LÁZARO ROMÁN RODRÍGUEZ: EL GENERAL QUE CONTROLÓ LAS COSTAS CUBANAS DURANTE CASI 30 AÑOS Y LA SOMBRA DEL REMOLCADOR “13 DE MARZO”
Lázaro Román Rodríguez construyó una carrera militar larga y discreta, pero terminó ligado a uno de los episodios más controvertidos de la historia reciente de Cuba: el hundimiento del remolcador “13 de Marzo” en 1994. Antes de llegar a la jefatura de las Tropas Guardafronteras, había pasado por la Marina de Guerra Revolucionaria, la formación naval y los submarinos; después, permaneció durante casi tres décadas al frente de una estructura encargada de vigilar las costas cubanas y de interceptar salidas ilegales, narcotráfico y otras operaciones marítimas.
Su nombre volvió a aparecer años después por razones muy distintas: organizaciones del exilio lo señalaron por responsabilidad de mando en muertes ocurridas bajo la jurisdicción de Guardafronteras, medios independientes publicaron fotos suyas en Tropicana y, tras dejar el mando militar, pasó a dirigir una empresa estatal de salvamento marítimo. Esa combinación de carrera naval, poder institucional, acusaciones graves y vida posterior fuera del foco público convierte a Román Rodríguez en una figura especialmente polémica.
DE LA MARINA DE GUERRA A LOS SUBMARINOS
Las reconstrucciones biográficas disponibles sitúan a Lázaro Román Rodríguez, nacido en 1946, dentro de la Marina de Guerra Revolucionaria desde los años sesenta. Baracutey Cubano, reproduciendo un perfil publicado originalmente en Cuba al Descubierto, afirma que ingresó en la Academia Naval del Mariel después de haber pasado por las milicias que participaron en la lucha contra alzados en Las Villas y que terminó sus estudios en 1970 con una calificación destacada.
Ese mismo perfil sostiene que posteriormente fue guardiamarina, comandante de un cazasubmarinos, comandante del primer submarino cubano identificado como SS-725 y jefe de la base de submarinos de Cienfuegos. También señala que estudió durante dos años en Riga, entonces parte de la Unión Soviética, en un curso de recalificación como submarinista; estos detalles proceden de una fuente testimonial y no los encontré corroborados con igual nivel de precisión en documentación oficial cubana.
EL SALTO A TROPAS GUARDAFRONTERAS
Tras la crisis interna del MININT provocada por las causas judiciales de 1989, Román Rodríguez pasó a ocupar responsabilidades cada vez mayores dentro de las Tropas Guardafronteras. Las fuentes del exilio lo sitúan como jefe de esa dirección desde 1991, después de un breve período de transición encabezado por Miguel Ángel Hernández de Armas.
Lo que sí puede documentarse de manera independiente es que en 2002 ya aparecía públicamente como general de brigada y jefe de Tropas Guardafronteras. Ese año explicó a la prensa la llamada Operación Aché, un despliegue permanente de más de 1.500 efectivos destinado a detectar rutas de narcotráfico en el oriente y el occidente cubanos, lo que muestra el alcance operativo que tenía bajo su mando.
EL 13 DE JULIO DE 1994 Y EL CASO QUE MARCÓ SU NOMBRE
La madrugada del 13 de julio de 1994, el remolcador “13 de Marzo” salió del puerto de La Habana con 72 personas que intentaban abandonar Cuba. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos reconstruyó posteriormente que cuatro embarcaciones persiguieron al remolcador, lo golpearon y utilizaron chorros de agua a presión contra las personas que estaban a bordo; la nave terminó hundiéndose a unas siete millas de la costa.
La CIDH concluyó que el hundimiento no fue un accidente, sino un acto premeditado e intencional, y responsabilizó al Estado cubano por la violación del derecho a la vida de 41 personas y por las afectaciones sufridas por los 31 sobrevivientes. También señaló que las autoridades cubanas no investigaron seriamente los hechos ni identificaron y castigaron a los responsables.
QUÉ DICE LA CIDH Y QUÉ NO DICE SOBRE ROMÁN
Aquí hay una distinción fundamental. El informe de la CIDH establece responsabilidad internacional del Estado cubano y de empleados de empresas estatales implicados en el hundimiento, pero no identifica a Lázaro Román Rodríguez por nombre ni lo declara responsable individual del operativo. El informe sí recoge que una embarcación de Guardafronteras observó parte de lo ocurrido y que los sobrevivientes fueron posteriormente rescatados por guardacostas.
Las acusaciones directas contra Román proceden de fuentes del exilio y organizaciones como la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, que lo han señalado por responsabilidad de mando debido a que era jefe de Tropas Guardafronteras en aquel período. Baracutey Cubano llega mucho más lejos y afirma que coordinó y organizó personalmente la operación, pero esa atribución específica no aparece demostrada en el informe de la CIDH ni en la documentación internacional que pude verificar.
