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Cuba Bajo Lupa

DIAZ-CANEL LANZA PULSO POLÍTICO A LA ADMINISTRACIÓN CON UNA ADVERTENCIA: «CUBA NO SE VENDE Y NO OLVIDA»

Miguel Díaz-Canel encabezó este martes 6 de octubre en el Memorial José Martí, en La Habana, el acto oficial por el 50 aniversario del crimen de Barbados, el atentado que en 1976 destruyó en pleno vuelo al Cubana 455 y provocó la muerte de las 73 personas que viajaban a bordo.

El gobernante cubano utilizó la conmemoración no solo para recordar a las víctimas, sino también para conectar aquel atentado con la actual confrontación política entre La Habana y Washington. Bajo la consigna “Cuba no se rinde, Cuba no se vende y Cuba no olvida”, presentó el encuentro como un acto de memoria, denuncia y “resistencia”.

50 ANIVERSARIO DEL CRIMEN DE BARBADOS

El 6 de octubre de 1976, el vuelo 455 de Cubana de Aviación fue destruido por explosivos después de despegar del entonces aeropuerto Seawell, en Barbados. Las 73 personas a bordo —48 pasajeros y 25 tripulantes— murieron.

Entre las víctimas se encontraban miembros de la delegación cubana de esgrima que regresaba de una competencia regional en Caracas. Fuentes históricas y documentos de países del Caribe coinciden en que eran 24 integrantes de aquella delegación deportiva.

Durante el acto de este martes, Díaz-Canel se dirigió a jóvenes esgrimistas y calificó aquel avión como “un vuelo de esperanza”. También recordó a las familias de las víctimas y sostuvo que sus testimonios continúan resultando desgarradores medio siglo después.

El homenaje contó asimismo con la presencia del primer ministro Manuel Marrero Cruz, Roberto Morales Ojeda, dirigente del Partido Comunista, y Gerardo Hernández Nordelo, coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución.

QUÉ SE SABE SOBRE LOS RESPONSABLES DEL ATENTADO

Las investigaciones desarrolladas después del atentado condujeron a la detención de los venezolanos Hernán Ricardo Lozano y Freddy Lugo, quienes habían viajado en el avión durante una etapa anterior del recorrido. Ambos fueron posteriormente condenados en Venezuela.

Documentos estadounidenses desclasificados muestran que las agencias norteamericanas conocían actividades terroristas de organizaciones anticastristas y recogieron información que vinculaba a Ricardo y Lugo con la operación contra el vuelo 455. También documentaron relaciones previas entre figuras investigadas, como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, y organismos estadounidenses.

Sin embargo, existe una distinción importante que con frecuencia desaparece del discurso político cubano: esos documentos no constituyen prueba de que la CIA ordenara o dirigiera el atentado.

Un memorando de inteligencia del Departamento de Estado de octubre de 1976 examinó expresamente los contactos anteriores de la CIA con personas sospechosas y advirtió que esas relaciones podían ser utilizadas para atribuir responsabilidad a Washington. La documentación desclasificada confirma contactos e información previa sobre amenazas contra aviones cubanos, pero no demuestra una orden de la CIA para destruir el Cubana 455.

Esa diferencia resulta esencial para separar lo que está documentado históricamente de la interpretación oficial promovida durante décadas por La Habana.

DÍAZ-CANEL CONECTA BARBADOS CON LA POLÍTICA ACTUAL

El discurso de Díaz-Canel trasladó rápidamente la conmemoración de 1976 al escenario político de 2026.

El mandatario habló de la necesidad de recuperar aquellas historias para “encontrar respuestas” ante el contexto actual y presentó las políticas estadounidenses contra Cuba como continuidad de una confrontación histórica.

La intervención encaja con el tono utilizado por Díaz-Canel durante los últimos meses. En junio afirmó que “Trump no manda en Cuba” y en septiembre sostuvo que la Isla “jamás volverá” a convertirse en colonia de ningún imperio.

El Gobierno cubano tiene derecho a recordar a las víctimas de un atentado terrorista que constituye un episodio histórico documentado. Otra cuestión distinta es la utilización política contemporánea de aquella tragedia para reforzar el discurso oficial frente a Washington.

A 50 años del crimen de Barbados, ambas dimensiones —la memoria de 73 víctimas y la narrativa política construida alrededor del atentado— continúan apareciendo estrechamente unidas en el discurso del poder cubano.

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