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Cuba Bajo Lupa

FUGA DE ACEITE HABRÍA PROVOCADO INCENDIO EN TERMOELÉCTRICA DE SANTA CRUZ DEL NORTE: LAS TRES UNIDADES ESTÁN FUERA DE SERVICIO

Un incendio en la termoeléctrica de Santa Cruz del Norte, en la provincia de Mayabeque, obligó a desconectar la unidad 1 de la Central Termoeléctrica Ernesto Guevara de la Serna durante la mañana de este viernes 16 de octubre de 2026. El fuego comenzó a las 6:55 a. m. y fue controlado por los bomberos sin que se reportaran trabajadores lesionados, según confirmó la Unión Eléctrica (UNE).

El incidente agravó la situación de un sistema eléctrico que ya enfrentaba numerosas averías y una importante insuficiencia de generación. Para el horario de máxima demanda, las autoridades pronosticaron una afectación de hasta 2.190 megavatios (MW), equivalente a aproximadamente el 75,5 % de la demanda prevista, una de las cifras más alarmantes de la crisis energética cubana.

INCENDIO EN LA TERMOELÉCTRICA DE SANTA CRUZ DEL NORTE: ¿QUÉ OCURRIÓ?

La emergencia se registró en la unidad generadora número 1 de la instalación, ubicada en Santa Cruz del Norte y conocida también como la termoeléctrica de Este Habana.

En su primera comunicación, la Unión Eléctrica describió el siniestro como un incendio de grandes proporciones e informó que el Cuerpo de Bomberos trabajaba para extinguir las llamas.

Posteriormente, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, comunicó que la situación había sido controlada y que no se habían registrado personas lesionadas.

La emisora estatal Radio Jaruco informó que a las 10:24 de la mañana el incendio ya había sido sofocado. Las imágenes divulgadas por medios locales permitieron observar las consecuencias visibles del fuego en las instalaciones, aunque todavía no se ha publicado una evaluación técnica completa de los daños.

Que las llamas hayan sido extinguidas constituye una noticia positiva para la seguridad de los trabajadores, pero no significa que la unidad afectada pueda reincorporarse inmediatamente al Sistema Electroenergético Nacional (SEN).

UNA FUGA DE ACEITE EN EL ROTOR HABRÍA PROVOCADO EL FUEGO

La información más reciente difundida por Radio Jaruco, a partir de datos del equipo de prensa de La Voz del Litoral, señala que el incendio comenzó por una fuga de aceite localizada en la parte frontal del rotor de la unidad 1.

Según esa versión, el operario de turno detectó el problema, lo que permitió activar los procedimientos de seguridad y responder a la emergencia.

En una instalación termoeléctrica, los sistemas de lubricación utilizan aceite para proteger determinados componentes mecánicos. Una fuga que entre en contacto con superficies a temperaturas elevadas puede representar un riesgo de incendio.

Sin embargo, la explicación divulgada por los medios locales todavía deberá complementarse con una investigación técnica que determine las circunstancias exactas de la avería, sus causas y los daños ocasionados.

No se ha informado si la fuga estuvo relacionada con desgaste de componentes, una falla de mantenimiento u otra circunstancia. Por tanto, sería prematuro atribuir responsabilidades específicas.

LAS TRES UNIDADES DE SANTA CRUZ PRESENTABAN PROBLEMAS OPERATIVOS

El siniestro encontró a la termoeléctrica en una situación particularmente delicada.

Según el parte de la Unión Eléctrica correspondiente al 16 de octubre, las unidades 1 y 2 de Santa Cruz figuraban fuera de servicio por averías, mientras que la número 3 permanecía en mantenimiento.

Esto significa que, al momento del reporte, ninguna de las tres unidades de la central estaba aportando generación al sistema nacional.

Las informaciones iniciales mencionaban preparativos para recuperar las unidades 2 y 3. Sin embargo, no se ha establecido un calendario confirmado para su reincorporación ni se ha precisado cuánto tiempo necesitará la unidad 1 para superar los daños del incendio.

La diferencia es fundamental: controlar una emergencia permite iniciar las evaluaciones y reparaciones, pero recuperar la capacidad de generación requiere comprobar que los equipos pueden funcionar con seguridad.

CUBA ENFRENTA UN DÉFICIT ELÉCTRICO DE MÁS DE 2.000 MEGAVATIOS

El incendio coincide con una de las jornadas más difíciles para el suministro eléctrico del país.

A las seis de la mañana, antes de declararse el siniestro, la UNE informó una disponibilidad de apenas 740 MW frente a una demanda de 2.260 MW. En ese momento, la afectación del servicio alcanzaba los 1.540 MW.

Para el horario de mayor consumo, las previsiones oficiales situaron la demanda en 2.900 MW, con una disponibilidad estimada de solamente 740 MW.

La afectación prevista supera ligeramente el déficit matemático de generación, que se calcula en 2.160 MW, debido a las condiciones operativas consideradas por la UNE en sus pronósticos.

La agencia EFE destacó que esta previsión representa el porcentaje más elevado de desconexión simultánea publicado en las estadísticas energéticas desde 2022.

Estas cifras reflejan la magnitud del deterioro del servicio eléctrico, aunque no significan que exactamente el 75,5 % de los hogares cubanos vaya a permanecer apagado durante toda la jornada.

OTRAS TERMOELÉCTRICAS TAMBIÉN ESTÁN FUERA DE SERVICIO

La situación de Santa Cruz no constituye un problema aislado dentro del sistema energético nacional.

El parte oficial también identificó averías en la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas; la unidad 2 de Felton, en Holguín, y las unidades 3 y 6 de Renté, en Santiago de Cuba.

A estas dificultades se suman mantenimientos en unidades de Nuevitas y Renté, así como limitaciones adicionales en la generación térmica.

La coincidencia de tantas instalaciones indisponibles evidencia una vulnerabilidad estructural: cuando el sistema opera con escasas reservas, una nueva avería reduce todavía más la capacidad de responder a la demanda eléctrica.

La situación tiene consecuencias directas para la población, desde las dificultades para conservar alimentos hasta la interrupción de actividades económicas y servicios que dependen de un suministro estable.

APAGAR EL INCENDIO NO RESUELVE LA CRISIS ENERGÉTICA

La rápida actuación de los bomberos evitó que se reportaran víctimas y permitió controlar una emergencia que pudo haber tenido consecuencias mayores dentro de la instalación.

Sin embargo, el problema principal continúa sin resolverse: Cuba dispone de una capacidad de generación insuficiente para cubrir la demanda y depende de instalaciones que acumulan averías, interrupciones y necesidades de mantenimiento.

El caso de Santa Cruz plantea nuevas preguntas sobre el estado técnico de las unidades, la disponibilidad de piezas de repuesto y los recursos destinados a mantener operativas las centrales termoeléctricas.

Para los cubanos que enfrentan apagones prolongados, el resultado verdaderamente importante no será solamente conocer cuándo se extinguieron las llamas, sino cuándo podrá recuperarse la generación perdida y qué medidas concretas permitirán reducir las interrupciones.

Mientras no exista un diagnóstico público de los daños y un calendario verificable de recuperación, la situación de la unidad 1 de la termoeléctrica Ernesto Guevara seguirá siendo otro factor de incertidumbre dentro de la crisis eléctrica nacional.

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