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Cuba Bajo Lupa

EL NEGOCIADOR DE FIDEL: JORGE RISQUET, LOS SECRETOS DE UNO DE LOS IDEÓLOGOS MÁS DUROS DEL PODER CUBANO

Jorge Risquet Valdés-Saldaña fue mucho más que el negociador cubano que se sentó frente a Estados Unidos y Sudáfrica durante las conversaciones que precedieron a los acuerdos de 1988 sobre Angola y Namibia. Durante más de medio siglo estuvo situado cerca de algunos de los centros decisivos del poder cubano: el antiguo Partido Socialista Popular, el Ejército Rebelde, el Ministerio del Trabajo, el Secretariado y el Buró Político del Partido Comunista, la política ideológica y las operaciones de Cuba en África.

Su trayectoria contiene también capítulos mucho más polémicos. Como ministro del Trabajo participó en una etapa de fuerte movilización laboral, defendió mecanismos destinados a vigilar la conducta de los trabajadores y apoyó la aplicación de la llamada Ley contra la Vagancia. Más tarde fue uno de los hombres utilizados por Fidel Castro para manejar asuntos africanos extremadamente sensibles y terminó protagonizando durísimos enfrentamientos verbales con los negociadores sudafricanos.

UN COMUNISTA DESDE LOS 13 AÑOS

Risquet nació en La Habana el 6 de mayo de 1930 y comenzó su militancia política siendo prácticamente un niño. A los 13 años ya estaba vinculado al movimiento juvenil comunista y posteriormente ocupó responsabilidades dentro de la Juventud Socialista y el Partido Socialista Popular, incluyendo la dirección del periódico Mella y la secretaría general del Comité Nacional de la Juventud Socialista.

En 1954 estuvo en Guatemala como representante de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas, precisamente durante la crisis que culminó con el derrocamiento del presidente Jacobo Árbenz. Allí coincidió con Ernesto Guevara antes de que el argentino se convirtiera en el “Che”, un encuentro que posteriormente adquiriría enorme significado dentro de la historia revolucionaria cubana.

Durante el gobierno de Fulgencio Batista, Risquet fue detenido, torturado y encarcelado. En 1958 se incorporó al Segundo Frente Oriental Frank País, comandado por Raúl Castro, donde asumió tareas políticas y militares antes del triunfo revolucionario.

LA CRISIS DE LOS MISILES Y UNA PELEA QUE HABRÍA ENFURECIDO A MOSCÚ

Uno de los episodios más explosivos atribuidos a Jorge Risquet ocurrió durante la Crisis de los Misiles de octubre de 1962. El general Rafael del Pino, antiguo alto mando de la Fuerza Aérea cubana que abandonó la isla en 1987 y posteriormente publicó varias memorias sobre las FAR, relató que Risquet llegó a enfrentarse físicamente con un alto asesor militar soviético después de conocerse que Nikita Jrushchov había negociado con John F. Kennedy la retirada de los misiles nucleares de Cuba sin consultar previamente a Fidel Castro. Del Pino publicó varios libros sobre su carrera militar y sobre episodios de la Crisis de Octubre después de establecerse en el exilio.

Según esa versión testimonial, el incidente habría ocurrido dentro del puesto de mando ubicado bajo el Bosque de La Habana. Risquet, indignado por la decisión soviética, habría agredido físicamente al responsable de los asesores militares soviéticos relacionados con el despliegue nuclear. La existencia de fuertes tensiones entre La Habana y Moscú por la retirada unilateral de los misiles está ampliamente documentada; incluso décadas después, Risquet encabezó una delegación cubana en encuentros académicos sobre la Crisis de 1962 donde volvieron a discutirse las decisiones tomadas por Jrushchov.

¿MOSCÚ PIDIÓ SU CABEZA?

La parte más dramática del relato de Del Pino sostiene que Moscú exigió consecuencias contra Risquet después del altercado y que la dirigencia cubana terminó protegiéndolo. Esa afirmación debe manejarse con cautela: no encontré documentación soviética o cubana desclasificada que confirme que la URSS pidiera formalmente su destitución, arresto o castigo.

