HACIENDA EL PATRÓN: CÓMO UN NEGOCIO DE LUJO CRECIÓ SOBRE TIERRAS ESTATALES Y QUÉ VÍNCULOS LO CONECTAN CON EL CANGREJO Y GAESA
En las afueras de La Habana, lejos de la imagen cotidiana de apagones, escasez y deterioro de los servicios, funciona un complejo turístico privado que ofrece piscina, paseos a caballo, kayak, gastronomía, masajes, yoga y alojamientos tipo glamping con comodidades de alto nivel. Se llama Hacienda El Patrón, está ubicada en Camino San Gabriel, en Habana del Este, y su expansión se ha convertido en uno de los casos más reveladores sobre la relación entre negocios privados, tierras estatales y figuras cercanas al núcleo de poder cubano.
Una investigación publicada por CubaNet el 8 de septiembre de 2026, construida a partir de documentos internos, testimonios de antiguos funcionarios y expedientes administrativos, sostiene que el empresario Roberto Carlos Chamizo González logró acumular alrededor de 30 hectáreas de terrenos estatales mediante un proceso marcado por presiones políticas, excepciones administrativas y la intervención de funcionarios de alto nivel. El nombre que aparece repetidamente detrás de esas gestiones es el de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, “El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro e hijo del fallecido jefe de GAESA, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja.
Lo importante aquí es distinguir con rigor entre lo documentado y lo denunciado. No existe una sentencia judicial que declare ilegal la Hacienda El Patrón ni una resolución pública que establezca que Chamizo cometió un delito. Pero sí existe documentación citada por CubaNet, registros mercantiles españoles y testimonios directos que permiten reconstruir un crecimiento empresarial muy difícil de explicar como el de un agricultor privado común.
QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE HACIENDA EL PATRÓN
El nombre que aparece públicamente vinculado a la administración de Hacienda El Patrón es Roberto Carlos Chamizo González, también identificado en redes y contenidos promocionales con el nombre Carlos Milán. CubaNet lo describe como el empresario que controla o administra El Patrón, Havana Prestige y Mía Culpa Havana, restaurante situado dentro del Hotel Iberostar Grand Packard de La Habana.
En España, Chamizo figura además como socio único y administrador único de RCCH Investment S.L., sociedad constituida en Zaragoza en diciembre de 2025 con un capital social de 3.000 euros. El registro mercantil también identifica al chef Ramsés González Méndez como apoderado de la compañía; ese mismo chef ha diseñado menús asociados a El Patrón.
Ese dato es relevante porque confirma documentalmente que Chamizo no es simplemente una figura utilizada informalmente en redes sociales. Tiene actividad mercantil registrada fuera de Cuba y conexiones empresariales concretas con personas vinculadas a los negocios gastronómicos que administra.
EL ORIGEN: DE GRANJA PORCINA DEL MININT A COMPLEJO TURÍSTICO
La historia de El Patrón no comenzó como un resort. Según una investigación anterior de CubaNet, el núcleo original del terreno fue una pequeña granja porcina y parcelas de autoconsumo vinculadas al Ministerio del Interior, administradas por Miguel Chamizo Trujillo, coronel retirado y tío de Roberto Carlos Chamizo.
En 2018, el lugar todavía no tenía la dimensión ni el aspecto actual. Buena parte de las áreas que posteriormente terminaron incorporadas al proyecto pertenecían a la Empresa Agropecuaria Bacuranao o estaban entregadas en usufructo a productores agrícolas de la zona.
La primera publicación conocida de Hacienda El Patrón en Instagram data de agosto de 2020. Para 2023, el negocio ya se mostraba como un destino de turismo rural de alto nivel, con jardines muy cuidados, animales, lago, actividades acuáticas, gastronomía y alojamiento tipo glamping.
LAS PRIMERAS 6,27 HECTÁREAS Y LA FRASE “ES UNA TAREA DE RAULITO”
La pieza central de la investigación más reciente es el testimonio de Esmeregildo Martínez Gámez, quien era delegado provincial del Ministerio de la Agricultura en La Habana.
