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Cuba Bajo Lupa

EL CLAN ROSALES DEL TORO: MIAMI, CANCÚN, HABAGUANEX, RESIDENCIAS EXCLUSIVAS Y UNA FAMILIA QUE VIVIÓ MUY LEJOS DEL “SACRIFICIO”

Durante décadas, el general Ulises Rosales del Toro ocupó algunos de los cargos más importantes del aparato militar y político cubano. Fue jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, ministro del Azúcar, ministro de la Agricultura, vicepresidente del Consejo de Ministros y miembro del Buró Político del Partido Comunista. Su discurso público estuvo alineado durante años con la austeridad, la resistencia y el sacrificio que el sistema exigía a la población, pero una investigación publicada en febrero de 2026 mostró que varios de sus hijos y nietos habían disfrutado de una realidad muy diferente.

El expediente familiar incluye residencia en Miami, vida entre Cancún y La Habana, negocios privados, posiciones dentro del circuito turístico de La Habana Vieja, acceso a viviendas administradas por estructuras estatales, viajes frecuentes por Europa y descendientes con ciudadanía extranjera. No todos esos elementos representan irregularidades y ninguno convierte automáticamente a un familiar en responsable de las decisiones políticas de Rosales del Toro, pero juntos construyen un patrón de acceso extraordinario que merece ser examinado.

Este capítulo de Los Herederos del Poder es diferente a los anteriores porque aquí no seguimos a una sola persona. Seguimos a una familia completa y tratamos de entender cómo cuatro hijos y varios nietos de una de las figuras históricas del aparato militar cubano terminaron distribuidos entre negocios, propiedades, turismo, Europa, México y Estados Unidos.

ULISES ROSALES DEL TORO: MÁS DE CUATRO DÉCADAS DENTRO DEL PODER

Ulises Rosales del Toro no fue una figura periférica. Entre 1981 y 1997 ejerció como jefe del Estado Mayor General de las FAR, posteriormente dirigió ministerios económicos estratégicos y ocupó posiciones de alto nivel dentro del Consejo de Ministros y del Partido Comunista, lo que lo colocó durante décadas en el centro de la estructura gubernamental cubana.

Su trayectoria adquiere especial importancia para esta serie porque hablamos de una persona que perteneció a la generación que administró recursos, empresas estatales, viviendas, permisos, instituciones y oportunidades dentro de una economía altamente centralizada. Cuando descendientes de funcionarios de ese nivel aparecen posteriormente con negocios, acceso a viviendas exclusivas y movilidad internacional, el parentesco no demuestra favoritismo, pero sí convierte esas oportunidades en materia legítima de escrutinio.

La investigación difundida por Martí Noticias en febrero de 2026 puso por primera vez en un mismo mapa a los cuatro hijos del general: Alina, Zulema, Perla Rosa y Carlos Ulises Rosales Aguirreurreta, además de varios de sus nietos. El resultado fue una fotografía de familia difícil de reconciliar con la narrativa de igualdad económica que durante décadas acompañó al sistema cubano.

ALINA ROSALES: DE LA HABANA A MIAMI

Uno de los casos más llamativos es el de Alina Rosales Aguirreurreta, médica de profesión e hija del general. Según la investigación de Martí Noticias, llegó a Estados Unidos en 2023 con una visa de turismo B1/B2 emitida en La Habana y posteriormente permaneció en Miami mientras intentaba resolver su situación migratoria.

El episodio adquirió una dimensión mucho mayor en mayo de 2026, cuando Alina fue detenida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, ICE. Fuentes citadas por Martí Noticias indicaron posteriormente que el caso estaba relacionado con una presunta permanencia en Estados Unidos más allá del período permitido por su condición de no inmigrante y no con acusaciones criminales relacionadas con actividades realizadas en Cuba.

Alina salió de custodia a comienzos de junio tras contratar representación legal y continuó pendiente de su proceso migratorio. El investigador Luis Domínguez, citado por Martí Noticias, señaló expresamente que el interés del caso debía centrarse en el contraste entre el acceso de la familia a determinadas oportunidades y la situación del cubano común, no en atribuir culpabilidad por parentesco.

