TENER FAMILIARES EN EL EXTRANJERO TE PUEDE DEJAR SIN LA BOTELLA DE ACEITE QUE EL RÉGIMEN ENTREGA A LAS PERSONAS «VULNERABLES»
Un nuevo testimonio sobre la distribución de alimentos para personas consideradas vulnerables en Cuba ha desatado cuestionamientos sobre los criterios utilizados para decidir quién recibe ayuda y quién queda fuera. Según una denuncia difundida este sábado por el periodista José L. Tan Estrada, un adulto mayor habría sido excluido de la venta de aceite porque en su libreta de abastecimiento aparece un nieto con vínculos familiares en el extranjero. Texto pegado
La familia sostiene que ese nieto no envía dinero ni mantiene económicamente al anciano, pero su presencia en la libreta habría sido suficiente para impedir que el hombre accediera al producto en el supermercado Montecarlo. Hasta el momento, no se ha presentado una normativa pública que establezca que tener familiares fuera de Cuba elimina automáticamente la condición de vulnerabilidad.
¿TENER FAMILIA EN EL EXTRANJERO SIGNIFICA DEJAR DE SER VULNERABLE?
Ese es precisamente el punto que ha provocado mayor polémica.
De acuerdo con el testimonio difundido, en ese establecimiento se estaría exigiendo que la persona vulnerable aparezca sola en la libreta y que no tenga familiares en el exterior asociados al núcleo. Sin embargo, la información disponible no permite confirmar que ese requisito forme parte de una regulación nacional publicada oficialmente. Texto pegado
La diferencia es importante. Tener un hijo, nieto u otro familiar viviendo fuera de Cuba no demuestra por sí solo que exista una remesa, ayuda económica periódica o capacidad real para mantener al adulto mayor.
Convertir el parentesco en una presunción automática de solvencia dejaría fuera de la asistencia precisamente a personas que podrían seguir dependiendo casi por completo de una pensión cubana.
UN ACEITE DE 2.150 PESOS PARA PENSIONES QUE APENAS SUPERAN LOS 3.000
El problema tampoco termina en quién puede comprarlo.
Según la denuncia, el aceite se comercializa en ese punto a 2.150 pesos cubanos. Una de las personas que participó en la discusión afirmó recibir una pensión de 3.165 pesos mensuales y cuestionó cuánto dinero le quedaría para afrontar el resto del mes después de comprar una sola botella de aceite. Texto pegado
La situación evidencia una contradicción central de la nueva política de ayudas: incluso quienes logran entrar en los listados de vulnerabilidad deben enfrentar precios que pueden absorber una parte considerable de sus ingresos mensuales.
Otros testimonios recogidos alrededor de la denuncia hablan de personas mayores que viven solas, adultos de más de 70 años sin familiares en el extranjero y ciudadanos que tampoco aparecieron en los listados. Esos relatos no permiten determinar por sí solos que exista una exclusión sistemática, pero sí aumentan las dudas sobre cómo se confeccionan y actualizan las listas.
EL ESTADO CUBANO ESTÁ REDUCIENDO LOS SUBSIDIOS UNIVERSALES
La controversia aparece en momentos en que el Gobierno cubano avanza hacia un sistema de ayudas más focalizadas, en lugar de mantener subsidios generales para toda la población.
En Santiago de Cuba, por ejemplo, las autoridades explicaron recientemente que los consejos populares revisan mensualmente quién puede ser clasificado como vulnerable y que la existencia de un adulto mayor en un hogar no garantiza automáticamente el acceso a la asistencia. También se evalúa si existen familiares con capacidad para asumir su manutención.
Ese modelo introduce una pregunta especialmente delicada: ¿cómo determina el Estado que un familiar realmente puede mantener a otra persona?
La existencia de parientes dentro o fuera del país no necesariamente demuestra que exista apoyo económico efectivo.
CASI 877.000 PERSONAS RECONOCIDAS OFICIALMENTE COMO VULNERABLES
A finales de julio, Manuel Marrero Cruz informó que el Gobierno había identificado 876.522 personas en situación de mayor vulnerabilidad en todo el país. En Holguín, las propias autoridades reconocieron posteriormente más de 90.000 personas dentro de esa categoría.
Pero organizaciones independientes dibujan un panorama mucho más amplio.
El IX Estudio sobre Derechos Sociales en Cuba, elaborado por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos a partir de 1.318 entrevistas en todas las provincias, estimó que el 94% de los cubanos vive en pobreza extrema. El estudio también encontró que ocho de cada diez encuestados habían dejado de realizar alguna comida por falta de dinero o alimentos.
La distancia entre esas cifras ayuda a entender la polémica: mientras millones de cubanos enfrentan dificultades económicas, el Estado intenta seleccionar un grupo mucho más reducido para distribuir recursos escasos.
Y cuando un abuelo puede quedar fuera porque aparece un familiar en su libreta, la discusión deja de ser únicamente sobre una botella de aceite. La pregunta pasa a ser quién decide quién es pobre en Cuba y con qué criterios lo decide.
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