GOLPE AL CANOTAJE CUBANO: NUEVE ATLETAS DECIDEN NO REGRESAR A LA ISLA TRAS COMPETIR EN CANADÁ
La selección nacional de canotaje salió de Cuba con 12 atletas. Nueve de ellos, según la información difundida, decidieron no volver después de competir en Canadá.
El hecho representa un golpe durísimo para el deporte cubano y vuelve a desnudar una realidad que se repite cada vez con más frecuencia: atletas que aprovechan una competencia internacional para romper con el sistema deportivo de la Isla y buscar otro futuro.
Según informó el periodista Raúl Rodríguez, nueve integrantes del equipo que participaron en la III Copa del Mundo de Canotaje Sprint y en el Campeonato Panamericano permanecieron fuera de Cuba una vez terminadas las competencias. 🛶
Solo tres deportistas continuarían vinculados a la delegación: José Ramón Pelier, Geduar González y Yarisleidis Cirilo, campeona mundial y medallista olímpica.
La salida de la mayoría del equipo deja al canotaje cubano en una posición extremadamente complicada, especialmente por la cercanía de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026.
Con apenas unos días para reaccionar, las autoridades deportivas tendrían que reorganizar la selección, buscar sustitutos y tratar de reconstruir una escuadra que acaba de perder a nueve de sus integrantes de un solo golpe. ⚠️
No se trata de una baja deportiva cualquiera. Se trata de la desaparición, prácticamente de un día para otro, de la mayor parte de una selección nacional.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que lleva años persiguiendo al deporte cubano:
¿Por qué tantos atletas deciden no regresar cuando tienen la primera oportunidad real de quedarse fuera del país?
Cada abandono suele ser presentado por el régimen como indisciplina, traición o falta de compromiso. Sin embargo, la repetición constante de estos casos obliga a mirar más allá del discurso oficial.
Cuando nueve de doce atletas toman la misma decisión, ya no parece un problema individual. Parece el síntoma de una crisis mucho más profunda.
🏅 Durante décadas, el Gobierno cubano convirtió los resultados deportivos en vitrina política, mientras los atletas cargaban con entrenamientos exigentes, limitaciones económicas y una vida marcada por el control institucional.
Muchos llegan a competencias internacionales como representantes de Cuba, pero también como jóvenes que por primera vez pueden comparar su realidad con la del mundo exterior.
Hasta el momento, las autoridades cubanas no han emitido un comunicado oficial sobre lo ocurrido ni han explicado qué sucederá con la selección de cara a los próximos compromisos internacionales.
Ese silencio deja abiertas numerosas interrogantes sobre el futuro inmediato del equipo, la identidad de los nueve atletas y la manera en que el Instituto Nacional de Deportes enfrentará una pérdida de semejante magnitud.

