una actividad pública; existe una referencia institucional que lo relaciona profesionalmente con la empresa.
Eso no demuestra que haya sido políticamente rehabilitado ni permite establecer cuáles son exactamente sus responsabilidades actuales. Sí demuestra, sin embargo, que su caída de la Viceprimera Jefatura de Gobierno no significó necesariamente su desaparición de las estructuras estatales.
LOS NEGOCIOS DE SU HERMANO Y UNA CONEXIÓN QUE NUNCA FUE PROBADA OFICIALMENTE
Tras la destitución surgieron informaciones que relacionaban el caso con Yoel Perdomo Di-Lella, hermano del exviceprimer ministro y empresario asociado por investigaciones periodísticas con negocios como Tuambia y Camax Chile.
Martí Noticias informó en octubre de 2024, citando fuentes no identificadas, que la salida del funcionario podía estar relacionada con investigaciones sobre negocios de su hermano y supuestos beneficios a determinadas empresas privadas. El propio medio intentó contactar a Yoel Perdomo y a otros involucrados sin obtener respuestas que permitieran esclarecer esas versiones.
Otros medios publicaron posteriormente versiones sobre interrogatorios, investigaciones por presunta corrupción y vínculos empresariales con el Grupo Palco. Sin embargo, el Gobierno cubano nunca confirmó públicamente que los negocios de Yoel Perdomo fueran la causa de la destitución de su hermano. Por tanto, presentar esa relación como un hecho probado sería ir más allá de la evidencia disponible.
EL CIERRE DE TUAMBIA Y LOS MOVIMIENTOS EMPRESARIALES EN ESPAÑA
Tuambia, plataforma utilizada desde el exterior para enviar alimentos y otros productos a Cuba, dejó de aceptar nuevas órdenes el 1 de mayo de 2025. La empresa argumentó que el contexto hacía imposible continuar operando de forma sostenible. El Toque documentó además problemas previos con entregas y dificultades operativas antes del cierre.
Paralelamente, existen movimientos empresariales verificables en España. TUAMBIA SL cambió oficialmente su denominación a CARIBBEAN ONLINE SERVICES SL en enero de 2025, de acuerdo con datos del Registro Mercantil de Madrid publicados en el BORME. En septiembre de ese mismo año fue nombrado apoderado Jorge Ruiz Páez y, en julio de 2026, aparece como apoderado solidario Octavio Casanova Escorihuela.
La cronología merece atención, pero por sí misma no demuestra una conexión entre esos movimientos corporativos y la destitución de Jorge Luis Perdomo.
UN CONTRASTE CON EL CASO DE ALEJANDRO GIL
La diferencia con el destino del exministro de Economía Alejandro Gil Fernández permite dimensionar el caso. Gil sí fue sometido posteriormente a procesos penales y condenado a cadena perpetua por espionaje, además de recibir una pena de 20 años en otra causa por diversos delitos. El Tribunal Supremo cubano dejó firmes esas sanciones en enero de 2026.
Nada comparable se ha hecho público respecto a Perdomo Di-Lella.
Por eso, más de un año después de su salida de la cúpula gubernamental, la pregunta central permanece intacta: ¿qué fueron exactamente los “errores” por los que fue destituido?
Su aparición en actividades de ETI y la presencia de su nombre en una plataforma institucional apuntan a que Perdomo no desapareció completamente del aparato estatal, sino que habría pasado de una posición política de enorme visibilidad a un espacio técnico mucho más discreto.
Lo demás —las causas reales de su caída, el posible peso de los negocios familiares y la existencia o no de una investigación interna— continúa sin explicación oficial. Y precisamente ahí reside la parte más reveladora del caso: el Gobierno cubano castigó políticamente a uno de sus viceprimeros ministros, pero todavía no ha explicado públicamente al país qué hizo para merecerlo.
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