EL PICADILLO DE POLLO AGRANEL YA CUESTA HASTA 600 PESOS LA LIBRA: LA PROTEÍNA MÁS BARATA TAMBIÉN VA SIENDO UN LUJO EN CUBA
El precio del picadillo de pollo MDM en Cuba habría subido en pocos días de 450 a 600 pesos la libra, según una denuncia publicada en redes sociales que vuelve a poner el foco sobre uno de los alimentos proteicos más baratos y consumidos por familias de bajos ingresos.
La denuncia fue realizada por Osvaldo De Jesús Figueroa Pérez, quien describió el producto como “el plato de cada día para las familias humildes” y cuestionó qué puede justificar un incremento tan rápido. CubaBajoLupa no ha podido verificar que los 600 pesos sean un precio uniforme a nivel nacional, pero el aumento coincide con un entorno de inflación acelerada y mayor libertad para la formación de precios en varios alimentos básicos.
EL PRECIO DEL PICADILLO DE POLLO MDM EN CUBA SE DISPARA
El MDM —carne separada mecánicamente, utilizada habitualmente para elaborar picadillo y otros productos procesados— ocupa un lugar particular dentro de la alimentación de muchos hogares porque suele venderse por debajo del precio de cortes tradicionales de pollo, cerdo o res.
La publicación que originó la denuncia afirma que la libra pasó de aproximadamente 450 a 600 CUP. Si ese precio se mantiene, apenas cinco libras representarían 3.000 pesos, casi el equivalente al nuevo salario mínimo mensual aprobado para el país.
Ese salario fue elevado desde julio de 2.100 a 3.210 pesos mensuales, según informó oficialmente el Gobierno.
El problema no es únicamente cuánto cuesta un producto, sino cuánto representa frente a los ingresos disponibles.
LA ELIMINACIÓN DE TOPES CAMBIÓ EL ESCENARIO
El 20 de junio, el Ministerio de Finanzas y Precios aprobó la Resolución 150/2026, firmada por Vladimir Regueiro Ale, que derogó los precios minoristas máximos que desde 2024 se aplicaban al pollo troceado, aceite comestible, leche en polvo, pastas alimenticias y salchichas.
El picadillo MDM no aparece expresamente entre esos cinco productos, por lo que sería incorrecto afirmar que la resolución eliminó directamente un tope nacional específico para el picadillo.
Sin embargo, la medida modificó el entorno general de formación de precios de alimentos importados y dejó a las administraciones territoriales un mayor protagonismo para intervenir frente a precios considerados abusivos.
La propia experiencia provincial muestra la ausencia de un precio único.
MATANZAS PUSO EL PICADILLO A 350 PESOS
El Gobierno de Matanzas aprobó desde el 10 de agosto precios referenciales y un margen comercial de hasta el 30% para un grupo de alimentos.
En esa provincia, el picadillo quedó fijado en 300 CUP la libra para venta mayorista y 350 CUP para la minorista. En la misma disposición, el pollo troceado se estableció en 500 pesos la libra para el consumidor y el aceite en 2.500 pesos por litro.
La diferencia entre esos 350 pesos y los 600 denunciados en otras zonas revela hasta qué punto el precio final puede depender hoy del territorio, el vendedor, los costos de adquisición y las decisiones locales.
LA INFLACIÓN SIGUE CONCENTRÁNDOSE EN LOS ALIMENTOS
Los datos oficiales confirman que el problema de precios va mucho más allá del picadillo.
La Oficina Nacional de Estadística e Información informó que en julio de 2026 el Índice de Precios al Consumidor aumentó 2,56% en un solo mes, acumuló 15,12% desde enero y alcanzó una inflación interanual de 20,70%.
Más significativo aún: los alimentos y bebidas no alcohólicas explicaron 63,18% del incremento mensual del IPC, y el aceite comestible fue uno de los productos con mayor aumento, con 19,95%.
Eso significa que el aumento está concentrándose precisamente en los artículos que absorben una parte mayor del presupuesto de los hogares.
600 PESOS FRENTE A UN SALARIO MÍNIMO DE 3.210
La comparación ayuda a dimensionar el problema. Una sola libra a 600 CUP representa aproximadamente el 18,7% del salario mínimo mensual. Cinco libras consumirían cerca del 93% de ese ingreso.
Y el salario mínimo ya parte de una base extremadamente reducida frente al costo real de la vida.
Un estudio del economista Javier Pérez Capdevila, citado en junio y basado en un levantamiento de precios en 51 municipios, estimó en alrededor de 96.060 CUP mensuales el costo de cubrir necesidades básicas de una persona, incluyendo alimentos, higiene, ropa, limpieza, medicamentos y transporte. Esa cifra es una estimación independiente, no un cálculo oficial del Gobierno cubano.
LA LIBRETA TAMPOCO ESTÁ COMPENSANDO EL ALZA
La presión sería menor si el sistema de abastecimiento normado pudiera garantizar alimentos regularmente.
Pero el propio ministro de la Industria Alimentaria, Alberto López Díaz, reconoció en junio que durante 2026 el Estado no había logrado distribuir aceite, pollo ni yogurt a través de la canasta familiar.
“En este año no hemos podido dar aceite, ni pollo, ni yogurt”, admitió públicamente. Eso empuja a más familias hacia mercados privados e informales precisamente cuando los precios aumentan.
EL HAMBRE YA APARECE EN LAS ENCUESTAS
La Encuesta Nacional de Seguridad Alimentaria 2025 de Food Monitor Program, presentada en mayo de 2026 y basada en 2.513 respuestas, encontró que el 33,9% de los encuestados afirmó que algún miembro de su hogar se había ido a dormir con hambre al menos una vez durante los 30 días anteriores.
Además, el 94,9% dijo haber perdido algún grado de acceso económico a los alimentos durante el último año y el 79,4% destinaba al menos el 80% de sus ingresos a comer.
Aquí conviene hacer una corrección importante respecto a cifras que han circulado: el dato de 96,91% corresponde a un informe anterior de Food Monitor Program basado en información recogida en 2024, no a abril y mayo de 2026.
EL ÚLTIMO REFUGIO PROTEICO TAMBIÉN SE ENCARECE
Por eso el aumento del picadillo MDM tiene una dimensión mayor de la que podría sugerir el precio de un solo alimento.
Cuando aumenta la carne de cerdo, una familia puede buscar pollo. Cuando sube el pollo, puede recurrir a salchichas o picadillo. Pero cuando también se encarece el producto que funcionaba como alternativa económica, el margen para sustituir alimentos se reduce cada vez más.
La denuncia de Osvaldo De Jesús Figueroa Pérez concluye pidiendo límites al crecimiento descontrolado de precios y no la desaparición del comercio privado.
El debate de fondo sigue abierto: cómo contener el costo de los alimentos sin provocar nuevamente desabastecimiento y cómo hacerlo cuando los salarios continúan muy por debajo de los precios reales del mercado.
Para muchas familias, esa discusión ya no es teórica. Es decidir qué proteína puede llegar a la mesa y cuál queda fuera del presupuesto.
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