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Cuba Bajo Lupa

VÍCTOR MOLINA ESTALLA POR LOS APAGONES EN CUBA: «NO NOS MERECEMOS ESTO» TRAS CASI 20 DÍAS CON APENAS DOS HORAS Y MEDIA DE LUZ

El humorista cubano Víctor Molina denunció los prolongados apagones en Cuba y aseguró que en su zona de La Habana llevan casi 20 días recibiendo apenas dos horas y media de electricidad diariamente. Su testimonio, difundido en Facebook y recogido este jueves 22 de octubre de 2026 por varios medios digitales, refleja la frustración de quienes deben organizar prácticamente toda su vida alrededor de los escasos momentos con corriente.

La denuncia llega cuando el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) continúa registrando graves déficits de generación y la capital acumula numerosos circuitos desconectados. Molina cuestionó especialmente que las pocas horas de servicio eléctrico estén llegando durante la madrugada, cuando resultan menos útiles para realizar tareas domésticas.

VÍCTOR MOLINA DENUNCIA APAGONES DE HASTA 22 HORAS EN LA HABANA

Acostumbrado a provocar risas con sus actuaciones, Víctor Molina mostró esta vez un tono de cansancio e indignación al describir la situación eléctrica que asegura estar viviendo en su comunidad.

El artista explicó que los apagones prolongados se han convertido en una rutina que lleva casi tres semanas afectando a los residentes de su zona.

Según su testimonio, el suministro apenas alcanza dos horas y media al día y, recientemente, ha comenzado a restablecerse durante la madrugada. Esta distribución limita las posibilidades de aprovechar la electricidad para actividades que requieren tiempo y cierta previsibilidad.

Molina expresó su temor a que semejante régimen de interrupciones termine normalizándose. Su principal reclamo no fue recibir un servicio excepcional, sino poder disponer de electricidad durante un período razonable para satisfacer necesidades cotidianas.

La duración de los cortes mencionados por el humorista corresponde a su experiencia particular y no significa que todos los barrios habaneros estén sometidos exactamente al mismo horario.

NI LAVAR LA ROPA: EL COSTO COTIDIANO DE VIVIR SIN ELECTRICIDAD

Uno de los aspectos más reveladores del testimonio de Molina es que las interrupciones no solamente afectan la iluminación de su vivienda. También dificultan acciones tan habituales como lavar la ropa, informarse y mantener una rutina doméstica.

El humorista comentó, con la ironía que caracteriza su estilo, que llevaba varios días utilizando la misma camiseta porque el tiempo disponible con electricidad no le permitía completar sus tareas.

La situación permite comprender un problema que va más allá de las cifras oficiales: cuando el suministro eléctrico se reduce a unas pocas horas y estas coinciden con la madrugada, las familias deben decidir qué actividades priorizar.

Lavar, cocinar con equipos eléctricos, conservar alimentos, cargar teléfonos y descansar adecuadamente se convierten en desafíos diarios. En hogares donde viven personas mayores, niños o ciudadanos que dependen de dispositivos eléctricos, las consecuencias pueden ser todavía más importantes.

La denuncia del artista también pone de relieve otra dificultad: la falta de previsibilidad. Disponer de electricidad por un período limitado no garantiza que las personas puedan aprovecharlo si desconocen cuándo llegará el servicio.

LA HABANA REGISTRA MÁS DE 90 CIRCUITOS AFECTADOS POR LOS APAGONES

Los problemas denunciados por Víctor Molina coinciden con una situación de elevada afectación eléctrica en la capital.

Este jueves 22 de octubre, La Habana reportó 91 circuitos afectados por déficit de generación alrededor de las seis de la mañana, con una carga interrumpida de 217 megavatios (MW), según información atribuida a la Empresa Eléctrica de La Habana.

El dato constituye una fotografía del estado del servicio en ese momento, no el número total de circuitos que permanecerán desconectados durante toda la jornada.

La cifra también demuestra que los problemas de abastecimiento no se limitan al barrio donde reside el humorista, aunque la duración de los apagones puede variar considerablemente entre distintos circuitos.

La falta de generación disponible obliga a realizar desconexiones para equilibrar el consumo y evitar mayores problemas en el funcionamiento de la red.

EL DÉFICIT ELÉCTRICO EN CUBA ROZA LOS 2.000 MEGAVATIOS

La gravedad de los apagones responde a dificultades que afectan al conjunto del sistema eléctrico nacional.

En su parte correspondiente al miércoles 21 de octubre, la Unión Eléctrica informó una disponibilidad de apenas 1.017 MW durante la mañana, frente a una demanda de 2.300 MW. Para el horario de mayor consumo pronosticó una demanda de 2.950 MW y un déficit de generación de 1.933 MW.

La empresa estimó que la afectación máxima podría alcanzar los 1.963 MW, cifras que muestran la enorme distancia entre la electricidad disponible y las necesidades del país.

A las averías y mantenimientos de varias unidades termoeléctricas se sumaron nuevas complicaciones durante octubre.

El pasado 16 de octubre, un incendio afectó la unidad número uno de la central termoeléctrica de Santa Cruz del Norte, en Mayabeque, provocando su salida de servicio.

Aquella jornada, la disponibilidad del SEN había descendido a 740 MW antes del incendio, mientras se pronosticaban afectaciones que podrían superar los 2.000 MW en el horario de máxima demanda.

Estos problemas evidencian la fragilidad de una infraestructura que opera con una capacidad insuficiente para satisfacer de manera estable el consumo nacional.

EL TESTIMONIO DE VÍCTOR MOLINA VUELVE A PONER EN EVIDENCIA LA CRISIS ENERGÉTICA

La intervención pública del humorista resulta significativa porque traslada una crisis nacional a situaciones concretas de la vida diaria.

Las cifras oficiales permiten conocer cuánta electricidad falta, pero testimonios como el suyo muestran lo que significa enfrentar apagones prolongados dentro de una vivienda, sin certeza sobre el próximo restablecimiento.

La persistencia de estas condiciones también plantea interrogantes sobre la capacidad de las autoridades cubanas para ofrecer soluciones sostenibles y garantizar un servicio esencial.

Aunque el Gobierno atribuye las dificultades energéticas a factores que incluyen averías, falta de combustible, limitaciones financieras y restricciones externas, la repetición de los apagones demuestra que las medidas aplicadas hasta ahora no han conseguido estabilizar el suministro.

El reclamo de Molina resume una preocupación compartida por numerosos ciudadanos: que vivir casi todo el día sin electricidad deje de considerarse una situación excepcional y termine formando parte de la normalidad.

Por el momento, no existe una fecha verificable para asegurar cuándo mejorará de forma sostenida el servicio en la zona denunciada por el artista.

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