LA FINCA DE LOS ESPIRITISTAS: LA EXTRAÑA COMUNIDAD RELIGIOSA QUE EXISTE EN LA HABANA DESDE 1941
En las afueras de La Habana existe desde hace más de ocho décadas una pequeña comunidad que parece salida de otra época. Diez viviendas levantadas dentro de una finca arbolada, caminos bautizados con nombres de espíritus protectores, una glorieta central, celebraciones dedicadas a guías desencarnados y una asociación que se presenta como estudiosa de fenómenos parapsicológicos forman parte de la historia de la llamada Finca de los Espiritistas, vinculada a la Asociación Espírita Grupo Eulogio.
El lugar se encuentra en la zona de San Pedro, dentro del actual municipio Cotorro, y sus orígenes documentados se remontan a la primera mitad del siglo XX. La organización fue constituida el 8 de febrero de 1934, mientras que en 1941 sus integrantes adquirieron aproximadamente una caballería de tierra para convertirla simultáneamente en espacio de convivencia, descanso y práctica espiritual. La documentación histórica reproducida sobre el grupo señala incluso un expediente de inscripción, el número 710, y establece como uno de sus objetivos realizar estudios parapsicológicos desde una perspectiva “científico-investigativa”.
EL NACIMIENTO DEL GRUPO EULOGIO
El nombre de la asociación está relacionado con Eulogio, reconocido dentro de la tradición del grupo como uno de sus principales guías espirituales. Diversas reconstrucciones posteriores lo identifican como Eulogio Prieto, un médium cubano cuya figura habría adquirido una enorme importancia entre los primeros integrantes de la organización.
Una crónica elaborada desde la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana recogió el testimonio de Jorge Luis Barrera, antiguo integrante y residente de la finca. Barrera recordó que en los comienzos apenas existían siete miembros y que estos se organizaron bajo la protección espiritual de Eulogio. Ese testimonio constituye una de las pocas miradas públicas procedentes directamente de alguien relacionado durante décadas con la comunidad.
Sin embargo, reconstruir la biografía completa de Eulogio Prieto resulta mucho más difícil. Fuentes secundarias lo presentan como practicante de espiritismo cruzado e iniciado en Palo Monte, pero CubaBajoLupa no ha localizado hasta ahora documentación primaria accesible que permita establecer con certeza todos los detalles de su vida, iniciaciones religiosas o papel institucional exacto en la fundación del grupo.
UNA FINCA COMPRADA ENTRE LOS PROPIOS ESPIRITISTAS
La propiedad había sido utilizada originalmente para cultivos y pertenecía a una familia con varios herederos. En 1941 fue adquirida colectivamente por miembros del Grupo Eulogio mediante aportaciones realizadas de acuerdo con las posibilidades económicas de cada integrante.
El terreno distaba mucho entonces de ser una comunidad preparada para vivir. Las reconstrucciones históricas hablan de unos treinta árboles viejos, un pozo criollo, un bohío y ausencia de caminos, electricidad y otros servicios. Los propios asociados fueron construyendo progresivamente alrededor de diez viviendas privadas, concebidas no solo como casas sino también como espacios para el reposo, la convivencia y lo que describían como confraternidad entre “hermanos”.
Con el tiempo se formó una pequeña comunidad organizada alrededor de la finca, conocida popularmente entre los habitantes del Cotorro como la Finca de los Espiritistas. La discreción de sus moradores y las restricciones para establecerse dentro de la propiedad ayudaron a crear alrededor del lugar una reputación de misterio que todavía aparece en relatos y publicaciones sobre la zona.
SIETE CAMINOS PARA SIETE GUÍAS ESPIRITUALES
Uno de los elementos más peculiares de la finca está en su propia distribución territorial. Las fuentes históricas describen siete caminos interiores, cada uno denominado en honor de un ser protector del grupo: Eulogio, Guanahare, Amalia, Guara, Yuguaría, Jacinto y Macorito.
Todos los senderos conducían hacia una glorieta situada aproximadamente en el centro de la propiedad. Además, se menciona un camino perimetral relacionado simbólicamente con Musulungo, otro de los espíritus reconocidos por la tradición del grupo.
La peculiaridad resulta todavía mayor porque las fuentes sostienen que Musulungo sería el único de esos guías identificado como africano, mientras que varios de los restantes serían cubanos o caribeños. Esa composición espiritual constituye uno de los elementos que ha despertado interés entre quienes han tratado de estudiar la comunidad desde perspectivas antropológicas y religiosas.
¿ESPIRITISMO CIENTÍFICO O ESPIRITISMO CRUZADO?
Aquí aparece probablemente el aspecto más interesante de toda la investigación. La documentación de la asociación clasifica al Grupo Eulogio dentro del espiritismo científico, y su objetivo registrado de realizar investigaciones parapsicológicas coincide con esa orientación.
El espiritismo científico cubano tiene raíces en la doctrina desarrollada durante el siglo XIX alrededor de Allan Kardec, pero en Cuba evolucionó en permanente contacto con un universo religioso muchísimo más complejo. La antropóloga Diana Espírito Santo ha estudiado precisamente cómo en La Habana conviven corrientes consideradas “científicas” con el espiritismo cruzado, una forma mucho más sincrética que incorpora elementos procedentes de prácticas religiosas afrocubanas.
Según esta literatura académica, el espiritismo cruzado se caracteriza por una mayor inclusión de prácticas, objetos y cosmologías relacionadas con otras tradiciones cubanas, mientras que los espiritistas científicos suelen intentar establecer límites más estrictos sobre aquello que consideran auténticamente espiritual. Ambas corrientes, sin embargo, se desarrollaron en el mismo paisaje religioso y mantuvieron influencias, tensiones y contactos mutuos.
