CUBA DICE QUE TOMA “MUY EN SERIO” LAS SEÑALES DE UNA POSIBLE ACCIÓN MILITAR DE EE.UU., PERO MANTIENE ABIERTA LA PUERTA AL DIÁLOGO
El vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío aseguró que La Habana está tomando “muy en serio” las referencias públicas y filtraciones relacionadas con una eventual acción militar estadounidense contra Cuba, aunque insistió en que el Gobierno cubano mantiene disposición para conversar con Washington sobre asuntos bilaterales concretos.
En una entrevista concedida al medio mexicano Milenio, el diplomático afirmó que sería “ingenuo” e “irresponsable” ignorar las señales procedentes de políticos estadounidenses y de informaciones publicadas en la prensa norteamericana. Fernández de Cossío advirtió además que una confrontación pondría en riesgo tanto “la paz en Cuba” como “la paz en la región”. Texto pegado
LA HABANA NO DESCARTA EL RIESGO MILITAR
Las declaraciones se producen después de meses de fuerte tensión entre Washington y La Habana.
El 29 de enero, Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380, en la que declaró que las políticas y acciones del Gobierno cubano constituían una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos. La medida declaró una emergencia nacional y abrió la posibilidad de imponer aranceles adicionales a países que suministraran petróleo a Cuba.
La presión aumentó el 1 de mayo con otra orden ejecutiva que amplió las herramientas estadounidenses para sancionar a funcionarios, entidades y terceros que apoyen determinados sectores o estructuras del Gobierno cubano.
Ese mismo día Trump declaró en Florida que Estados Unidos podría estar “tomando” Cuba “casi inmediatamente”, en comentarios que distintos medios describieron como una mezcla de provocación, amenaza política e improvisación retórica. El mandatario no presentó en esa intervención un plan operativo concreto.
EL DOCUMENTO DEL EJÉRCITO QUE DISPARÓ LAS ESPECULACIONES
El elemento más sensible apareció a finales de septiembre.
CBS News reveló un mensaje interno del Ejército de Reserva de Estados Unidos en el que se solicitaba evaluar la disponibilidad de determinadas unidades para apoyar al Comando Sur en un horizonte de 90 a 120 días.
Entre las capacidades mencionadas figuraban policía militar, personal médico, ingenieros y unidades logísticas. El documento no menciona a Cuba, pero funcionarios estadounidenses consultados por CBS relacionaron esa planificación con escenarios alrededor de la isla. También existe un dato crucial: no había órdenes de despliegue emitidas para esas unidades.
Eso significa que el documento demuestra planificación militar, no que exista una decisión de atacar Cuba.
Brian Fonseca, especialista de Florida International University, señaló precisamente que ese tipo de solicitud puede formar parte de ejercicios normales de planificación y que las capacidades mencionadas también podrían utilizarse en operaciones humanitarias o de apoyo. “No necesariamente” se trata de una orden de invasión, explicó.
FERNÁNDEZ DE COSSÍO: HABLAR SÍ, NEGOCIAR EL SISTEMA POLÍTICO NO
El vicecanciller reconoció que existen relaciones diplomáticas formales entre ambos países y contactos entre funcionarios, pero aseguró que esas conversaciones no han producido avances sustanciales.
Fernández de Cossío atribuyó el estancamiento al endurecimiento de las sanciones estadounidenses y sostuvo que Washington continúa adoptando medidas que afectan a la población cubana.
Al mismo tiempo marcó una línea roja: La Habana no negociará con Estados Unidos su sistema político interno.
“Cuba no está dispuesta a discutir con el gobierno de Estados Unidos, ni con ningún gobierno, los asuntos políticos internos de Cuba”, afirmó, aunque agregó que sí existe disposición para discutir cuestiones bilaterales y problemas que requieren cooperación regional. Texto pegado
WASHINGTON TAMBIÉN HA ENDURECIDO LAS REGLAS FINANCIERAS
La escalada no se limita al discurso político.
El 30 de septiembre entraron en vigor cambios estadounidenses que ampliaron restricciones sobre transacciones financieras directas e indirectas con entidades incluidas en la Cuba Restricted List. OFAC también retiró nuevamente la autorización general conocida como “U-Turn” para determinadas transferencias internacionales que pasaban por instituciones financieras estadounidenses.
Estas medidas aumentan la presión económica sobre estructuras estatales cubanas y sobre compañías extranjeras que mantienen relaciones comerciales con entidades vinculadas a los sectores militar, de inteligencia o seguridad.
UNA RELACIÓN MARCADA POR PRESIÓN Y CONTACTOS SIMULTÁNEOS
La paradoja actual es evidente: Washington aumenta la presión económica y mantiene abierta la posibilidad de diferentes cursos de acción, mientras La Habana eleva su discurso defensivo pero tampoco cierra completamente los canales diplomáticos.
Fernández de Cossío ha repetido durante las últimas semanas que Cuba se prepararía para defenderse ante una agresión, pero también ha insistido en que considera posible negociar cuestiones bilaterales.
El propio funcionario marcó recientemente distancia con Venezuela al describirla como un “país amigo” y señalar que “aliado es una palabra demasiado fuerte”, una declaración significativa después de décadas de estrecha relación política entre ambos gobiernos.
Lo que existe actualmente, por tanto, es una combinación de amenazas políticas, nuevas sanciones, planificación militar preventiva y conversaciones diplomáticas, pero no evidencia pública de que Washington haya ordenado una operación militar contra Cuba.
Esa distinción es esencial.
La preocupación expresada por La Habana tiene elementos objetivos que la alimentan, especialmente las declaraciones de Trump y el documento revelado por CBS. Pero convertir esos elementos en prueba de una invasión inminente iría mucho más allá de lo que la información disponible permite afirmar.
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