Ir al contenido principal

Cuba Bajo Lupa

LOS TÚNELES DE FIDEL: CÓMO CUBA CONVIRTIÓ EL SUBSUELO EN PARTE DE SU ESTRATEGIA MILITAR

Durante décadas, miles de cubanos caminaron sobre una infraestructura que apenas podían ver. Bajo calles, edificios, instalaciones estatales y determinados puntos estratégicos fueron excavados túneles, refugios y obras fortificadas que formaron parte de uno de los proyectos defensivos más extensos emprendidos por el Estado cubano después de 1959.

No existe un mapa público completo de esa red. Tampoco se conoce oficialmente cuánto costó, cuántas instalaciones individuales fueron construidas o qué parte continúa operativa. Sin embargo, documentos oficiales, antiguos discursos, investigaciones académicas y testimonios de quienes participaron en las excavaciones permiten reconstruir una parte importante de su historia.

El origen de aquel gigantesco programa está relacionado con la denominada Guerra de Todo el Pueblo, la doctrina militar desarrollada por Cuba a comienzos de los años 80 para preparar al país ante un eventual conflicto armado con Estados Unidos. El concepto implicaba mucho más que entrenar soldados: pretendía convertir el territorio, la economía y una parte importante de la población civil en componentes de un sistema defensivo nacional.

Los túneles serían uno de sus elementos más visibles y, paradójicamente, más ocultos.

UNA DOCTRINA MILITAR NACIDA EN LOS AÑOS 80

El propio periódico oficial Granma sitúa el desarrollo de la Guerra de Todo el Pueblo a comienzos de la década de 1980, en un contexto de creciente tensión entre Washington y La Habana y coincidiendo con la llegada de Ronald Reagan a la presidencia de Estados Unidos.

El 1 de mayo de 1980 Fidel Castro anunció la creación de las Milicias de Tropas Territoriales (MTT). Ese mismo año se celebró el primer ejercicio estratégico Bastión, destinado a comprobar la capacidad de los órganos políticos, económicos y militares para funcionar bajo condiciones de guerra.

La concepción era sencilla sobre el papel pero enorme en su alcance: si una fuerza militar extranjera lograba desembarcar en Cuba, la defensa no quedaría exclusivamente en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Reservistas, milicianos, organismos estatales, empresas y estructuras territoriales tendrían asignadas funciones específicas.

Décadas después, el sistema continúa siendo descrito oficialmente como la base de la Defensa Nacional cubana. Granma explica que la Defensa Territorial debía permitir la movilización de estructuras militares y civiles y garantizar que cada participante tuviera un lugar y una función previamente determinados.

Pero para hacer posible una guerra prolongada no bastaba con movilizar personas. Había que intentar proteger centros de dirección, armamento, equipos, reservas y parte de la población.

Y buena parte de esa protección se buscó bajo tierra.

DOS SISTEMAS QUE NO DEBEN CONFUNDIRSE

Cuando se habla de los llamados “túneles de la defensa” es frecuente colocar todas las construcciones subterráneas dentro de una misma categoría. La documentación oficial demuestra que eso es incorrecto.

Existieron, por una parte, los conocidos como túneles populares, destinados oficialmente a ofrecer protección a la población. Paralelamente fueron construidas obras ingenieras de alta protección, concebidas para funciones militares y gubernamentales mucho más específicas.

Un artículo de Granma publicado durante el ejercicio Bastión 2004 explicó que las obras construidas debían contribuir a garantizar la supervivencia de la población, pero también de los órganos de dirección y mando, las tropas, la técnica militar, el armamento y las reservas militares y estatales.

Esta diferencia resulta fundamental para entender la red.

Un túnel excavado en un barrio para utilizarse como refugio civil no necesariamente tenía las mismas características, protección o finalidad que una instalación subterránea destinada a una unidad militar. Tampoco debe suponerse que todas las obras estaban conectadas entre sí.

Lo que sí queda demostrado es que las construcciones subterráneas formaron parte integral de la planificación defensiva nacional.

“CIENTOS DE KILÓMETROS” RECONOCIDOS OFICIALMENTE

El Gobierno cubano nunca ha publicado un inventario detallado que permita responder una de las preguntas fundamentales de esta investigación: ¿cuántos túneles fueron construidos?

Las declaraciones oficiales suelen medir el sistema en kilómetros y no en número de instalaciones.

Raúl Castro reconoció que trabajadores del Ministerio de la Construcción, entidades del Poder Popular, tropas ingenieras y constructores militares participaron en la ejecución de “cientos de kilómetros de túneles y otras obras fortificadas” como parte de la estrategia defensiva del país.

La declaración resulta especialmente relevante porque confirma tres elementos: la enorme escala del programa, la participación conjunta de estructuras civiles y militares y la existencia de construcciones fortificadas adicionales a los túneles destinados a la población.

