«EE. UU. ADQUIRIRÁ CUBA»: EMPRESARIO AMIGO DE TRUMP LANZA UNA POLÉMICA PREDICCIÓN SOBRE EL FUTURO DE LA ISLA
El empresario inmobiliario estadounidense Grant Cardone aseguró que Estados Unidos adquirirá Cuba, en una publicación realizada el martes 27 de octubre de 2026 en su cuenta de X. El mensaje, acompañado de un mapa del Caribe con la isla destacada en color naranja, vuelve a alimentar las especulaciones sobre el futuro político cubano y la estrategia del presidente Donald Trump hacia La Habana.
La afirmación de Cardone no constituye un anuncio oficial ni demuestra que exista un acuerdo para transferir la soberanía cubana. Sin embargo, adquiere relevancia por su relación pública con Trump y porque aparece pocos días después de que el mandatario estadounidense volviera a hablar de una posible intervención de Washington en los asuntos de Cuba.
Grant Cardone asegura que Estados Unidos adquirirá Cuba
El fundador de Cardone Capital publicó una breve predicción en la que sostuvo que Estados Unidos terminará adquiriendo Cuba y pidió a sus seguidores que conservaran su mensaje para comprobarlo en el futuro.
La publicación fue recogida este miércoles por CiberCuba y también por otros sitios informativos que destacaron el carácter categórico de la afirmación.
Cardone no explicó qué entiende exactamente por adquirir la isla. Tampoco mencionó negociaciones, condiciones económicas, acuerdos políticos, operaciones militares ni mecanismos jurídicos que pudieran conducir a semejante resultado.
Esta ausencia de detalles es fundamental para interpretar la noticia. Una predicción publicada por un empresario, incluso cuando mantiene relaciones con integrantes del poder político estadounidense, no puede confundirse con una decisión del Gobierno federal.
El mensaje refleja una expectativa personal, no una política oficial anunciada por la Casa Blanca.
¿Quién es Grant Cardone y qué relación mantiene con Donald Trump?
Grant Cardone es un empresario, inversionista inmobiliario y conferencista estadounidense conocido por sus actividades en el mercado de bienes raíces y por su marca empresarial 10X.
Es fundador y director ejecutivo de Cardone Capital, firma dedicada principalmente a inversiones inmobiliarias. La empresa presenta públicamente una cartera valorada en varios miles de millones de dólares, aunque estas cifras corresponden a información corporativa y no deben confundirse con el patrimonio personal de Cardone.
Su relación con Donald Trump se ha desarrollado tanto en el ámbito empresarial como en el político.
En octubre de 2024 participó como orador en un acto de campaña de Trump celebrado en el Madison Square Garden de Nueva York. También ha mantenido una presencia destacada en encuentros empresariales y actividades vinculadas al mandatario.
Ambos comparten experiencia en el sector inmobiliario y utilizan frecuentemente mensajes de gran impacto mediático para comunicar sus expectativas empresariales y políticas.
Sin embargo, esa cercanía no significa que Cardone tenga autoridad para anunciar decisiones diplomáticas ni que conozca necesariamente planes confidenciales de Washington sobre Cuba.
Trump ya había hablado de una posible adquisición de Cuba
La declaración de Cardone tiene un antecedente significativo en las propias palabras del presidente estadounidense.
El 9 de marzo de 2026, durante una comparecencia ante periodistas en Doral, Florida, Trump afirmó que Marco Rubio estaba atendiendo la situación cubana y planteó la posibilidad de una friendly takeover, expresión inglesa que puede traducirse como toma de control amistosa.
El mandatario dejó abierta la posibilidad de que cualquier proceso de ese tipo no fuera necesariamente amistoso. Sus comentarios se produjeron en medio de una fuerte presión económica de Washington sobre La Habana.
Reuters documentó aquellas declaraciones y señaló que el Gobierno cubano había negado la existencia de negociaciones de alto nivel con Estados Unidos, aunque persistían informaciones sobre posibles contactos informales.
La expresión utilizada por Trump no fue acompañada de un plan jurídico concreto para adquirir territorio cubano, ni de un acuerdo reconocido por ambos países.
Por tanto, existe una diferencia importante entre el lenguaje político del presidente y la idea de una adquisición territorial efectiva.
