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Cuba Bajo Lupa

EL MISTERIO QUE RODEA LA CAÍDA DE ANTONIO BECALI DE LA DIRECCIÓN NACIONAL DEL INDER: LOS MILLONES QUE DESAPARECIERON DEL DEPORTE

El 23 de febrero de 2019, Antonio Eduardo Becali Garrido, entonces presidente del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), aparecía en Granma celebrando su elección como vicetitular del Consejo Iberoamericano del Deporte durante una reunión en Punta del Este, Uruguay. Parecía un reconocimiento que reforzaba su posición al frente del deporte cubano.

Doce días después estaba fuera del cargo. El 6 de marzo, el Consejo de Estado anunció su destitución alegando solamente “deficiencias afrontadas en su trabajo”. No explicó cuáles eran esas deficiencias ni informó que Becali sería trasladado a otras responsabilidades. En su lugar nombró a Osvaldo Vento Montiller, quien llevaba 18 años como vicepresidente del organismo.

Esa brevedad dejó abierta una pregunta que nunca recibió una explicación pública detallada: ¿qué ocurrió entre el reconocimiento internacional y una destitución tan abrupta?

Antonio Becali no llegó al INDER desde un despacho cualquiera

Becali tenía un perfil diferente al de muchos funcionarios políticos tradicionales. Cuando fue nombrado presidente del INDER el 15 de octubre de 2014, Granma lo presentó como doctor en Ciencias, profesor de judo, graduado en Cultura Física y rector de la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte “Comandante Manuel Fajardo”. JIT también lo identificó posteriormente como séptimo dan de judo.

Su nombramiento generaba, al menos sobre el papel, la expectativa de que un especialista proveniente directamente del deporte y la academia pudiera dirigir un sector que empezaba a mostrar problemas difíciles de ocultar.

Durante sus poco más de cuatro años al frente del organismo, Cuba sufrió retrocesos en varias competencias internacionales. En Toronto 2015 perdió el tradicional segundo puesto panamericano; en Río 2016 obtuvo cinco títulos olímpicos, y en Barranquilla 2018 México terminó por delante de Cuba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Los resultados deportivos, por tanto, ofrecían una explicación posible para el término oficial “deficiencias”.

Pero la historia no terminó ahí.

Después de su salida aparecieron acusaciones mucho más graves

En abril de 2019, semanas después de la destitución, CubaNet publicó un artículo sobre un balance del INDER en el que se abordaron corrupción, ilegalidades, malas calificaciones en controles de la Contraloría General y deterioro de instalaciones deportivas. El medio relacionó esos señalamientos principalmente con la gestión anterior encabezada por Becali.

Esto aporta contexto, pero requiere una precisión fundamental: la nota oficial que destituyó a Becali no lo acusó de corrupción, malversación ni desvío de fondos. Tampoco consta en las fuentes consultadas una condena penal contra el exdirigente por esos hechos.

En torno a su caída circularon además versiones sobre supuestas auditorías, irregularidades financieras, viviendas entregadas a funcionarios y responsabilidades de personas de su entorno. Esas afirmaciones han aparecido en publicaciones independientes y comentarios posteriores, pero no existe documentación pública suficiente para convertirlas en hechos demostrados.

Por eso hay una diferencia esencial entre decir “Becali fue destituido por deficiencias”, que está documentado, y afirmar “Becali fue destituido por corrupción”, algo que el comunicado oficial nunca estableció.

El detalle que hizo todavía más extraña la caída

El contraste temporal sigue siendo el elemento más llamativo.

El 23 de febrero, Granma presentaba su elección como vicetitular del Consejo Iberoamericano del Deporte y reproducía declaraciones de Becali sobre el significado de aquel reconocimiento.

El 6 de marzo, exactamente 12 días después, la máxima autoridad estatal lo removía.

No existe evidencia pública que permita afirmar que el nombramiento internacional demostraba que Becali conservaba necesariamente la confianza política interna; ambas decisiones podían obedecer a procesos distintos. Pero la proximidad de las fechas explica por qué la salida sorprendió incluso a observadores del deporte cubano.

Además, la fórmula utilizada con su antecesor había sido distinta. Cuando Julio Christian Jiménez Molina dejó la presidencia del INDER en 2014, Granma especificó que le serían asignadas otras responsabilidades. En la destitución de Becali no apareció esa salida institucional.

Seis años después, Vento seguía al frente

El contraste adquirió otra dimensión con el paso del tiempo. Osvaldo Vento, nombrado para sustituir a Becali en 2019, continuaba como presidente del INDER en 2025. En enero de ese año, la Asamblea Nacional anunció que el organismo debía rendir cuentas ante el Parlamento y lo identificó expresamente como su presidente.

Durante ese período Cuba atravesó nuevas pérdidas de posiciones y profundas dificultades en su sistema deportivo. Eso no demuestra que ambos dirigentes deban ser evaluados de la misma manera: las condiciones económicas y deportivas de cada período fueron distintas.

Pero sí deja una interrogante legítima: si los resultados deportivos explicaron la caída de Becali, ¿cuánto pesaron realmente esos resultados frente a otros factores que nunca fueron revelados públicamente?

La respuesta definitiva continúa ausente.

El Gobierno cubano hizo pública la sanción, pero nunca explicó con detalle la historia detrás de aquellas “deficiencias”.

Y seis palabras fueron suficientes para acabar con la carrera pública de uno de los dirigentes deportivos más preparados académicamente que había llegado a la presidencia del INDER.

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