MILES DE FAMILIAS EN CUBA ABREN POZOS ARTESANALES EN SUS PATIOS Y CASAS PARA TENER ALGO DE AGUA POTABLE EN SUS HOGARES
La crisis del agua en Cuba mantiene afectados a aproximadamente 2,7 millones de habitantes, mientras los apagones, las averías y el deterioro de las redes hidráulicas dificultan cada vez más el abastecimiento. La situación ha obligado a familias y propietarios de negocios a buscar soluciones propias, desde excavar pozos hasta transportar agua en carretillas para cubrir sus necesidades esenciales.
Un reportaje publicado este miércoles 21 de octubre por la agencia AFP documenta cómo los cubanos están asumiendo gastos y esfuerzos adicionales para conseguir un recurso indispensable. La emergencia también evidencia la estrecha relación entre el colapso del servicio eléctrico y las dificultades del sistema hidráulico nacional.
UN RESTAURANTE EN MATANZAS OBLIGADO A BUSCAR SU PROPIA AGUA
Kevin Martínez, propietario de un restaurante en la provincia de Matanzas, tuvo que cerrar su establecimiento en repetidas ocasiones porque no disponía de agua suficiente para mantener las operaciones.
Durante un tiempo recurrió a camiones cisterna para garantizar el abastecimiento. Sin embargo, contratar hasta tres servicios semanales representaba un gasto considerable, por lo que decidió invertir en la perforación de un pozo dentro de la propiedad.
El trabajo estuvo a cargo de Elizardo Cardoso, quien encontró agua a unos diez metros de profundidad. Aunque la inversión inicial resultó costosa, Martínez espera reducir su dependencia de las entregas mediante camiones.
La crisis también lo llevó a modificar otras operaciones de su negocio, incorporando carbón para cocinar y paneles solares como alternativa frente a las interrupciones eléctricas.
Su experiencia refleja un problema que va más allá de la incomodidad cotidiana. Cuando un establecimiento necesita garantizar por sus propios medios el agua y la electricidad, aumenta sus costos operativos y enfrenta dificultades adicionales para mantener sus servicios.
CRISIS DEL AGUA EN CUBA: ¿POR QUÉ MILLONES DE PERSONAS NO RECIBEN EL SERVICIO?
Según las cifras oficiales recogidas por AFP, cerca del 29 % de los 9,4 millones de habitantes de Cuba enfrenta afectaciones relacionadas con el suministro de agua.
Yunior González, alto funcionario de la empresa nacional de Agua y Saneamiento, explicó que aproximadamente 2,7 millones de cubanos presentan dificultades de acceso al servicio en sus viviendas.
Uno de los principales obstáculos es la dependencia de la electricidad. De acuerdo con el funcionario, entre el 80 % y el 85 % del agua distribuida en el país necesita sistemas de bombeo para llegar a sus destinos.
Esto significa que los cortes eléctricos no solo dejan a las viviendas sin iluminación o afectan la refrigeración de alimentos. También pueden interrumpir el funcionamiento de las estaciones de bombeo y reducir el volumen de agua disponible para comunidades enteras.
A esa vulnerabilidad se suman las roturas de equipos, las fugas en las conductoras y los efectos de la sequía. La combinación de estos factores dificulta que el abastecimiento se normalice incluso cuando se consigue restablecer parcialmente la electricidad.
EN LA HABANA, CONSEGUIR AGUA SE HA CONVERTIDO EN UNA TAREA AGOTADORA
La situación también tiene un rostro cotidiano en La Habana Vieja, donde Maykel Aguilar, un cocinero de 30 años, debe abastecerse de una tubería conectada a un manantial.
El joven llena un depósito de aproximadamente 200 litros y varios cubos antes de trasladar la carga en una carretilla hasta su vivienda, ubicada en un segundo piso. El agua recogida apenas alcanza para cocinar, lavar ropa y limpiar la casa.
En el mismo lugar, otros residentes esperan para llenar tanques y bidones. Entre ellos se encuentra Yusimy Guerra, madre de dos hijos, quien explicó a AFP que los apagones diarios los obligan a transportar agua constantemente.
Estos testimonios muestran una consecuencia frecuentemente ignorada de la crisis: el tiempo y el esfuerzo físico que las familias deben dedicar a conseguir agua dejan de estar disponibles para otras actividades domésticas, laborales y personales.
La falta de un suministro regular también plantea riesgos sanitarios cuando el agua almacenada no se protege adecuadamente o cuando las familias no pueden mantener las condiciones básicas de higiene.
POZOS, CISTERNAS Y BOMBAS PRIVADAS: SOLUCIONES QUE NO TODOS PUEDEN PAGAR
Ante las dificultades del abastecimiento público, algunos ciudadanos están instalando depósitos, construyendo cisternas o contratando perforaciones para obtener agua subterránea.
Sin embargo, disponer de recursos económicos marca una diferencia importante. Mientras ciertos negocios pueden financiar instalaciones propias, muchas familias dependen de las tuberías públicas, los puntos de recogida o las entregas mediante camiones.
Otra práctica extendida consiste en utilizar bombas privadas para extraer el agua directamente de las redes. Aunque puede beneficiar temporalmente a determinadas viviendas, también puede reducir la presión disponible para otros consumidores.
El problema deja de ser exclusivamente individual cuando las soluciones de unos vecinos perjudican el acceso de otros. Además, la existencia de pozos o depósitos no garantiza automáticamente agua segura para beber, porque su calidad debe evaluarse y mantenerse bajo condiciones sanitarias adecuadas.
EL GOBIERNO ANUNCIA BOMBAS SOLARES, PERO LA CRISIS CONTINÚA
Las autoridades cubanas sostienen que trabajan para disminuir la dependencia eléctrica del sistema de abastecimiento mediante la instalación de equipos de bombeo alimentados por energía solar.
Según Yunior González, se han instalado más de 870 bombas solares de las 1.300 previstas, una iniciativa que, de acuerdo con las cifras oficiales, habría beneficiado a medio millón de personas.
También se incorporaron dos grandes generadores de respaldo alimentados por diésel en el Acueducto de Albear, una infraestructura importante para el suministro de varios municipios de La Habana.
Sin embargo, estos proyectos requieren inversiones significativas y no resuelven automáticamente las roturas de tuberías, las pérdidas de agua ni todas las dificultades de distribución existentes.
El resultado de las medidas deberá evaluarse por la continuidad efectiva del servicio en las viviendas, no únicamente por la cantidad de equipos instalados.
PROTESTAS POR LA FALTA DE AGUA Y UN PROBLEMA QUE EXIGE SOLUCIONES ESTRUCTURALES
La escasez también ha provocado expresiones de descontento ciudadano. Durante los últimos meses se han registrado protestas en distintos municipios habaneros, algunas encabezadas por mujeres que reclaman soluciones a las interrupciones del suministro.
La falta de agua se suma a las dificultades que enfrentan los hogares cubanos por los apagones, la inflación y las carencias de productos básicos. Aunque las restricciones energéticas externas agravan la situación, el deterioro de las infraestructuras y la capacidad de gestión del sistema hidráulico también forman parte del problema que las autoridades deben atender.
El caso del restaurante de Matanzas y las familias que cargan agua en La Habana muestra una realidad preocupante: los ciudadanos están trasladando a sus bolsillos, su tiempo y su esfuerzo físico parte del costo de un servicio público que debería funcionar regularmente.
Mientras millones de personas continúen sin un abastecimiento estable, perforar pozos y almacenar agua seguirá siendo una respuesta individual a una crisis que requiere soluciones nacionales.
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