Ese punto resulta esencial para CubaBajoLupa. Ser hija de Ulises Rosales del Toro no constituye delito, y una infracción migratoria administrativa tampoco demuestra corrupción. Lo que convierte el caso en parte de esta serie es la posibilidad de que una descendiente de uno de los hombres que durante décadas representó al sistema cubano haya terminado estableciéndose precisamente en Estados Unidos, país presentado durante generaciones por la propaganda oficial como el principal adversario político de la Isla.

ZULEMA ROSALES: ENTRE CANCÚN Y NEGOCIOS PRIVADOS EN LA HABANA

La segunda hija que aparece con fuerza en las investigaciones es Zulema Rosales Aguirreurreta, cuyo nombre ha sido asociado a una vida repartida entre Cancún y Cuba. Diario de Cuba, basado en la investigación original de Martí Noticias, informó que mantiene negocios privados en zonas acomodadas de La Habana, entre ellos una guardería infantil situada en Kholy, en Nuevo Vedado, además de otros emprendimientos.

El dato resulta importante porque muestra un tipo de privilegio distinto al de las viejas generaciones. Zulema no aparece como ministra ni dirigente política, sino integrada en la economía privada, con movilidad internacional y negocios que operan dentro de sectores de La Habana donde los costos de propiedades, servicios y consumo están muy por encima de la capacidad del trabajador estatal promedio.

No existe evidencia pública suficiente para afirmar que esos negocios hayan sido financiados con fondos del Estado o mediante intervención directa de su padre. Tampoco hemos localizado documentación que demuestre que Rosales del Toro consiguiera licencias o propiedades para su hija.

La pregunta sigue siendo otra: ¿qué condiciones económicas permitieron desarrollar esos negocios y mantener simultáneamente una vida entre México y Cuba? En una economía donde un pequeño emprendedor puede enfrentar enormes obstáculos para acceder a inmuebles, divisas y suministros, esa diferencia de capacidad merece ser investigada.

UN HIJO EN ITALIA Y UNA BODA QUE LLEVÓ A LA FAMILIA POR EUROPA

La rama de Zulema añade además una dimensión europea. Su hijo Raúl Ulises Castro Rosales, nieto de Rosales del Toro, fue identificado por investigaciones periodísticas como ciudadano español y residente en Italia, donde celebró una boda descrita por fuentes como un evento de alto costo.

Las investigaciones señalaron además que familiares viajaron por diferentes países europeos alrededor de ese evento. Nuevamente, una boda costosa o poseer ciudadanía europea no constituye ninguna irregularidad, pero esos elementos adquieren peso cuando se observan como parte de una familia cuya movilidad internacional contrasta radicalmente con las restricciones históricas que enfrentaron millones de cubanos.

La ciudadanía extranjera también aparece entre otros nietos de Rosales del Toro, un fenómeno que las investigaciones presentaron como parte del patrón de protección y movilidad de la familia.

PERLA ROSA ROSALES: DEL APELLIDO DEL GENERAL A HABAGUANEX

Quizás el caso institucionalmente más importante sea el de Perla Rosa Rosales Aguirreurreta. Desde 2017, diferentes medios informaron de su ascenso dentro de las estructuras vinculadas a la Oficina del Historiador de La Habana y Habaguanex S.A., conglomerado que durante años administró hoteles, restaurantes, comercios y patrimonio inmobiliario en La Habana Vieja.

CiberCuba informó entonces que Perla Rosa había sido presentada como una figura destinada a ocupar espacios estratégicos tras la reorganización de las empresas vinculadas a Eusebio Leal. Diario de Cuba volvió a señalar en 2026 que se encontraba vinculada al entramado económico y patrimonial relacionado con Habaguanex y con el sector turístico de La Habana Vieja.

Aquí aparece una diferencia fundamental respecto a otros familiares. Perla Rosa no es simplemente una hija de dirigente con viajes o negocios particulares; su nombre ha sido vinculado directamente con una estructura estatal o paraestatal capaz de administrar hoteles, restaurantes, inmuebles y operaciones en moneda fuerte.

No hemos encontrado documentación pública suficiente para afirmar que fuera “propietaria” de Habaguanex, porque esa interpretación sería incorrecta. Estamos hablando de estructuras controladas por el Estado cubano, no de patrimonio privado registrado a nombre de la familia.