No obstante, sigue faltando la información esencial.

No hay una relación pública de las obras, sus dimensiones, capacidad original, fecha de construcción, presupuesto o situación actual. Tampoco se conoce qué porcentaje fue terminado y cuánto quedó inconcluso después del derrumbe de la Unión Soviética.

Por eso cualquier cifra que pretenda establecer el número exacto de túneles existentes en Cuba debe ser tratada con cautela.

LA HABANA SE CONVIRTIÓ EN UNO DE LOS GRANDES ESCENARIOS DE EXCAVACIÓN

La capital recibió una parte importante de aquel esfuerzo constructivo.

La colección de Estudios Cubanos de la Universidad de Florida conserva documentación sobre el proceso y señala que durante los años 80 fueron movilizados contingentes especiales, militantes y trabajadores de la construcción para desarrollar un sistema de túneles bajo La Habana destinado oficialmente a la protección de civiles ante un posible bombardeo estadounidense.

Algunas obras fueron ejecutadas incluso en las cercanías de la Universidad de La Habana. Con los años, determinados accesos perdieron cualquier función defensiva visible y recibieron popularmente el nombre de “túneles del amor”, debido a que comenzaron a ser utilizados como lugares de encuentro por parejas.

Detrás de esa anécdota quedó una infraestructura que había requerido cemento, acero, maquinaria, combustible y miles de horas de trabajo.

La pregunta sobre cuánto se destinó realmente al proyecto sigue abierta.

LAS CIFRAS DE 600 KILÓMETROS Y 32.000 TRABAJADORES

Una de las reconstrucciones más detalladas publicada fuera de los medios oficiales sostiene que únicamente en La Habana llegaron a excavarse aproximadamente 600 kilómetros de túneles.

La misma publicación calcula que alrededor de 32.000 hombres y mujeres participaron en las obras y que aproximadamente 8.000 procedían de las provincias orientales. También atribuye al programa el consumo de unos 230.000 metros cúbicos de hormigón, cantidades de acero equivalentes a varios años de producción y centenares de toneladas de combustible.

Estas cifras son extraordinariamente importantes, pero requieren una advertencia editorial: CubaBajoLupa no ha localizado hasta ahora documentación presupuestaria o estadística primaria del Estado cubano que permita certificarlas individualmente.

Por tanto, deben considerarse estimaciones publicadas y no cifras oficiales confirmadas.

La diferencia no es menor. Que las autoridades cubanas reconozcan cientos de kilómetros de obras fortificadas demuestra que el programa tuvo dimensiones nacionales considerables. Pero atribuir exactamente 600 kilómetros a La Habana o 32.000 trabajadores requiere evidencia documental adicional que todavía no está disponible públicamente.

UN TÚNEL, 40 HOMBRES Y DOS AÑOS DE TRABAJO

Existe, sin embargo, otro tipo de evidencia capaz de mostrar lo que significaba construir una de esas instalaciones.

Un antiguo trabajador relató a 14ymedio su participación entre 1991 y 1992 en una obra subterránea del municipio Cerro, en La Habana. Según su testimonio, aproximadamente 40 hombres trabajaron permanentemente durante dos años en aquel túnel.

El trabajador calculó que únicamente los salarios representaron aproximadamente 240.000 pesos de la época, además del suministro de unas 600.000 raciones de alimentos durante el desarrollo de las obras. También describió una instalación de alrededor de 1.200 metros al sumar sus ramificaciones, con pisos, paredes y techos reforzados con hormigón.

El testimonio corresponde a una sola obra y no puede extrapolarse automáticamente a toda Cuba, pero ofrece una referencia de la cantidad de mano de obra y recursos que podía absorber una construcción individual.

Multiplicar ese esfuerzo por decenas o cientos de proyectos permite comprender por qué resulta tan difícil determinar el verdadero costo del programa.

CONTINGENTES CIVILES AL SERVICIO DE UNA ESTRATEGIA MILITAR

La construcción de los túneles tampoco fue responsabilidad exclusiva de las FAR.

Las fuentes oficiales reconocen repetidamente la participación de trabajadores de organismos civiles y empresas estatales junto con unidades de ingeniería militar. Raúl Castro mencionó expresamente a trabajadores del Ministerio de la Construcción y entidades del Poder Popular entre quienes participaron en las obras.

Durante Bastión 2004, Granma todavía describía la utilización conjunta de tropas regulares y trabajadores de empresas civiles organizados en formaciones especiales para el acondicionamiento del territorio nacional. Entre sus tareas aparecían obras fortificadas, posiciones protegidas y otras construcciones vinculadas a operaciones militares.

La Universidad de Florida documenta igualmente la movilización de contingentes de constructores y militantes para las excavaciones realizadas en La Habana. El proyecto fue, por tanto, militar en su finalidad estratégica, pero contó con una extensa movilización de recursos laborales civiles.

