DÍAZ-CANEL CITA A EMPRESARIOS PRIVADOS Y LES AMENAZA CON CERRARLES LOS NEGOCIOS SIN TIENEN «GANANCIAS ILEGÍTIMAS»
Miguel Díaz-Canel se reunió con representantes del sector privado en Cuba en un momento de fuerte tensión económica y aprovechó el encuentro para enviar un doble mensaje: el Gobierno necesita la participación de los negocios no estatales para aumentar la producción, pero al mismo tiempo mantendrá la presión contra lo que considera especulación, evasión fiscal, acaparamiento y “ganancias ilegítimas”.
La reunión, celebrada esta semana en La Habana, forma parte de la estrategia oficial para mantener un contacto más sistemático con empresarios privados mientras el país intenta aplicar un paquete de transformaciones económicas. Durante el encuentro, los propios emprendedores plantearon la persistencia de “prejuicios y trabas” dentro de estructuras estatales, un reconocimiento que resulta significativo después de años de una relación marcada por avances, restricciones y frecuentes cambios regulatorios.
DÍAZ-CANEL QUIERE MÁS PARTICIPACIÓN DEL SECTOR PRIVADO EN CUBA
Según el reporte de la Presidencia cubana, Díaz-Canel defendió la idea de mantener contactos permanentes con todo el sistema empresarial y sostuvo que este debe entenderse como una estructura integrada tanto por empresas estatales como por formas de gestión no estatal.
El gobernante pidió a los empresarios privados mayor participación en la producción de alimentos, bienes y servicios, así como en sectores considerados importantes para el desarrollo económico. También habló de reducir costos improductivos, incorporar tecnología e innovación y disminuir la dependencia de las importaciones.
El planteamiento evidencia hasta qué punto el Gobierno necesita hoy la actividad privada para sostener áreas que el aparato estatal no consigue cubrir suficientemente. Sin embargo, esa apertura vino acompañada de advertencias directas sobre la manera en que determinados negocios obtienen sus beneficios.
LA ADVERTENCIA SOBRE LAS “GANANCIAS ILEGÍTIMAS”
Durante la reunión, Díaz-Canel cuestionó prácticas que atribuyó a una parte del sector no estatal, entre ellas la especulación, el acaparamiento, la evasión fiscal y la fijación de precios que las autoridades consideran abusivos o alejados de la realidad económica del país.
El mandatario defendió que la ganancia empresarial debe estar relacionada con la productividad, la innovación, el esfuerzo y el riesgo asumido, y no con prácticas especulativas. También criticó a negocios que se niegan a aceptar pagos electrónicos y aseguró que el Gobierno mantendrá una ofensiva contra ese comportamiento.
El mensaje coloca nuevamente a los empresarios privados en una posición compleja. Por una parte, las autoridades los convocan a producir más y participar en la recuperación económica; por otra, mantienen controles, inspecciones y regulaciones sobre precios y operaciones que los propios emprendedores señalan como obstáculos para funcionar.
LOS EMPRESARIOS TAMBIÉN HABLARON DE LAS TRABAS DEL ESTADO
Uno de los elementos más relevantes del encuentro fue precisamente que representantes privados plantearon la existencia de “prejuicios y trabas” en niveles intermedios de dirección, según reconoció la propia información oficial.
Los participantes pidieron ser considerados plenamente como parte del sistema empresarial nacional y señalaron que todavía existen funcionarios y estructuras que desconocen o aplican de manera restrictiva las transformaciones aprobadas por el Gobierno.
Ese reconocimiento introduce un contraste importante en el discurso oficial. Mientras Díaz-Canel responsabiliza a determinados privados de prácticas que afectan a los consumidores, el propio Estado admite que existen barreras administrativas que dificultan el desarrollo de esos negocios.
Además, empresarios cubanos han explicado durante los últimos años que muchos de sus precios están condicionados por factores como el costo de las importaciones, el transporte, la escasez de divisas y las distorsiones cambiarias. Eso no invalida la existencia de posibles prácticas abusivas, pero sí muestra que la formación de precios en Cuba responde a un escenario económico mucho más complejo que una simple decisión del comerciante.
176 TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS EN MEDIO DE UNA CRISIS PROFUNDA
El encuentro ocurre mientras el Gobierno asegura estar implementando 176 transformaciones económicas y sociales destinadas a liberalizar y descentralizar parcialmente la economía. Díaz-Canel afirmó que Cuba “saldrá adelante” con esas reformas y defendió una mayor participación de diferentes actores económicos.
Entre las medidas anunciadas durante este proceso aparecen nuevas posibilidades para el sector privado, incluidas modificaciones en la operación de mipymes y una mayor participación en determinadas actividades económicas. No obstante, el Gobierno continúa reservando al Estado áreas estratégicas y manteniendo un amplio sistema regulatorio sobre los negocios particulares.
La reunión resulta importante precisamente por esa contradicción: el Gobierno cubano necesita cada vez más al sector privado, pero continúa intentando definir hasta dónde puede crecer, cómo debe obtener beneficios y bajo qué condiciones puede operar.
Para los consumidores cubanos, el resultado de esa relación no es un debate abstracto. La disponibilidad de alimentos y servicios, los precios y la posibilidad de encontrar determinados productos dependen cada vez más de un sector privado que ha ganado espacio en la economía mientras las empresas estatales siguen enfrentando serias dificultades.
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