Tampoco aparece documentado que su posterior envío a África fuera directamente un castigo por aquel episodio. De hecho, las fuentes disponibles indican que todavía en 1964 Risquet participó en gestiones políticas relacionadas con la Unión Soviética y que en julio de 1965 fue escogido por Fidel Castro para dirigir una columna cubana enviada a Congo-Brazzaville. Esa operación tenía objetivos militares y políticos concretos: proteger al Gobierno de Alphonse Massamba-Débat, entrenar fuerzas vinculadas al MPLA y funcionar potencialmente como apoyo para la expedición del Che en el vecino Congo.

Por tanto, es posible contar la versión de Del Pino, pero no afirmar que el envío al Congo fue una deportación política ordenada para satisfacer a Moscú. La cronología disponible muestra que habían transcurrido casi tres años entre la Crisis de los Misiles y la misión africana.

EL HOMBRE QUE EVALUABA A LOS FUTUROS ALIADOS AFRICANOS

La estancia de Risquet en Congo-Brazzaville sí lo convirtió en uno de los principales operadores cubanos en África. Las investigaciones de Piero Gleijeses y documentación histórica sobre las misiones cubanas señalan que dirigió una fuerza enviada en 1965 para respaldar al Gobierno congoleño, formar combatientes del MPLA y mantener una reserva que pudiera ayudar a la columna del Che si la situación lo exigía.

En esa función, Risquet participó en la evaluación política y militar de movimientos y dirigentes africanos con los que Cuba estudiaba colaborar. La política de La Habana incluía entrenamiento de guerrilleros y cuadros del MPLA y posteriormente de otros movimientos africanos, aunque no encontré documentación suficiente para afirmar que Risquet decidiera personalmente, por sí solo, quién era enviado a Cuba y quién quedaba excluido. Lo que sí está bien establecido es que pasó a convertirse en uno de los especialistas más influyentes de la dirigencia cubana en asuntos africanos y que esa función continuó mucho después de abandonar físicamente Congo-Brazzaville.

EL HOMBRE ENVIADO AL SEGUNDO FRENTE AFRICANO DEL CHE

En 1965 Fidel Castro le encomendó una de las operaciones exteriores menos conocidas de aquellos primeros años: dirigir una columna de aproximadamente 250 cubanos enviada al Congo-Brazzaville. Mientras el Che Guevara operaba clandestinamente en el antiguo Congo-Léopoldville, Risquet dirigía lo que terminó siendo una especie de segundo frente cubano en África.

La misión incluía proteger al Gobierno congoleño, entrenar combatientes del Movimiento Popular para la Liberación de Angola y servir de apoyo a otras operaciones regionales. Testimonios de participantes sostienen que el contingente de Risquet intervino además durante un intento de golpe en Brazzaville en 1966 y ocupó puntos estratégicos como la emisora de radio, aunque el enfrentamiento terminó sin una batalla abierta entre cubanos y fuerzas locales.

Aquella experiencia creó uno de los primeros vínculos militares estables entre Cuba y el MPLA angoleño. Años después, esa conexión convertiría a Risquet en una de las personas de mayor confianza de Fidel Castro para manejar la relación con Angola.

MINISTRO DEL TRABAJO Y UNA DE LAS ETAPAS MÁS POLÉMICAS

Después de regresar de África, Risquet fue nombrado ministro del Trabajo. Él mismo reconocería posteriormente que llegó al puesto sin experiencia específica en legislación laboral y que su trabajo tenía un fuerte contenido político, incluyendo la reorganización salarial y la coordinación con los sindicatos.

Pero esa etapa coincidió también con políticas laborales que hoy resultan mucho más polémicas. Un estudio histórico sobre la organización del trabajo en Cuba recoge que, siendo Risquet ministro, se desarrolló un sistema de expedientes laborales donde podían registrarse méritos y deméritos de cada trabajador, incluidos factores como participación en movilizaciones productivas, trabajo voluntario y lo que se definía como nivel de “conciencia política”.