LA VERSIÓN OFICIAL Y LA INVESTIGACIÓN QUE NO CONVENCIÓ
El Gobierno cubano defendió entonces que se había tratado de un accidente ocurrido durante un intento de detener la salida ilegal del remolcador. La CIDH rechazó esa explicación y sostuvo que la investigación estatal había sido insuficiente, señalando además que el barco hundido no fue recuperado ni tampoco se rescataron todos los restos de las víctimas que quedaron en su interior.
Amnistía Internacional llegó a una conclusión igualmente crítica. En 1997 pidió una investigación completa e imparcial y afirmó haber recibido evidencia convincente, incluidos testimonios de sobrevivientes, de que quienes perseguían al remolcador utilizaron una fuerza excesiva y desproporcionada.
EL GENERAL QUE SIGUIÓ AL FRENTE DURANTE DÉCADAS
Pese a la controversia internacional, Román Rodríguez continuó dirigiendo Tropas Guardafronteras durante muchos años. En 2008 seguía apareciendo oficialmente como general de brigada y jefe de esa dirección del MININT, durante una visita de dirigentes de la Unión de Jóvenes Comunistas a unidades militares y de orden interior.
Ese dato es importante porque demuestra que el episodio de 1994 no produjo públicamente una caída inmediata de su carrera. Por el contrario, permaneció en un cargo de enorme sensibilidad hasta aproximadamente octubre de 2020, según fuentes que reconstruyeron posteriormente su salida.
OTRAS MUERTES ATRIBUIDAS A SU ETAPA DE MANDO
La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba incluyó posteriormente a Román Rodríguez en su base de datos de personas señaladas por actos represivos y le atribuyó responsabilidad de mando en al menos 42 muertes ocurridas por ahogamiento o disparos durante incidentes marítimos registrados mientras dirigía Guardafronteras. Diario de Cuba reprodujo esa acusación en 2022.
Conviene subrayar que esa cifra procede de una organización de derechos humanos del exilio y no de una sentencia judicial contra Román. Para cada incidente concreto haría falta reconstruir la cadena de mando, las órdenes emitidas y la actuación de cada unidad antes de atribuirle responsabilidad penal personal.
DEL UNIFORME A ANTILLANA DE SALVAMENTO
Después de abandonar Guardafronteras, Román Rodríguez no desapareció de la actividad marítima. En 2020 fue nombrado director general de Antillana de Salvamento, empresa estatal dedicada a asistencia marítima, rescate de embarcaciones, trabajos submarinos y operaciones de salvamento. La noticia fue recogida por Salvage World, publicación de la International Salvage Union, y posteriormente citada por ADN Cuba.
La transición resulta llamativa: después de casi tres décadas controlando las fronteras marítimas cubanas, pasó a dirigir una empresa dedicada precisamente a operaciones de rescate y salvamento. Ese cambio alimentó nuevamente la controversia debido a la asociación pública de su nombre con el caso del “13 de Marzo”.
TROPICANA Y LAS ACUSACIONES SOBRE PRIVILEGIOS
En 2022, ADN Cuba publicó fotografías que supuestamente mostraban a Román Rodríguez junto a familiares en el cabaret Tropicana en diciembre de 2021. El medio utilizó esas imágenes para cuestionar el nivel de vida del antiguo jefe militar y contrastarlo con la situación económica de la mayoría de los cubanos.
El mismo reportaje citó a una fuente anónima que lo acusó de desviar recursos y disfrutar de automóviles, comida y otros privilegios durante su carrera. Esas afirmaciones no cuentan con documentación independiente en las fuentes que revisé y, por tanto, deben tratarse como acusaciones de una fuente no identificada, no como hechos establecidos.
UN NUEVO ESCÁNDALO EN EL SALVAMENTO MARÍTIMO
Ese reportaje añadió otra acusación: una fuente afirmó que bajo la gestión de Román en Antillana de Salvamento se deterioraron equipos y que la falta de mantenimiento de una grúa habría contribuido a la muerte de un buzo. El medio también aseguró que en febrero de 2022 habría pasado a dirigir a los prácticos del Puerto de La Habana.
No encontré documentación oficial, judicial o técnica que permita confirmar la responsabilidad de Román en ese accidente ni verificar de forma independiente la supuesta designación posterior en el puerto. Son, por tanto, elementos que pueden mencionarse por su relevancia periodística, pero siempre claramente identificados como versiones de fuentes consultadas por ese medio.
EL MISTERIO DE LA CADENA DE MANDO DE 1994
La gran pregunta sobre Lázaro Román Rodríguez sigue siendo qué sabía y qué ordenó exactamente durante la madrugada del 13 de julio de 1994. Las fuentes del exilio lo presentan como máximo responsable operativo debido a su condición de jefe de Guardafronteras, mientras el informe internacional más sólido responsabiliza al Estado cubano pero no identifica individualmente al general.
Esa ausencia de una investigación judicial independiente dejó un vacío que continúa alimentando versiones, acusaciones y sospechas. La propia CIDH recomendó identificar, procesar y sancionar a los responsables del hundimiento, una recomendación que no produjo un proceso público capaz de esclarecer toda la cadena de mando.
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