GUARDIAS FORESTALES EN CUBA ALERTAN SOBRE TALA MASIVA DE BOSQUES PARA OBTENER MADERA PARA LEÑA Y HACER CARBÓN
Un guardia forestal del municipio de Banes, en Holguín, advirtió que la tala para obtener leña, la producción descontrolada de carbón vegetal y los incendios están provocando una pérdida acelerada de áreas boscosas en varias comunidades del territorio.
La denuncia resulta especialmente preocupante porque coincide con una crisis energética que obliga a familias y negocios a buscar combustibles alternativos para cocinar y mantener sus actividades. Sin embargo, la información disponible no permite cuantificar todavía cuántas hectáreas han desaparecido específicamente en Banes ni determinar qué proporción de la tala está directamente relacionada con los apagones.
“DECENAS DE ÁREAS BOSCOSAS SE PIERDEN CADA DÍA”
Edilberto Betancourt Quevedo, guardia forestal encargado de las zonas de Los Ángeles, Río Seco y parte del Consejo Popular de Mulas, afirmó que “decenas de áreas boscosas se pierden cada día”.
La declaración fue divulgada por Radio Banes y posteriormente compartida por el periódico provincial Ahora. De acuerdo con el reporte, las principales presiones sobre los bosques son el corte de árboles para leña, la elaboración de carbón vegetal y los incendios forestales.
Betancourt Quevedo también señaló que los planes de reforestación actuales no avanzan al ritmo necesario para reemplazar los árboles que se pierden. Su advertencia apunta a un problema doble: no solo se está intensificando la extracción de madera, sino que la capacidad de recuperación forestal resulta insuficiente.
El reporte menciona que panaderías, pizzerías y otras actividades, tanto legales como informales, utilizan leña como fuente de energía, en ocasiones sin controles adecuados.
LA CRISIS ELÉCTRICA TRASLADA EL COSTO A LOS BOSQUES
La relación entre los apagones y la tala resulta plausible y aparece señalada en los reportes sobre Banes: cuando faltan electricidad, gas u otros combustibles, la madera y el carbón se convierten en sustitutos accesibles para cocinar.
Pero esa relación debe explicarse con precisión. La denuncia confirma que existe tala para producir leña y carbón; no demuestra que todas las familias afectadas por apagones estén cortando árboles ni que la crisis eléctrica sea la única causa de la pérdida forestal.
El contexto nacional, sin embargo, ayuda a comprender la presión. La Unión Eléctrica ha continuado informando afectaciones superiores a los 2.000 megavatios y numerosas unidades de generación distribuida fuera de servicio por falta de combustible, señal de que el país sigue operando con una capacidad muy inferior a la demanda.
Cuando las alternativas energéticas desaparecen, el problema deja de ser exclusivamente eléctrico. También afecta la conservación de alimentos, la preparación de comidas y el funcionamiento de pequeños negocios, trasladando parte del impacto hacia los recursos naturales.
CUBA REFORESTA MENOS QUE HACE CUATRO AÑOS
Los datos oficiales muestran una caída importante en la capacidad de reforestación. La Oficina Nacional de Estadística e Información registró una producción de 24,7 millones de posturas en 2020. Para 2024, esa cifra había descendido a alrededor de 14,7 millones.
La superficie plantada también bajó: pasó de aproximadamente 12.616 hectáreas en 2020 a unas 8.191 en 2024. Eso representa una reducción cercana al 35% en el área reforestada y de alrededor del 40% en la producción de posturas.
Estas cifras no miden directamente la tala ilegal en Banes, pero sí evidencian que el país dispone de menos capacidad para compensar pérdidas forestales nuevas.
INCENDIOS, TALA Y CARBÓN: UNA COMBINACIÓN PELIGROSA
Los incendios añaden otra presión. El Cuerpo de Guardabosques informó que entre enero y abril de 2026 ocurrieron 111 incendios forestales en Cuba, con 3.174,55 hectáreas dañadas.
El organismo indicó además que alrededor del 90% de las causas son humanas y mencionó negligencias, quemas y otras prácticas vinculadas al uso inadecuado del fuego.
La coincidencia entre menos reforestación, mayor dependencia de combustibles rudimentarios e incendios de origen humano configura un riesgo ambiental serio. La pérdida de bosques puede afectar los suelos, las fuentes de agua, la biodiversidad y la capacidad de las comunidades para resistir sequías y eventos climáticos extremos.
La advertencia de Betancourt Quevedo no prueba por sí sola la dimensión total del daño en Holguín, pero expone una consecuencia poco visible de la crisis cubana: cuando el sistema energético falla durante meses, también comienzan a pagar el precio los bosques.
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