Martínez relató que en 2021 recibió a dos altos oficiales de la Policía que llegaron acompañados de Chamizo. Según su versión, los oficiales le explicaron que debían legalizar con urgencia 6,27 hectáreas que Chamizo ya ocupaba en Habana del Este y que la gestión era “una tarea de Raulito”, en referencia a Raúl Guillermo Rodríguez Castro.
El 15 de agosto de 2021, Martínez firmó la Resolución 347 y las 6,27 hectáreas quedaron formalizadas a favor de Chamizo en régimen de usufructo por 20 años, con posibilidad de renovación. Ese dato es particularmente importante porque muestra que Chamizo no adquirió esas tierras como propietario privado: recibió un derecho de uso sobre terrenos estatales.
La legislación cubana establece que las tierras estatales ociosas entregadas en usufructo deben explotarse fundamentalmente para producción agropecuaria, forestal o de frutales. Además, el Código Civil cubano dispone que el usufructo es, como regla general, intransmisible.
Ese punto resulta esencial para entender la controversia: las tierras no se entregan como una propiedad inmobiliaria convencional ni pueden simplemente “donarse” entre particulares como si fueran fincas privadas.
CUBA YA HABÍA RECONOCIDO ABUSOS EN LA ENTREGA DE TIERRAS
Existe además un contexto oficial que vuelve más relevante el caso. En 2021, la propia Fiscalía General de la República informó al Consejo de Ministros sobre irregularidades detectadas en la entrega de tierras estatales en usufructo.
Entre las violaciones señaladas oficialmente figuraban la ocupación ilegal de terrenos, la explotación deficiente de las parcelas y, de manera especialmente significativa, la “entrega indebida de tierras para beneficiar a directivos, familiares y amigos”.
Eso no demuestra por sí solo que El Patrón sea uno de esos casos. Pero confirma que el problema de utilizar el sistema de usufructo para favorecer a personas conectadas con el poder no es una construcción de medios independientes: fue reconocido por las propias instituciones cubanas.
EL CRECIMIENTO HACIA CASI 30 HECTÁREAS
Las primeras 6,27 hectáreas fueron apenas el comienzo. Según los documentos y testimonios examinados por CubaNet, Chamizo buscó posteriormente incorporar áreas pertenecientes a la Empresa Agropecuaria Bacuranao, incluidas vaquerías y terrenos vinculados al programa genético bufalino.
En abril de 2023, una comisión del Ministerio de la Agricultura terminó entregándole otras 21,71 hectáreas. Sumadas a las 6,27 anteriores, Chamizo pasó a controlar legalmente 27,98 hectáreas. A ello se añadió una porción de 2,3 hectáreas que apareció en otro expediente, llevando el total aproximado a 30 hectáreas.
Según Martínez, Chamizo pretendía además que le fueran legalizadas otras 70 hectáreas. Al cierre de la investigación de CubaNet, en septiembre de 2026, esa nueva expansión aún estaba pendiente.
UNA EMPRESA AGRÍCOLA QUE SÍ PRODUCÍA ALIMENTOS
La relevancia de las tierras reclamadas aumenta cuando se observa qué era Bacuranao.
En 2018, el periódico Granma informó que la Empresa Agropecuaria Bacuranao producía el 86% de la leche, el 78% de la carne y el 48% de las viandas, vegetales, granos y frutas de La Habana. No se trataba, por tanto, de una empresa marginal ni de extensiones completamente abandonadas.
La nueva investigación sostiene que parte de las áreas solicitadas para El Patrón estaban en explotación, contaban con vaquerías, animales, trabajadores e infraestructura productiva.
Ese contraste resulta especialmente fuerte en un país con graves problemas de abastecimiento alimentario: terrenos relacionados con una de las principales empresas agrícolas de la capital terminaron incorporados parcial o totalmente a un proyecto centrado cada vez más en turismo y recreación.
LA PRESA, LOS BÚFALOS Y LAS DENUNCIAS SOBRE EL USO DEL TERRENO
Otro episodio documentado por el testimonio de Martínez se refiere a una presa utilizada por los búfalos de una unidad estatal.
Según relató, Chamizo cercó el acceso al embalse pese a que este no formaba parte originalmente de las tierras concedidas. Los animales continuaban intentando llegar al agua y rompían las cercas, provocando conflictos entre el empresario y los trabajadores de la empresa estatal.