EL COSTO QUE CUBA NUNCA HA PUBLICADO

¿Cuánto dinero se gastó? Hasta el momento no existe una cifra nacional verificable.

Y calcularla retrospectivamente sería extremadamente complicado aunque se conociera la cantidad exacta de cemento, acero, combustible y horas de trabajo utilizadas.

La economía cubana de aquellos años funcionaba con salarios estatales, precios administrados, subsidios soviéticos y sistemas de cambio monetario que hacen engañoso tomar los materiales utilizados hace cuatro décadas y asignarles simplemente su precio internacional actual.

Lo que sí puede afirmarse es que se trató de una inversión considerable. Además del cemento y el acero, cada túnel requería estudios del terreno, excavación, extracción del material, transporte, iluminación, drenaje, ventilación, impermeabilización y, dependiendo de la función prevista, diferentes grados de reforzamiento.

La ausencia de presupuestos públicos continúa siendo uno de los grandes vacíos de esta historia.

TÚNELES MIENTRAS LA VIVIENDA SE DETERIORABA

Uno de los aspectos más controvertidos del programa fue la competencia por materiales de construcción en un país que ya acumulaba graves problemas habitacionales.

La colección histórica de la Universidad de Florida sostiene que materiales necesarios para viviendas y reparaciones fueron priorizados en determinados momentos para proyectos de carácter político y militar, incluidas las construcciones subterráneas cercanas a la Universidad de La Habana.

Ese contraste alimentó durante años la percepción popular de que grandes cantidades de cemento y acero habían terminado bajo tierra mientras edificios residenciales continuaban deteriorándose.

Determinar exactamente qué proporción de la producción nacional fue desviada hacia las obras necesitaría acceder a estadísticas y archivos de construcción que no se encuentran públicamente disponibles.

Pero la magnitud reconocida del proyecto hace inevitable la pregunta: ¿qué otras necesidades dejaron de atenderse mientras decenas de kilómetros de hormigón eran construidos bajo el territorio cubano?

UN SISTEMA QUE SOBREVIVIÓ A LA UNIÓN SOVIÉTICA

La desaparición de la URSS en 1991 transformó completamente la economía cubana y redujo radicalmente los recursos disponibles para grandes proyectos estatales. Sin embargo, la doctrina que había dado origen a los túneles no desapareció.

En 2004, más de una década después del colapso soviético, Granma aseguraba que continuaban ejecutándose obras de protección para población, órganos de mando, tropas, técnica militar, armamento y reservas.

La Guerra de Todo el Pueblo también continúa formando parte oficialmente del sistema defensivo cubano y los ejercicios asociados a esa concepción han seguido realizándose durante décadas.

Eso no significa que todos los túneles construidos durante los años 80 y 90 continúen operativos. Numerosos accesos han sufrido abandono, deterioro o cierre, un asunto que abordaremos específicamente en otra entrega de esta serie.

Pero tampoco puede asumirse que todo el sistema haya desaparecido.

LO QUE ESTÁ CONFIRMADO Y LO QUE TODAVÍA NO SABEMOS

CONFIRMADO: Cuba desarrolló desde comienzos de los años 80 una doctrina conocida como Guerra de Todo el Pueblo y convirtió el acondicionamiento del territorio en uno de sus componentes fundamentales. El Estado movilizó fuerzas militares, organismos civiles y trabajadores para construir túneles y obras fortificadas. Las propias autoridades han reconocido públicamente la existencia de cientos de kilómetros de estas construcciones.

CONFIRMADO: las instalaciones no tenían todas la misma finalidad. Existieron túneles populares vinculados a la protección de civiles y obras de alta protección destinadas a órganos de mando, tropas, armamento, equipos y reservas.

DOCUMENTADO POR FUENTES INDEPENDIENTES, PERO SIN CONFIRMACIÓN OFICIAL COMPLETA: aproximadamente 600 kilómetros de excavaciones en La Habana, unos 32.000 trabajadores involucrados y enormes cantidades de hormigón, acero y combustible.

NO CONFIRMADO: el número total de túneles individuales existentes en Cuba, el costo consolidado del programa, cuántos permanecen operativos y cuáles continúan teniendo una función militar.

Esas interrogantes serán precisamente el centro de las próximas entregas. Porque cuatro décadas después de que comenzaran las grandes excavaciones, buena parte de la historia de los túneles cubanos continúa enterrada junto con ellos.

PRÓXIMA ENTREGA

600 KILÓMETROS BAJO LA HABANA: EL COSTO HUMANO Y MATERIAL DE LOS TÚNELES DE LA DEFENSA

Investigaremos las cifras atribuidas al proyecto habanero, los contingentes movilizados, el consumo de cemento y acero, los testimonios de antiguos trabajadores y qué ocurrió con muchas de aquellas obras después del Período Especial.

SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES

Cuba Bajo Lupa
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.