Trump vuelve a mencionar a Cuba y asegura que Rubio cerrará un acuerdo
El contexto más reciente apareció el viernes 23 de octubre, durante un mitin electoral celebrado en Fort Myers, Florida.
En respuesta a una pregunta sobre Cuba, Trump habló de la posibilidad de que buques militares estadounidenses regresaran desde Oriente Medio y realizaran una parada cerca de la isla.
También afirmó que enviaría al secretario de Estado Marco Rubio para concluir un acuerdo, sin explicar públicamente sus condiciones ni su alcance.
La intervención fue documentada por Reuters, Associated Press y la transcripción del discurso publicada por Roll Call.
Las declaraciones reflejan que Cuba continúa ocupando un lugar destacado en el discurso de política exterior de la administración estadounidense.
No obstante, hablar de cerrar un acuerdo no equivale a confirmar que Cuba vaya a ser adquirida, incorporada o administrada por Estados Unidos.
Un eventual entendimiento diplomático podría referirse a numerosos asuntos, desde cambios políticos y relaciones bilaterales hasta cuestiones económicas o de seguridad. No existe información suficiente para determinar cuál sería su contenido.
¿Puede Estados Unidos comprar o adquirir Cuba?
La pregunta que genera la afirmación de Cardone va mucho más allá de una operación inmobiliaria.
Cuba es un Estado soberano y miembro de Naciones Unidas. Su territorio no puede tratarse jurídicamente como una propiedad privada disponible para una compraventa empresarial.
Cualquier modificación de soberanía requeriría condiciones jurídicas y políticas extraordinarias, además de tener que respetar el derecho internacional y el principio de libre determinación de los pueblos.
La Carta de Naciones Unidas reconoce la igualdad soberana de los Estados y prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza contra su integridad territorial o independencia política.
Por tanto, ni una declaración presidencial ni una publicación en redes sociales bastan para establecer una transferencia territorial.
También es necesario distinguir entre una eventual transformación del sistema político cubano, la ampliación de inversiones estadounidenses y una incorporación de la isla a Estados Unidos. Son escenarios radicalmente distintos y ninguno puede darse por aprobado a partir del mensaje de Cardone.
La presión de Washington y el futuro político de Cuba
La publicación aparece durante un período de crecientes tensiones entre ambos gobiernos.
Desde comienzos de 2026, Washington ha intensificado su presión sobre La Habana mediante restricciones económicas, declaraciones diplomáticas y exigencias de cambios políticos.
La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero modificó además el escenario regional y debilitó la posición de uno de los principales aliados internacionales del Gobierno cubano.
Marco Rubio ha reiterado que el sistema político y económico de Cuba necesita transformaciones profundas. La administración Trump, por su parte, ha presentado el cambio político en la isla como uno de sus objetivos.
Al mismo tiempo, las medidas estadounidenses, especialmente las restricciones al suministro de petróleo, han generado críticas de expertos de Naciones Unidas por sus consecuencias humanitarias y sus implicaciones jurídicas.
El debate, por tanto, no se reduce a las intenciones de Washington. Incluye el futuro de las instituciones cubanas, la situación de los derechos humanos, las condiciones económicas de la población y el derecho de los ciudadanos a participar en las decisiones fundamentales sobre su país.
Una predicción polémica, pero todavía sin respaldo oficial
Las palabras de Grant Cardone tienen suficiente relevancia pública para generar debate, especialmente por el momento político en que fueron pronunciadas y por su cercanía con Donald Trump.
Sin embargo, hasta ahora no se ha presentado ningún documento que confirme negociaciones para adquirir Cuba, una propuesta formal de transferencia territorial o un calendario para ejecutar una operación de esa naturaleza.
La comparación entre las declaraciones de Trump y el mensaje de Cardone permite identificar coincidencias en el lenguaje utilizado, pero no demuestra que exista un plan conjunto.
Para los cubanos dentro y fuera de la isla, la cuestión central sigue siendo qué cambios concretos podrían producirse y quién tendría participación en las decisiones sobre el futuro nacional.
La frase de Cardone ha despertado curiosidad y controversia, pero el futuro político de Cuba no puede darse por decidido mediante una predicción empresarial publicada en X.
SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES






