“ALIADO ES UNA PALABRA DEMASIADO FUERTE”: CUBA TOMA DISTANCIA DE VENEZUELA TRAS LA CAÍDA DE MADURO
El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, introdujo una notable precisión en la forma en que La Habana describe actualmente su relación con Venezuela: Caracas continúa siendo un “país amigo”, pero definirlo como “aliado” sería, según el diplomático, ir demasiado lejos.
“Aliado es una palabra demasiado fuerte”, afirmó Fernández de Cossío durante una entrevista con Bloomberg This Weekend realizada en Nueva York, donde participa en actividades vinculadas a la Asamblea General de Naciones Unidas. La declaración fue recogida también este domingo por la agencia EFE.
La frase adquiere especial relevancia después del profundo cambio político ocurrido en Venezuela tras la operación militar estadounidense del 3 de enero de 2026 que terminó con la captura de Nicolás Maduro. Durante aquella acción murieron 32 militares y miembros de los órganos de seguridad cubanos que se encontraban en Venezuela, según informó posteriormente el propio Gobierno cubano.
Una relación transformada después de la caída de Maduro
Durante décadas, Cuba y Venezuela mantuvieron una estrecha cooperación política, económica y energética. El vínculo fue particularmente importante para La Habana por los suministros de petróleo venezolano.
En 2025, Venezuela todavía enviaba a Cuba alrededor de 26,500 barriles diarios de crudo y combustibles, equivalentes aproximadamente a un tercio de las necesidades diarias de la isla. Reuters informó en enero que los envíos habían cesado desde aproximadamente un mes antes de la captura de Maduro y que el último cargamento destinado a refinación había salido de Venezuela a mediados de diciembre de 2025.
Ese detalle obliga a matizar una versión incluida inicialmente en el material de referencia: no existe base suficiente para afirmar que Venezuela suspendió específicamente los suministros el 9 de enero de 2026. Los datos de transporte marítimo citados por Reuters sitúan la interrupción antes de esa fecha.
La desaparición de ese suministro tradicional aumentó la presión sobre un sistema energético cubano que ya enfrentaba apagones prolongados, limitaciones de combustible y dificultades de generación.
Fernández de Cossío descarta un escenario venezolano para Cuba
Durante la misma entrevista, Fernández de Cossío también se refirió a la posibilidad de que Estados Unidos pudiera intentar en Cuba una operación semejante a la realizada en Venezuela.
El vicecanciller calificó esa posibilidad de “poco realista”, aunque aseguró que existen personas en Estados Unidos que desean un escenario de ese tipo.
“No lo permitiremos”, declaró.
Sus palabras aparecen en medio de una nueva escalada verbal y estratégica entre Washington y La Habana. El presidente Donald Trump calificó recientemente a Cuba de “Estado absolutamente fallido” durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU, mientras la delegación cubana abandonó el salón durante esa parte de su intervención.
Por separado, CBS News reveló que la Reserva del Ejército estadounidense está evaluando la disponibilidad de unidades médicas, logísticas, de ingeniería y policía militar que podrían ser necesarias bajo el Comando Sur dentro de 90 a 120 días. El documento revisado por CBS no menciona directamente a Cuba ni constituye una orden de despliegue; funcionarios estadounidenses citados de forma anónima vincularon la planificación con posibles contingencias relacionadas con la isla.
Trump habla ahora de un posible acuerdo con Cuba
La tensión militar, sin embargo, convivió este sábado con un mensaje diferente desde la Casa Blanca.
Trump dijo a periodistas que no considera necesaria una intervención militar y expresó su expectativa de alcanzar algún tipo de acuerdo con La Habana.
“Cuba y nosotros haremos un acuerdo. No creo que necesitemos al Ejército”, afirmó el mandatario, según Reuters.
Fernández de Cossío mostró una visión más cautelosa sobre esas conversaciones. Según explicó a Bloomberg, La Habana no observa avances significativos mientras Washington continúe imponiendo nuevas medidas y sanciones.
El vicecanciller tampoco reveló quiénes participan en los contactos bilaterales, alegando que ambas partes mantienen discreción sobre las conversaciones.
Cuba vincula las sanciones con sus reformas económicas
Fernández de Cossío utilizó además la entrevista para defender las reformas económicas que el Gobierno cubano ha comenzado a aplicar y responsabilizó a la presión estadounidense de limitar su alcance.
Según Bloomberg, el funcionario sostuvo que una reducción de las sanciones permitiría profundizar transformaciones orientadas a ampliar espacios de mercado y actividad privada hasta hacerlas “verdaderamente irreversibles”.
La combinación de ese mensaje con la nueva descripción de Venezuela resulta significativa: La Habana intenta gestionar simultáneamente la pérdida de un socio energético fundamental, una grave crisis interna y una relación con Washington que mezcla contactos diplomáticos, nuevas sanciones y planificación militar de contingencia.
Por ahora, Venezuela sigue siendo, en palabras del propio vicecanciller cubano, un país “amigo”. La palabra “aliado”, después de décadas de estrecha relación entre ambos gobiernos, es la que Fernández de Cossío ha decidido dejar fuera.
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