La misma presa aparece actualmente integrada visualmente al concepto turístico de El Patrón como un lago para actividades recreativas, incluido kayak. CubaNet sostiene además que caballos utilizados para paseos turísticos habrían sido cedidos por una entidad estatal. Estas afirmaciones proceden de fuentes consultadas por ese medio y no de una resolución pública conocida.
LA INTERVENCIÓN DE UN VICEPRIMER MINISTRO Y DEL MINISTRO DE AGRICULTURA
La investigación describe un momento aún más delicado a comienzos de 2023. Según Esmeregildo Martínez, Jorge Luis Tapia Fonseca, entonces viceprimer ministro, y Ydael Jesús Pérez Brito, ministro de la Agricultura, visitaron personalmente la zona para atender las solicitudes de Chamizo. Martínez afirma que Tapia explicó que debía ayudarse a agilizar la entrega de tierras y que el objetivo era “cuidar a los jefes”.
CubaNet sostiene que posteriormente se creó una comisión ministerial encabezada por el entonces viceministro Maury Echevarría Bermúdez y que el 12 de abril de 2023 fueron entregadas las 21,71 hectáreas adicionales.
No existe hasta ahora una respuesta pública de esos funcionarios que explique su versión sobre estas gestiones.
LAS UVAS IMPORTADAS Y EL PROBLEMA FITOSANITARIO
Entre los detalles más llamativos de la investigación aparece un intento por introducir variedades de uva destinadas a El Patrón.
Según documentos examinados por CubaNet, el 27 de septiembre de 2024 llegaron al aeropuerto José Martí posturas de tres variedades de uva sin el certificado fitosanitario internacional requerido. Las plantas salieron de la terminal y fueron sembradas en la hacienda.
Posteriormente, el Laboratorio Central de Cuarentena Vegetal habría detectado tres bacterias en las posturas. CubaNet asegura que los resultados fueron confirmados por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología y que en marzo de 2025 se ordenó destruir las variedades introducidas.
La investigación atribuye además al primer ministro Manuel Marrero gestiones relacionadas con ese proyecto. Al igual que otras partes del reportaje, esta información procede de documentación y testimonios obtenidos por CubaNet; no se ha localizado una explicación oficial sobre el episodio.
EL CANGREJO Y LA RELACIÓN CON CHAMIZO
El vínculo entre Roberto Carlos Chamizo y Raúl Guillermo Rodríguez Castro constituye el centro político de toda la historia.
El Cangrejo es hijo de Débora Castro Espín y de Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, quien dirigió durante años GAESA. También es nieto de Raúl Castro y ha desempeñado funciones dentro de su entorno de seguridad personal.
Según la investigación, su nombre apareció repetidamente durante las gestiones administrativas para favorecer la expansión de El Patrón. Martínez asegura que oficiales, funcionarios y el propio Chamizo invocaban a “Raulito” para conseguir que determinados procesos avanzaran.
Hay además otro elemento que refuerza públicamente la relación entre ambos. En abril de 2026, fuentes del Gobierno estadounidense citadas por Martí Noticias afirmaron que Chamizo había viajado a Estados Unidos portando una carta atribuida al Cangrejo y dirigida a Donald Trump, con la intención de abrir un canal de comunicación fuera de las vías diplomáticas convencionales. Chamizo fue devuelto a Cuba al no contar con estatus diplomático reconocido.
Ese episodio no prueba que El Cangrejo sea propietario de Hacienda El Patrón, pero sí aporta evidencia adicional de una relación de confianza entre Chamizo y el nieto de Raúl Castro.
¿EL CANGREJO ES DUEÑO DE LA HACIENDA?
Con la información disponible, no puede afirmarse que Raúl Guillermo Rodríguez Castro sea el propietario legal de Hacienda El Patrón.
No hemos localizado un registro mercantil, escritura, contrato de sociedad o documento público que lo identifique como dueño, socio o beneficiario formal de la instalación.
Lo que sí está documentado es otra cosa: Chamizo aparece como administrador del negocio; varios testimonios lo identifican como cercano al Cangrejo; el nombre de Raulito fue utilizado, según un exdelegado de Agricultura, para impulsar la legalización y expansión de las tierras; y Chamizo actuó posteriormente como supuesto mensajero del propio Cangrejo en una gestión sensible hacia Estados Unidos.
