REGISTRAN 14 SISMOS EN EL ORIENTE DE CUBA EN 24 HORAS: SANTIAGO CONCENTRA 11 TEMBLORES Y EXPERTO DESMIENTE ALERTA DE TERREMOTO
El registro de 14 sismos en el oriente de Cuba en apenas 24 horas ha vuelto a centrar la atención sobre la actividad sísmica en Santiago de Cuba y Guantánamo. Once de los movimientos fueron localizados en la zona de Santiago-Baconao, según los datos del Servicio Sismológico Nacional correspondientes al período comprendido entre el 20 y el 21 de octubre de 2026.
El balance coincide con la circulación de una supuesta alerta sobre un terremoto de mayor intensidad en el sur de Cuba, desmentida por el jefe del Servicio Sismológico Nacional, Enrique Diego Arango Arias. Aunque los movimientos registrados son reales, el especialista ha dejado claro que no existen evidencias científicas que respalden el pronóstico alarmista difundido en redes sociales.
SANTIAGO DE CUBA CONCENTRA 11 DE LOS 14 SISMOS REGISTRADOS
El informe sismológico abarca desde las 6:00 de la mañana del martes 20 de octubre hasta las 5:59 de la mañana del miércoles 21. Durante ese intervalo, los instrumentos de vigilancia identificaron movimientos de distintas magnitudes en el territorio oriental cubano y sus inmediaciones marítimas.
La mayor concentración se produjo en Santiago-Baconao, donde se contabilizaron 11 eventos con magnitudes comprendidas entre 1,5 y 2,3. Esa cifra representa cerca del 79 % de los temblores incluidos en el balance.
En la provincia de Guantánamo también se reportó actividad sísmica. El municipio de Imías registró un movimiento de magnitud 2,2, mientras que en el área de Paso de los Vientos-Gran Inagua fueron detectados otros dos eventos, con magnitudes entre 2,5 y 3,5.
Hasta el cierre del reporte, no se habían comunicado daños materiales ni personas lesionadas como consecuencia de estos movimientos. Tampoco se dispone de información que permita afirmar que todos fueron percibidos por la población.
¿POR QUÉ SE PRODUCEN TANTOS SISMOS EN EL ORIENTE DE CUBA?
La región oriental cubana se encuentra próxima al límite entre las placas tectónicas de Norteamérica y el Caribe, una zona donde la acumulación y liberación de tensiones geológicas genera actividad sísmica.
La falla Oriente forma parte de ese sistema tectónico y constituye una estructura de especial interés para los especialistas encargados de vigilar los terremotos en el país. Su seguimiento permite estudiar el comportamiento de la actividad sísmica y detectar cambios relevantes en los registros instrumentales.
Sin embargo, la cantidad de temblores contabilizados durante una jornada no permite concluir automáticamente que se aproxima un terremoto de grandes proporciones. Para evaluar una secuencia sísmica es necesario considerar las magnitudes, las profundidades, la ubicación de los epicentros y su evolución temporal.
De hecho, el 7 de septiembre de 2026 también se informó sobre 17 movimientos sísmicos en la zona de Santiago-Baconao durante un período de 24 horas. Ese antecedente demuestra que pueden registrarse numerosas sacudidas pequeñas en una misma jornada, sin que su cantidad por sí sola permita anticipar un evento destructivo.
EXPERTO DESMIENTE ALERTA DE TERREMOTO EN CUBA CON UNA SUPUESTA PROBABILIDAD DEL 60 %
La preocupación por los movimientos telúricos se ha visto acompañada por un mensaje difundido desde una página denominada Alerta Tormenta Geomagnética. La publicación sostenía que existía un 60 % de probabilidad de actividad sísmica importante en el sur de Cuba y otras zonas de la placa del Caribe dentro de un plazo de 70 horas.
El lunes 19 de octubre, Arango Arias rechazó públicamente esa advertencia y explicó que no procedía de ninguna institución especializada en sismología. También cuestionó la ausencia de pruebas científicas que respaldaran semejante afirmación.
El especialista señaló que los registros disponibles no mostraban anomalías en el comportamiento de la falla Oriente que justificaran el pronóstico divulgado. La aclaración fue recogida posteriormente por distintos medios cubanos.
La diferencia es fundamental: una cosa es identificar terremotos mediante instrumentos científicos y otra muy distinta asegurar que ocurrirá uno de determinada intensidad en un plazo específico.
Los conocimientos actuales permiten estudiar amenazas sísmicas y estimar probabilidades a largo plazo, pero no predecir de forma fiable la fecha, el lugar y la magnitud exacta de un terremoto.
UN SISMO CERCA DE PUERTO RICO NO FORMA PARTE DEL BALANCE CUBANO
El informe también incluyó una referencia separada a un terremoto de magnitud 3,7 registrado al norte de Puerto Rico, con una profundidad estimada de 69 kilómetros.
Ese movimiento corresponde a otra zona geográfica del Caribe y no debe sumarse a los 14 eventos reportados para el oriente de Cuba y sus alrededores.
Distinguir los diferentes registros resulta importante para evitar interpretaciones equivocadas sobre la cantidad real de movimientos localizados en territorio cubano y sus áreas marítimas próximas.
QUÉ DEBEN HACER LOS CUBANOS ANTE LA ACTIVIDAD SÍSMICA
Para quienes residen en Santiago de Cuba, Guantánamo y otras localidades orientales, conocer los reportes del Servicio Sismológico Nacional es una herramienta importante para mantenerse informados sin caer en rumores.
Entre las medidas básicas de preparación se encuentran identificar zonas seguras dentro de la vivienda, conocer cómo protegerse durante un temblor y mantener despejadas las posibles vías de salida.
Durante una sacudida fuerte, la recomendación general es agacharse, cubrirse bajo una estructura resistente cuando sea posible y sujetarse hasta que termine el movimiento. No se debe correr hacia las escaleras mientras el suelo continúa temblando.
En zonas costeras, un terremoto fuerte o prolongado también exige prestar atención a las indicaciones de evacuación y a las posibles señales naturales de tsunami.
Los 14 sismos registrados entre el martes y el miércoles confirman la actividad tectónica de una región históricamente expuesta a terremotos. Lo que no demuestran es que exista una amenaza inminente respaldada por el supuesto pronóstico del 60 % que circuló en internet.
La vigilancia científica debe continuar, pero los datos disponibles no justifican transformar una jornada de movimientos de baja magnitud en una predicción de catástrofe.
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