El Grupo Eulogio presenta por ello una aparente paradoja. La asociación se define documentalmente mediante una orientación científico-parapsicológica, pero fuentes secundarias relacionan a su guía Eulogio Prieto tanto con Palo Monte como con el espiritismo cruzado. Esa combinación no prueba que las prácticas posteriores de toda la comunidad mezclaran abiertamente esas religiones, pero sí sugiere una historia más compleja que la etiqueta única de “espiritismo científico”.
UNA COMUNIDAD CON REGLAS PROPIAS
Habitar dentro de la finca no parece haber funcionado como en cualquier otro barrio. Las reconstrucciones disponibles señalan que para construir y vivir allí era necesario pertenecer al Grupo Eulogio y recibir autorización de la organización.
La vivienda implicaba además obligaciones relacionadas con la conservación del inmueble y de la propiedad comunitaria. Algunas fuentes incluso indican que existían restricciones para ceder las casas a personas ajenas a la asociación, lo que contribuyó a mantener el carácter relativamente cerrado del enclave.
Esa reserva explica parte de las leyendas surgidas alrededor de la finca. Para muchos vecinos, un grupo que realizaba prácticas espiritistas, vivía dentro de un terreno propio y hablaba de comunicación con espíritus ofrecía material suficiente para relatos de apariciones, fenómenos inexplicables y supuestos secretos, pero no encontramos evidencias que permitan tratar esas historias populares como hechos.
UNA ESCUELA DENTRO DE LA FINCA
La comunidad no se limitó a actividades religiosas. La glorieta central llegó a albergar una escuela rural gratuita que atendía a niños residentes tanto dentro como en los alrededores de la finca.
Las fuentes locales identifican a Alejandrina Penabat como una de las docentes vinculadas a aquella escuela. Este componente educativo resulta relevante porque muestra que la finca funcionó durante parte de su historia como una verdadera comunidad residencial, y no solamente como templo o centro ocasional de sesiones espiritistas.
EL EXTRAÑO IDEAL DE UN GOBIERNO MUNDIAL
Las creencias del Grupo Eulogio tampoco se reducían a la comunicación con los muertos. Entre sus principios aparece una visión universalista que proponía la creación de un Gobierno Mundial, la desaparición de las fronteras nacionales y la existencia de una paz universal.
También defendían la idea de una moneda común y un idioma universal que facilitaran el entendimiento entre los seres humanos. El llamado Monumento a la Universalidad, levantado dentro de la finca, estaría relacionado precisamente con esa filosofía y contiene referencias atribuidas a los guías espirituales del grupo.
Es una dimensión muy poco conocida de la comunidad. El Grupo Eulogio no aparece únicamente como una asociación destinada a comunicarse con espíritus, sino como una organización que desarrolló su propia visión sobre cómo debería estructurarse la convivencia humana.
LOS ÁRBOLES TAMBIÉN FORMABAN PARTE DEL UNIVERSO ESPIRITUAL
La vegetación de la finca fue modificándose deliberadamente. La historia local atribuye un papel importante en este proceso a Miguel Penabad, relacionado con la columna “Conciencia Agrícola” del Diario de la Marina, quien habría contribuido a introducir distintas especies vegetales.
Se documentan caobas, cedros, baobabs, palmeras y otras variedades, además de los llamados moruro rojo, árboles a los que dentro de la tradición del grupo se atribuyeron propiedades relacionadas con la armonía espiritual. El área terminó adquiriendo interés también por su patrimonio natural y por la diversidad vegetal preservada en el terreno.
Esto ayuda a explicar por qué naturaleza y espiritualidad parecen inseparables en la concepción de la finca. El paisaje no era simplemente decorativo, sino parte del ambiente destinado a facilitar tranquilidad, meditación y convivencia.
QUÉ OCURRIÓ DESPUÉS DE 1959
La propiedad sobrevivió al cambio político de 1959 y permaneció vinculada al Grupo Eulogio. Las fuentes locales indican que la asociación cedió posteriormente terrenos destinados a servicios públicos, incluyendo espacio para una escuela y para instalaciones relacionadas con atención médica.
También se entregó una franja del terreno para uso público. Estos datos aparecen en reconstrucciones de la historia del municipio y contradicen la imagen de una comunidad completamente aislada de su entorno, aunque el grupo mantuvo una fuerte reserva respecto a su vida espiritual interna.
ENTRE HISTORIA, ESPIRITISMO Y LEYENDA
La Finca de los Espiritistas representa algo excepcional dentro de la historia religiosa habanera. No se trata simplemente de una casa-templo ni de un grupo que se reunía periódicamente para realizar sesiones mediúmnicas, sino de un proyecto comunitario donde religión, residencia, naturaleza y organización social quedaron reunidas dentro de un mismo espacio.
Las investigaciones académicas sobre espiritismo cubano ayudan a situarla dentro de un fenómeno mucho mayor, donde doctrinas kardecianas europeas convivieron y dialogaron con religiones afrocubanas, prácticas populares y nuevas interpretaciones del mundo espiritual. Sin embargo, el Grupo Eulogio conserva características propias que impiden reducirlo simplemente a santería, Palo Monte o espiritismo cruzado.
El misterio persiste porque gran parte de su historia interna sigue siendo difícil de reconstruir. Existen documentos sobre la asociación y la propiedad, testimonios de integrantes y estudios sobre el contexto religioso cubano, pero muchos detalles sobre ceremonias, jerarquías, mediumnidad y la propia biografía de Eulogio permanecen dentro de la tradición oral o aparecen en fuentes secundarias.
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