Por tanto, lo periodísticamente correcto es hablar de influencia, cercanía y presunto favorecimiento, no de propiedad oculta demostrada.
EL CANGREJO TAMBIÉN HABRÍA UTILIZADO LA ZONA PARA RECREACIÓN
La conexión no termina en trámites administrativos. CubaNet afirma haber revisado un informe manuscrito del núcleo zonal 48 del Partido Comunista que documenta una visita de El Cangrejo el 4 de febrero de 2023 a la unidad bufalina El Caney, próxima a El Patrón y perteneciente a Bacuranao.
El documento describe la llegada de una caravana de seis vehículos de alta gama con entre 14 y 16 personas y un camión de la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna que transportaba ocho caballos ensillados. Según el informe, el grupo utilizó la instalación estatal durante horas para actividades recreativas.
El propio secretario local del PCC habría dejado por escrito su preocupación por la reacción que ese comportamiento estaba generando entre los trabajadores. Esto resulta especialmente significativo porque la crítica no provendría de un opositor, sino de un documento interno partidista citado por la investigación.
SANDRO CASTRO TAMBIÉN APARECE EN EL PATRÓN
La finca también ha sido utilizada por Sandro Castro, nieto de Fidel Castro. En 2023, fotografías publicadas en redes sociales lo mostraron junto a su pareja en Hacienda El Patrón. CubaNet documentó entonces que el lugar ofrecía comidas por alrededor de 40 dólares y pasadías por unos 100 dólares, además de opciones de hospedaje tipo glamping.
Las imágenes reforzaron la percepción de El Patrón como espacio frecuentado por personas vinculadas a círculos privilegiados, aunque eso por sí solo no demuestra propiedad ni participación empresarial de Sandro.
DE 40 DÓLARES A UNA EXCURSIÓN DE 109 DÓLARES VENDIDA POR GAVIOTA
La relación con GAESA se hace todavía más visible a través del turismo. En 2025, Gaviota Tours incorporó Hacienda El Patrón a su catálogo de excursiones. Según CubaNet, se trató de una situación inusual porque Gaviota suele privilegiar instalaciones controladas directamente por el conglomerado militar.
La excursión fue comercializada por 109 dólares por persona, incluyendo almuerzo, mientras servicios adicionales como paseos a caballo, actividades acuáticas, masajes y hospedaje se pagaban aparte.
Dos trabajadores de Gaviota consultados por CubaNet aseguraron que los vendedores recibieron instrucciones de promocionar El Patrón de forma prioritaria, pese a que la excursión no necesariamente representaba la opción más rentable para la propia agencia. Esa afirmación procede de fuentes internas y no de un documento público de GAESA.
¿POR QUÉ GAESA PROMOCIONARÍA UN NEGOCIO PRIVADO?
Esa es una de las preguntas centrales. GAESA controla gran parte del turismo cubano a través de empresas como Gaviota y otras estructuras empresariales. Tradicionalmente, su modelo consiste en mantener el gasto del turista dentro de instalaciones pertenecientes al propio conglomerado.
El Patrón rompe ese patrón porque se presenta formalmente como un negocio privado asociado a Chamizo, pero recibe promoción desde una agencia estatal vinculada al poder militar.
A ello se suma que Chamizo administra Mía Culpa Havana dentro del Iberostar Grand Packard, hotel relacionado con GAESA, y que el chef de ese restaurante aparece también vinculado a RCCH Investment S.L. en España.
La frontera entre iniciativa privada y estructuras estatales se vuelve, por tanto, extraordinariamente difícil de definir.
ROBERTO CARLOS CHAMIZO Y SU PERFIL MÁS ALLÁ DE EL PATRÓN
Una investigación publicada en abril de 2026 por CubaNet fue todavía más lejos y señaló, basándose en seis fuentes, que Chamizo habría recibido formación vinculada al MININT y habría trabajado en tareas relacionadas con monitoreo financiero y contactos internacionales.
Según esas fuentes, habría estado vinculado al Departamento de Operaciones Internacionales del Banco Central y realizado actividades en Londres y otras ciudades europeas. CubaNet también recoge la versión de que parte del capital que posteriormente utilizó en sus negocios habría procedido de relaciones construidas durante aquellas misiones.
