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Cuba Bajo Lupa

HUMBERTO FRANCIS PARDO: PODER, SECRETOS, PURGAS Y MISTERIOS DEL GENERAL QUE PROTEGIÓ A FIDEL CASTRO HASTA SU CAÍDA EN DESGRACIA

Durante décadas, Humberto Francis Pardo ocupó uno de los cargos más sensibles del aparato de seguridad cubano sin ser una figura habitual en discursos, entrevistas o actos públicos. Su territorio estaba lejos de los reflectores: la protección de Fidel Castro, la seguridad de la élite gobernante y el funcionamiento de una estructura del Ministerio del Interior rodeada de secreto.

Cuando murió en La Habana en diciembre de 2021, el Gobierno cubano lo despidió como un “bravo combatiente” y recordó que había dirigido durante 30 años la Seguridad Personal. Pero detrás de ese reconocimiento quedaron varias preguntas sobre su poder real, su abrupta salida del cargo en 2016 y el funcionamiento de una de las estructuras menos transparentes del Estado cubano.

DE SONGO LA MAYA AL CÍRCULO MÁS CERCANO DEL PODER

Francis Pardo nació el 2 de marzo de 1945 en Santiago de Cuba y se incorporó a las Fuerzas Armadas siendo adolescente, según la información oficial difundida tras su muerte. Cumplió misión en Angola y desarrolló prácticamente toda su carrera dentro de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior.

En junio de 1986 fue ascendido a general de brigada. Para entonces ya estaba vinculado a la Dirección de Seguridad Personal, el organismo encargado de proteger a los principales dirigentes cubanos.

Granma todavía lo identificaba públicamente en 2013 como jefe de la Dirección de Seguridad Personal, sentado junto a Fidel Castro, Abelardo Colomé Ibarra y Ramiro Valdés durante un acto oficial.

EL APARATO QUE CASI NADIE VEÍA

La verdadera dimensión de la estructura dirigida por Francis ha sido descrita principalmente por antiguos miembros de la seguridad cubana y medios independientes.

Juan Reinaldo Sánchez, antiguo escolta de Fidel Castro, escribió que Francis dirigía varios miles de hombres y participaba personalmente en la planificación de la seguridad de los viajes internacionales del gobernante cubano. Según su testimonio, la llamada “Avanzada” inspeccionaba alojamientos, rutas, comunicaciones y posibles riesgos antes de la llegada de Castro.

Otros reportes atribuyeron a la Dirección de Seguridad Personal unidades especializadas en prevención de atentados, francotiradores, especialistas en explosivos, contrainteligencia y coordinación con servicios extranjeros. Esas dimensiones operativas han sido descritas por exfuncionarios y medios independientes, pero el Estado cubano nunca ha publicado una estructura completa de esa dependencia.

Ese secretismo contribuyó a construir la imagen de Francis como uno de los hombres con mayor acceso a la intimidad de la dirigencia cubana.

1989: SOBREVIVIÓ A LA GRAN PURGA DEL MININT

Uno de los episodios más interesantes de su trayectoria llegó después de la Causa No. 1 y la Causa No. 2 de 1989, cuando el Ministerio del Interior sufrió una profunda reorganización tras los procesos contra Arnaldo Ochoa, José Abrantes y otros oficiales.

Diversas memorias de antiguos funcionarios sostienen que numerosas direcciones del MININT pasaron entonces a manos de militares procedentes de las FAR.

Francis, sin embargo, sobrevivió políticamente a aquella sacudida.

Fuentes procedentes del exilio han afirmado que su cercanía con Raúl Castro y la confianza que Fidel depositaba en él permitieron que permaneciera al frente de Seguridad Personal. También se ha sostenido que las investigaciones posteriores a la caída de Abrantes no lo implicaron en las operaciones cuestionadas dentro del Ministerio.

No existe documentación pública suficiente para reconstruir todos los debates internos de aquella purga, pero el resultado sí es visible: Francis continuó ascendiendo mientras numerosos oficiales de aquella generación desaparecían del poder.

EL CASO POSADA CARRILES EN PANAMÁ

Francis también aparece asociado a uno de los episodios internacionales más delicados relacionados con la seguridad de Fidel Castro.

En noviembre de 2000, durante una cumbre iberoamericana en Panamá, las autoridades cubanas denunciaron un supuesto complot para asesinar a Castro. Luis Posada Carriles y varios colaboradores fueron detenidos posteriormente por las autoridades panameñas.

Documentos y reportes de la época sitúan a Francis en reuniones de alto nivel junto al entonces jefe de la inteligencia cubana, Eduardo Delgado, mientras se verificaba la presencia de Posada Carriles en Panamá.

