“¿CÓMO HACEMOS LOS CUBANOS PARA PODER COMER?”: JOVEN CUBANA REVELA CUÁNTO GASTÓ EN UNA COMPRA EN LA HABANA
Comprar alimentos, productos de aseo y algunos artículos básicos en Cuba puede convertirse en una operación de más de 25 mil pesos cubanos. Eso fue lo que mostró Karla Mariam en un recorrido por varios puntos de venta y una feria de La Habana, donde documentó precios, productos disponibles y el gasto final de una compra familiar.
La creadora aclaró que el material fue grabado el 4 de abril, aunque publicado meses después, por lo que los precios en CUP corresponden a esa fecha. La referencia en dólares incluida en el video busca reflejar mejor el peso económico de la compra ante las constantes variaciones del mercado informal.
El recorrido muestra además una realidad habitual para muchas familias: comparar precios, caminar entre diferentes vendedores y decidir dónde comprar cada producto para tratar de estirar al máximo el dinero disponible.
Comprar comida en Cuba obliga a comparar hasta el último peso
Antes de llegar a la feria del Parque de la Normal, la joven pasó por varias mipymes. Allí compró, entre otras cosas, azúcar a 320 CUP la libra, papel higiénico y otros productos.
Durante el recorrido explicó que su familia prefiere acudir a este tipo de ferias porque puede encontrar determinados artículos a precios más bajos que en otras tiendas. Aun así, reconoció que incluso esas alternativas pueden resultar demasiado costosas para numerosos hogares cubanos.
La compra exigió planificación. Entre los productos buscados estaban arroz, carne, pollo, plátanos, leche en polvo, azúcar, fideos, vegetales y artículos de aseo.
La estrategia era sencilla y muy cubana: mirar primero, comparar y comprar después. La propia autora explica que no siempre adquirían un producto en el primer puesto, porque unos metros más adelante podían encontrarlo más barato.
Arroz, leche y carne disparan la cuenta
Al finalizar la jornada, Karla mostró algunos de los gastos.
Las 10 libras de arroz, a 320 CUP cada una, representaron 3,200 pesos. Un kilogramo de leche en polvo costó 2,980 CUP, mientras que una jamonada de un kilogramo salió en 1,200 pesos.
Pero uno de los golpes más fuertes al bolsillo fue la carne: un pedazo de lomo deshuesado costó 6,570 CUP.
También compraron verduras, tomates, pimientos, cebollas, pepinos, zanahorias, rábanos, plátanos, espaguetis, pan, sopas instantáneas, azúcar, puré de tomate, ajo y productos de higiene.
No se trataba de llenar un carrito de supermercado con lujos. Eran, en su mayoría, alimentos y artículos cotidianos para resolver las comidas del hogar durante aproximadamente 10 a 15 días, según estimó la propia autora durante el video.
Una compra de 25,120 pesos cubanos
La cuenta final fue de 25,120 CUP, cifra que Karla calculó entonces en aproximadamente 48.77 dólares.
El monto permite dimensionar una de las mayores dificultades de la vida cotidiana en la Isla: tener productos disponibles no significa necesariamente poder pagarlos.
Durante el video también se observan largas búsquedas de mejores ofertas, colas para determinados productos, mercancías vendidas en condiciones que generan dudas sobre la higiene y compradores recorriendo la feria para encontrar precios que se ajusten a sus posibilidades.
Más allá de la cifra final, el recorrido retrata algo que conocen de sobra miles de familias cubanas: comer no depende solamente de encontrar comida, sino de tener suficiente dinero, tiempo y paciencia para conseguirla.
Una compra que apenas pretende resolver parte de las necesidades de varios días termina superando los 25 mil pesos. Y ahí está el verdadero golpe de la historia: en Cuba, llevar comida a la mesa se ha convertido para muchas familias en una matemática diaria donde cada libra, cada paquete y cada peso cuentan.
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