La idea no era simplemente medir productividad. El expediente pretendía convertirse, en palabras atribuidas entonces a Risquet, en una especie de “biografía” del trabajador, lo que significaba que conducta laboral, participación política y acceso a determinados reconocimientos podían quedar unidos dentro de un mismo sistema administrativo.

LA LEY CONTRA LA VAGANCIA

El episodio más controvertido de su paso por Trabajo probablemente fue la aplicación de la Ley 1231 contra la vagancia. Documentación periodística de 1972 recoge a Risquet defendiendo expresamente el uso de esa legislación para combatir el ausentismo laboral, en una reunión nacional donde también participaron funcionarios del MININT y dirigentes sindicales.

Estudios históricos posteriores señalan que aquella legislación permitía sancionar a hombres considerados aptos para trabajar que se negaran a hacerlo o mantuvieran patrones de ausentismo. Entre las consecuencias podían aparecer medidas coercitivas y, en determinados casos, trabajo obligatorio, dentro de una concepción estatal donde trabajar no era únicamente un derecho sino también una obligación fiscalizada por el Gobierno.

Esto no significa que Risquet fuera el creador individual de todo el sistema laboral coercitivo cubano. Sí está documentado, sin embargo, que como ministro defendió la legislación y participó en la administración de un modelo donde productividad, disciplina laboral y evaluación política llegaron a estar estrechamente relacionadas.

LA ZAFRA DE LOS DIEZ MILLONES Y EL CONTROL DEL TRABAJADOR

Su Ministerio coincidió además con la gigantesca movilización económica alrededor de la Zafra de los Diez Millones de 1970. Después de que Cuba no alcanzara aquella meta, Risquet participó en reuniones de la Central de Trabajadores donde se discutían productividad, vacaciones, expedientes laborales y mecanismos de reconocimiento o sanción para los trabajadores.

La documentación de la época permite observar hasta qué punto el Gobierno trataba de transformar el trabajo en una herramienta de movilización política. Risquet estuvo en el centro institucional de esa política durante varios años, aunque posteriormente reconoció dificultades y efectos negativos de algunos sistemas salariales utilizados entonces.

DE MINISTRO A HOMBRE DE CONFIANZA PARA ÁFRICA

En 1973 entró en el Secretariado del Comité Central, donde permanecería hasta 1990. En diciembre de 1975 regresó a África como máximo representante político cubano en Angola y permaneció vinculado directamente con el Gobierno de Agostinho Neto hasta 1979.

Granma lo identifica como responsable de la misión civil internacionalista cubana en Angola entre 1975 y 1979. Documentación soviética desclasificada lo describe, años después, como uno de los principales asesores de Fidel Castro en asuntos angoleños y como participante frecuente en reuniones donde se discutían detalles militares y políticos de la guerra.

EL NEGOCIADOR QUE SE ENFRENTÓ A SUDÁFRICA

Su momento de mayor proyección internacional llegó en 1988. Risquet encabezó la representación cubana en las negociaciones entre Cuba, Angola, Sudáfrica y Estados Unidos destinadas a resolver el conflicto regional y establecer un calendario de retirada de las fuerzas cubanas de Angola junto con el proceso que conduciría a la independencia de Namibia.

Las conversaciones fueron extremadamente tensas. Fuentes de la época describen fuertes enfrentamientos entre Risquet y el ministro sudafricano Pik Botha, quien representaba al Gobierno del apartheid; ambos llegaron a intercambiar acusaciones sobre la guerra, las bajas y las condiciones para una retirada.

Uno de los episodios más recordados ocurrió cuando el estadounidense Chester Crocker preguntó a Risquet si las fuerzas cubanas se detendrían antes de cruzar hacia Namibia. El negociador cubano evitó dar una respuesta clara, utilizando deliberadamente la incertidumbre militar como instrumento negociador mientras continuaban las conversaciones.

¿CUITO CUANAVALE FUE REALMENTE UNA “VICTORIA CUBANA”?

Aquí aparece una de las grandes polémicas históricas asociadas a Risquet. La narrativa oficial cubana presentó Cuito Cuanavale y la ofensiva posterior hacia el suroeste de Angola como una victoria decisiva que modificó la correlación de fuerzas y obligó a Sudáfrica a negociar.

