HABANEROS ABREN POZOS ARTESANALES EN SUS CASAS ANTE LA CRISIS DE ESCACEZ DE AGUA POTABLE QUE GOLPEA A LA CAPITAL CUBANA
Ante la falta prolongada de agua potable en varios barrios de La Habana, algunos residentes han comenzado a buscar soluciones por cuenta propia: abrir pozos artesanales dentro de sus viviendas para intentar garantizar el suministro básico de agua.
Testimonios compartidos en redes sociales muestran a vecinos de municipios como San Miguel del Padrón, Cotorro y otras zonas de la capital cubana excavando pozos de pocos metros de profundidad con la esperanza de encontrar fuentes subterráneas que les permitan cubrir necesidades domésticas.
Según los relatos publicados por residentes, algunas familias aseguran haber encontrado agua clara y transparente que utilizan para tareas del hogar, aunque varios usuarios aclaran que no la emplean para consumo humano.
Pozos particulares como respuesta ante la falta de servicio
En publicaciones difundidas en redes sociales, habitantes de distintos repartos describieron una situación marcada por semanas e incluso meses con interrupciones del servicio de agua.
Un residente de San Miguel del Padrón afirmó que en su zona varios vecinos han construido pozos y que algunos logran extraer varios tanques diariamente mediante bombas de agua.
Otro usuario del municipio Cotorro explicó que su familia comenzó a utilizar un pozo encontrado dentro de la vivienda y que continúan profundizando la excavación para aumentar el caudal disponible.
CubaBajoLupa no ha podido verificar de manera independiente la cantidad exacta de pozos construidos ni la calidad sanitaria del agua obtenida en cada caso. Los testimonios reflejan experiencias individuales compartidas por usuarios en redes sociales.
Una práctica que vuelve a aparecer en medio de la emergencia
Algunos comentarios recuerdan que la construcción de pozos domésticos tuvo presencia en determinadas zonas de La Habana durante décadas anteriores. Vecinos aseguran que varias fuentes fueron cerradas o abandonadas posteriormente, mientras aumentaba la dependencia del sistema estatal de acueductos.
Los residentes que hoy recurren nuevamente a esta alternativa señalan que la falta de agua los ha obligado a buscar soluciones fuera de los canales tradicionales de abastecimiento.
La práctica, sin embargo, también genera preocupación desde el punto de vista sanitario. Expertos y autoridades de otros contextos han advertido que los pozos sin controles adecuados pueden estar expuestos a contaminación por aguas residuales, productos químicos u otros elementos presentes en el subsuelo.
La crisis del agua en La Habana
El problema del suministro de agua en la capital cubana se ha agravado por una combinación de factores: deterioro de la infraestructura hidráulica, roturas, salideros, problemas eléctricos y dificultades para mantener los sistemas de bombeo.
Reportes previos han señalado que amplias zonas de La Habana han sufrido interrupciones del servicio debido a averías y limitaciones operativas de Aguas de La Habana. La propia empresa ha informado en diferentes momentos sobre afectaciones provocadas por fallas eléctricas y problemas en estaciones de bombeo.
En 2026, residentes de la capital también han denunciado largas esperas para recibir agua mediante camiones cisterna o la necesidad de almacenar el líquido cuando llega el servicio. Reuters reportó que habitantes de La Habana han tenido que cargar recipientes y esperar distribuciones alternativas debido a problemas relacionados con combustible y electricidad que afectan el bombeo.
Además, medios han documentado el deterioro de la red hidráulica y la pérdida de agua por salideros en distintos puntos de la ciudad.
Una solución individual frente a un problema colectivo
La aparición de estos pozos domésticos refleja un fenómeno recurrente en la Cuba actual: ciudadanos que buscan respuestas particulares ante fallas prolongadas de servicios básicos.
Aunque para algunas familias encontrar agua subterránea representa un alivio inmediato, también abre preguntas sobre la seguridad del recurso, la supervisión sanitaria y la capacidad del sistema público para garantizar un servicio esencial.
Mientras continúan las interrupciones del suministro, muchos habaneros siguen dependiendo de alternativas como tanques de almacenamiento, camiones cisterna y ahora, en algunos casos, pozos excavados dentro de sus propios hogares.
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