DÍAZ-BALART PIDE FRENAR DEPORTACIONES DE CUBANOS Y BUSCA UNA SOLUCIÓN PARA LOS I-220A
El congresista republicano por Florida Mario Díaz-Balart aseguró que continúa gestionando una posible solución para los cubanos con I-220A que permanecen en Estados Unidos sin una vía clara hacia la residencia permanente. El legislador afirmó que está intentando convencer a la Administración de Donald Trump de modificar la política actual y reiteró además su oposición a que ciudadanos cubanos sean deportados a la isla.
Las declaraciones han generado expectativas dentro de una comunidad que lleva años esperando una salida migratoria, pero existe una precisión fundamental: Díaz-Balart no anunció una nueva ley, un parole general, una orden ejecutiva ni un cambio administrativo que permita a los portadores de I-220A acogerse automáticamente a la Ley de Ajuste Cubano. Por ahora se trata de gestiones políticas ante la Casa Blanca.
QUÉ DIJO DÍAZ-BALART SOBRE LOS CUBANOS CON I-220A
Durante una entrevista con la periodista Gloria Ordaz para Encuentro Virtual, de Telemundo 51, Díaz-Balart dijo que continúa trabajando para que personas de varias nacionalidades que permanecen en un “limbo legal” puedan quedarse en Estados Unidos.
“Seguimos trabajando para restablecer que venezolanos, cubanos y nicaragüenses que están en este limbo legal puedan mantenerse aquí”, afirmó el congresista. También señaló que su estrategia pasa por negociar directamente con Trump y miembros de su Administración.
El legislador insistió en que seguirá buscando esa alternativa mediante conversaciones con el Gobierno federal y defendió que esa gestión, y no una confrontación pública con la Casa Blanca, es la vía que considera más efectiva.
Sus declaraciones son políticamente relevantes porque reconocen expresamente el problema de los cubanos con I-220A, pero no modifican por sí mismas la situación jurídica de ninguna persona.
POR QUÉ LA I-220A SIGUE SIENDO EL GRAN OBSTÁCULO
El problema central está en cómo la legislación migratoria estadounidense distingue entre diferentes formas de liberación después de que un inmigrante entra en contacto con las autoridades.
Para acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, una persona debe cumplir varios requisitos, entre ellos haber sido “inspeccionada y admitida o puesta en parole” en Estados Unidos. En 2023, la Junta de Apelaciones de Inmigración estableció en Matter of Cabrera-Fernandez que la libertad condicional bajo la sección 236 de la Ley de Inmigración es jurídicamente distinta del parole humanitario previsto en la sección 212(d)(5).
La consecuencia es decisiva para muchos cubanos liberados con una I-220A: ese documento no constituye automáticamente el parole requerido para ajustar estatus bajo la Ley de Ajuste Cubano. Por eso numerosos casos permanecen atrapados entre procesos de inmigración, solicitudes de asilo, litigios y posibles cambios administrativos.
No significa que todas las personas con I-220A tengan exactamente la misma situación. Cada expediente puede incluir entradas, documentos, decisiones judiciales y circunstancias diferentes, por lo que cualquier análisis individual requiere revisar el caso concreto.
DÍAZ-BALART: “ESTOY EN CONTRA” DE DEPORTAR CUBANOS A CUBA
El congresista también adoptó una posición explícita contra las deportaciones hacia la isla.
“Yo estoy en contra y abogo para que no se deporten los cubanos a Cuba”, declaró durante la entrevista. Díaz-Balart extendió su argumento a venezolanos, haitianos y nicaragüenses, señalando que no considera razonable devolver personas a países donde, a su juicio, las condiciones políticas y sociales hacen especialmente problemático el regreso.
También reiteró su apoyo al restablecimiento o mantenimiento de protecciones migratorias como el TPS para determinadas nacionalidades.
Sin embargo, la oposición de un congresista a las deportaciones tampoco constituye por sí sola una protección legal frente a una orden de remoción. Las deportaciones, beneficios migratorios y decisiones de parole dependen de leyes, tribunales y actuaciones concretas del Poder Ejecutivo.
¿HAY REALMENTE UNA SOLUCIÓN EN CAMINO?
Esa es la pregunta que probablemente se hacen miles de familias cubanas después de escuchar a Díaz-Balart.
La respuesta, con la información disponible hasta ahora, es sencilla: hay una gestión política reconocida públicamente, pero todavía no una solución aprobada.
Díaz-Balart no presentó durante la entrevista un proyecto específico que convierta las I-220A en parole, no anunció una fecha para un cambio de política y tampoco afirmó que Trump haya aceptado su petición. Telemundo 51 señaló expresamente que el congresista continúa intentando convencer a la Administración de cambiar su postura.
Por eso, quienes poseen una I-220A no deberían interpretar estas declaraciones como autorización para solicitar inmediatamente residencia bajo una nueva política inexistente, ni abandonar procesos migratorios, citas con ICE o comparecencias judiciales.
UNA ESPERANZA POLÍTICA QUE TODAVÍA NECESITA CONVERTIRSE EN DERECHO
El pronunciamiento de Díaz-Balart mantiene vivo un debate que tiene consecuencias directas para numerosas familias cubanas en Estados Unidos. Después de años de litigios y decisiones administrativas contradictorias, una eventual intervención de la Casa Blanca podría cambiar significativamente el panorama.
Pero entre “estamos trabajando” y una protección migratoria efectiva existe una distancia jurídica importante.
Para los cubanos con I-220A, la verdadera noticia llegará cuando una agencia federal, un tribunal o el Congreso produzca un cambio que pueda aplicarse concretamente a sus casos. Hasta entonces, las palabras de Díaz-Balart representan apoyo político y presión sobre la Administración, no un nuevo estatus migratorio.
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