Otros historiadores y antiguos militares han discutido esa interpretación y señalan que el resultado militar fue mucho más complejo, con pérdidas importantes en ambos bandos y varios factores internacionales influyendo simultáneamente en la salida negociada. Lo indiscutible es que Cuba llegó a la mesa con decenas de miles de soldados desplegados en Angola y que Risquet se convirtió en una de las voces principales de La Habana durante las conversaciones que culminaron con los acuerdos de diciembre de 1988.

DE ÁFRICA AL CONTROL IDEOLÓGICO

Risquet no estuvo limitado a la política exterior. En 1985, una reorganización del Comité Central lo puso al frente del área de orientación revolucionaria, asociada con ideología, propaganda y medios de información, según informó entonces El País.

Ese cargo revela otra dimensión de su influencia: durante una parte de los años ochenta no solo participó en operaciones africanas, sino también en la estructura encargada de transmitir y proteger la línea ideológica oficial dentro de Cuba. Para entonces era además miembro del Buró Político, posición que ocupó entre 1980 y 1991.

1990: RUMORES DE ARRESTO QUE RESULTARON FALSOS

En medio del derrumbe del bloque soviético circularon versiones desde el exterior según las cuales Risquet habría discrepado con Fidel Castro e incluso habría sido arrestado junto a otros dirigentes. La agencia IPS documentó aquellos rumores en 1990, pero señaló también que fueron desmentidos mediante posteriores apariciones públicas y declaraciones de fidelidad al liderazgo cubano.

Este episodio es importante porque muestra cuánto misterio rodeaba entonces los movimientos dentro de la cúpula cubana. No existe evidencia sólida de que Risquet hubiese sido encarcelado o encabezado una conspiración contra Fidel Castro, por lo que esas versiones no deben repetirse como hechos.

1991: LA SALIDA DEL BURÓ POLÍTICO

Lo que sí ocurrió fue su salida del Buró Político durante el IV Congreso del PCC en 1991, en medio de una importante renovación de la dirigencia durante la crisis provocada por la desaparición de la Unión Soviética. Junto a Risquet quedaron fuera otros dirigentes históricos mientras ascendían figuras más jóvenes como Carlos Lage y Roberto Robaina.

El País había señalado meses antes que Risquet estaba perdiendo responsabilidades en política africana y situaba su declive dentro del retroceso de sectores tradicionalmente asociados con una orientación más prosoviética. Esa fue una interpretación periodística de la época; no existe una explicación oficial que permita afirmar que fue purgado por discrepancias con Fidel Castro.

EL HOMBRE QUE TAMBIÉN CONTROLÓ LOS ARCHIVOS SOBRE ÁFRICA

Hay todavía otro aspecto menos conocido de sus últimos años. El historiador Piero Gleijeses relató que Risquet supervisó su acceso a archivos cubanos para investigaciones sobre las intervenciones de Cuba en África y presidía una comisión encargada de la desclasificación de documentos.

Ese papel lo convirtió no solo en protagonista de aquella historia sino también en uno de los funcionarios con capacidad para decidir qué partes del archivo cubano podían ser consultadas por investigadores. Sigue siendo imposible saber cuánto material sobre operaciones africanas, inteligencia, decisiones políticas y bajas permanece todavía clasificado.

SU MUERTE Y LOS SECRETOS QUE SE LLEVÓ

Jorge Risquet murió en La Habana el 28 de septiembre de 2015, a los 85 años. El comunicado oficial atribuyó su fallecimiento a una “larga y grave enfermedad”, sin especificar públicamente el diagnóstico, y recordó su condición de fundador del Partido Comunista y su extensa trayectoria política.

Murió después de más de siete décadas dentro del movimiento comunista cubano y sin haberse distanciado públicamente del sistema que ayudó a construir. Solo unas semanas antes había pronunciado un discurso conmemorativo por los 90 años del primer Partido Comunista, defendiendo nuevamente la continuidad socialista de Cuba.

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