Estas son acusaciones relevantes, pero no están respaldadas por documentación pública del MININT ni del Banco Central que confirme oficialmente que Chamizo fuera agente de inteligencia. Deben mantenerse, por tanto, como testimonios investigativos y no como un hecho judicialmente establecido.
¿QUIÉN PAGÓ REALMENTE EL DESARROLLO DE EL PATRÓN?
Esta continúa siendo una de las grandes preguntas sin respuesta. No existe un balance público de Hacienda El Patrón, no conocemos cuánto costó su transformación, cuánto capital aportó Chamizo, quién financió las obras iniciales ni cuáles son todos sus socios económicos.
Tampoco hemos localizado documentación que permita calcular el valor de las tierras, instalaciones, animales, infraestructura hidráulica o servicios estatales incorporados directa o indirectamente al proyecto.
En otras palabras: sabemos bastante sobre cómo se expandió territorialmente, pero mucho menos sobre cómo se financió.
¿FUE EL PATRÓN UN NEGOCIO PRIVADO NORMAL?
La evidencia disponible permite cuestionarlo. Un emprendedor común en Cuba debe esperar autorizaciones, justificar el uso de tierras, enfrentar inspecciones y operar dentro de un sistema altamente burocrático. En el caso de El Patrón, según el testimonio del antiguo delegado provincial, una solicitud inicialmente limitada movilizó a oficiales de la Policía, un ministro, un viceprimer ministro y una comisión ministerial.
Al mismo tiempo, existían solicitudes de productores agrícolas que esperaban acceso a terrenos para producir alimentos. Según Martínez, alrededor de 20 expedientes permanecían pendientes mientras las demandas de Chamizo recibían atención de los niveles superiores del Gobierno.
Ese contraste es precisamente lo que convierte el caso en una investigación de interés público.
EL PATRÓN COMO SÍMBOLO DE UNA NUEVA ÉLITE
Hacienda El Patrón también ilustra un fenómeno más amplio: la aparición en Cuba de negocios formalmente privados, pero estrechamente conectados con personas, instituciones o conglomerados vinculados al poder estatal.
El proyecto combina terreno estatal, usufructo agrícola, servicios de turismo de lujo, promoción a través de Gaviota, vínculos empresariales internacionales y relaciones personales con integrantes de la familia Castro.
No es posible afirmar que todo ello constituya por sí mismo una trama ilícita. Pero sí muestra una asimetría evidente entre las posibilidades disponibles para un ciudadano ordinario y las oportunidades que parecen tener determinados empresarios cercanos a la élite gobernante.
POR QUÉ EL CASO IMPORTA
El Patrón no es simplemente una finca bonita donde turistas montan a caballo. El caso reúne asuntos esenciales para comprender el funcionamiento económico de la Cuba actual: propiedad estatal, usufructo, tierra agrícola, turismo en dólares, GAESA, negocios privados, influencia política y acceso desigual a los recursos.
También toca directamente la contradicción entre el discurso oficial sobre la necesidad de producir alimentos y la conversión de áreas agrícolas en instalaciones destinadas a actividades recreativas de alto precio.
En 2018, Granma destacaba la importancia estratégica de Bacuranao para alimentar La Habana. Años después, parte de las tierras vinculadas a esa estructura productiva aparecen integradas o reclamadas para un proyecto turístico de lujo.
LO QUE AÚN FALTA POR SABER
Hay preguntas que siguen abiertas y que necesitarían documentos oficiales para resolverse plenamente.
No conocemos la estructura jurídica completa de Hacienda El Patrón dentro de Cuba, ni todos sus beneficiarios económicos. Tampoco se conoce públicamente el costo real de las inversiones, el valor de las tierras concedidas, la existencia de préstamos estatales, los contratos con Gaviota o la distribución de ingresos entre el negocio privado y las entidades turísticas estatales.
Tampoco existe una respuesta pública de Chamizo que permita conocer su versión sobre las acusaciones. CubaNet informó que lo contactó, al igual que al Ministerio de la Agricultura, pero no recibió respuesta antes de publicar su investigación. Esa ausencia de transparencia es, en sí misma, parte de la historia.
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