Eso muestra que su función excedía la escolta física inmediata: intervenía en operaciones de seguridad relacionadas con amenazas contra Fidel Castro en el exterior.

Lo que continúa siendo objeto de debate son algunos detalles sobre cómo la inteligencia cubana obtuvo la información, qué operaciones desplegó en Panamá y hasta dónde llegó la participación directa de cada organismo.

EL TESTIMONIO DE JUAN JUAN ALMEIDA: ENTRE EL PODER Y LA CONTRADICCIÓN

Francis también quedó vinculado a episodios de fuerte carga política.

Juan Juan Almeida, hijo del comandante Juan Almeida Bosque, relató años después que Francis fue personalmente quien lo expulsó del funeral de su padre por orden de Raúl Castro.

Paradójicamente, tras la muerte del general, Almeida habló de él con respeto y sostuvo que lo consideraba un hombre consecuente con sus convicciones y con su institución, pese a las enormes diferencias políticas entre ambos.

Ese testimonio revela una característica que aparece repetidamente en relatos sobre Francis: incluso personas enfrentadas al Gobierno cubano lo describieron como un militar disciplinado y extremadamente leal, aunque formara parte de un aparato asociado a vigilancia, control y represión política.

2016: LA CAÍDA QUE NUNCA FUE EXPLICADA OFICIALMENTE

El episodio más misterioso de su carrera ocurrió en agosto de 2016. El periodista Juan Juan Almeida informó entonces que Francis había sido sustituido como jefe de la Dirección General de Seguridad Personal. Según esa versión, su puesto pasó a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y conocido como “El Cangrejo”.

El Gobierno cubano nunca difundió públicamente una explicación detallada de aquella sustitución.

Almeida afirmó que existieron tensiones y desacuerdos previos, pero esas versiones nunca fueron confirmadas oficialmente. Otros medios relacionaron posteriormente su salida con problemas de salud.

Aquí existe una zona gris importante: está bien documentado que Francis dejó de dirigir la estructura antes de su muerte, pero la identidad exacta de su sucesor y las circunstancias internas de su salida han sido objeto de versiones contradictorias. Investigaciones más recientes incluso han cuestionado que Raúl Guillermo Rodríguez Castro haya ocupado formalmente toda la jefatura de la DGSP y plantean que pudo limitarse a la escolta directa de Raúl Castro.

UNA CONDECORACIÓN DESPUÉS DE PERDER EL CARGO

Otro elemento llamativo apareció un año después. En 2017, el Consejo de Estado otorgó a Humberto Francis Pardo la Orden 6 de Junio de Primer Grado por más de 55 años de servicio en las FAR y el MININT, destacando expresamente su trabajo en Operaciones Especiales y Seguridad Personal.

La decisión quedó publicada posteriormente en la Gaceta Oficial. La condecoración sugiere que, cualquiera que haya sido la razón de su salida operativa, no terminó públicamente marginado ni sancionado por el Estado.

Ese contraste —sale de uno de los puestos más sensibles del país sin explicación pública y poco después recibe una de las condecoraciones de su organismo— alimentó las especulaciones sobre si había sido simplemente retirado, desplazado por una reorganización familiar del poder o apartado por razones de salud.

SU MUERTE Y EL ÚLTIMO MISTERIO

Francis Pardo falleció el 27 de diciembre de 2021 en La Habana, a los 76 años.

El Gobierno cubano informó de su muerte y organizó honores militares, pero no hizo pública una causa médica concreta. Granma recordó que había dirigido durante 30 años la Seguridad Personal y que acumulaba 56 años de servicio en el MININT.

14ymedio citó a una fuente cercana a la familia que aseguró que llevaba años padeciendo Alzheimer. Esa información fue repetida posteriormente por otros medios, pero no fue confirmada oficialmente por las autoridades cubanas.

Su fallecimiento ocurrió además durante un periodo en el que murieron numerosos oficiales y generales cubanos de edad avanzada. Algunos medios del exilio especularon entonces sobre posibles purgas o circunstancias extraordinarias, pero no existe evidencia pública que permita vincular la muerte de Francis con una operación política o criminal.

EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO

Humberto Francis Pardo murió sin publicar memorias, sin conceder grandes entrevistas y sin explicar públicamente su salida del aparato que dirigió durante tres décadas.

Por la naturaleza de su cargo, probablemente estuvo expuesto a información excepcionalmente sensible: movimientos de Fidel y Raúl Castro, protocolos de seguridad, residencias, relaciones familiares, viajes internacionales y amenazas reales o supuestas contra la cúpula cubana.

Lo que conoció exactamente sigue sin documentarse públicamente.

Esa combinación de poder, silencio y acceso a la intimidad del liderazgo cubano explica por qué su figura continúa rodeada de interrogantes años después de su muerte.

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