Lo significativo es el acceso a posiciones administrativas dentro de uno de los sectores económicamente más valiosos de La Habana.

HABAGUANEX Y EL VALOR DE CONTROLAR EL TURISMO DE LA HABANA VIEJA

Habaguanex tuvo durante años un papel esencial dentro de la economía turística de la capital cubana. Su red de hoteles, restaurantes y comercios operaba en uno de los espacios más rentables del turismo nacional y manejaba servicios destinados en gran medida a visitantes extranjeros y clientes con divisas.

Cuando Perla Rosa aparece dentro de ese entramado, el asunto deja de ser únicamente familiar. El puesto proporciona acceso a una economía que el cubano promedio no administra, no puede auditar y en la que históricamente las oportunidades de dirección dependieron de decisiones tomadas desde las propias estructuras estatales.

Ese hecho no prueba nepotismo. Para demostrarlo sería necesario conocer quién propuso su nombramiento, cuáles eran los requisitos del cargo, qué experiencia poseía, quién tomó la decisión y qué otros candidatos fueron considerados.

El problema es que ese tipo de información raramente se publica de forma completa en Cuba.

CARLOS ULISES: PERFIL BAJO, ESTRUCTURAS MILITARES Y RESIDENCIAS EXCLUSIVAS

El cuarto hijo, Carlos Ulises Rosales Aguirreurreta, ha mantenido un perfil público mucho menor. Las investigaciones lo han relacionado con el estamento militar y, junto a su esposa Marilyn Pérez Medina, con un circuito de residencias de alta gama administradas por el Estado para funcionarios y extranjeros.

Diario de Cuba afirmó, citando la investigación de Martí Noticias, que la pareja habría disfrutado de acceso rotativo a penthouses y viviendas asociadas al grupo Palco, una estructura históricamente relacionada con alojamiento, servicios diplomáticos y propiedades destinadas a clientes extranjeros y altos cargos.

La formulación importa. Acceder o residir temporalmente en una propiedad administrada por Palco no significa necesariamente ser propietario de ella. CubaBajoLupa no atribuye esas viviendas a Carlos Ulises o a su esposa como patrimonio privado porque no hemos encontrado documentación que lo demuestre.

Lo que sí merece escrutinio es el propio acceso. En una ciudad marcada por una crisis habitacional estructural, la posibilidad de utilizar viviendas premium administradas por el Estado constituye un privilegio sustancial aunque la propiedad jurídica continúe perteneciendo a una entidad pública.

PALCO: OTRO CIRCUITO AL QUE NO ENTRA CUALQUIERA

El entramado inmobiliario de Palco tiene características muy particulares. Sus residencias, apartamentos y servicios están históricamente orientados a diplomáticos, empresas extranjeras, visitantes oficiales y sectores vinculados al poder, lo que los coloca fuera del mercado ordinario al que puede aspirar una familia cubana promedio.

Por eso, si familiares de un antiguo vicepresidente del Consejo de Ministros acceden reiteradamente a ese circuito, la pregunta importante no es simplemente quién aparece durmiendo en determinado penthouse. La cuestión es qué criterios determinan quién puede utilizar esas viviendas y qué papel desempeñan relaciones institucionales o familiares en esa asignación.

No existe evidencia pública que permita afirmar que Carlos Ulises o Marilyn Pérez hayan obtenido fraudulentamente una residencia de Palco. La investigación apunta a acceso y utilización, no a apropiación ilegal.

LOS NIETOS Y LA VIDA INTERNACIONAL

Los privilegios documentados no terminan en los cuatro hijos. La investigación también examinó a varios nietos del general, entre ellos Daniela Rosales Pérez, hija de Carlos Ulises, a quien fuentes atribuyeron un patrón frecuente de viajes y consumo por Europa gracias a ciudadanía extranjera.

Según esas fuentes, parte de ese contenido fue posteriormente eliminado de redes sociales después de advertencias internas. Ese último elemento debe ser tratado como una afirmación de las fuentes citadas por la investigación original, no como un hecho independiente que CubaBajoLupa haya podido verificar directamente.

Lo importante es el patrón general: hijos y nietos con movilidad por Estados Unidos, México, Italia, Rusia y otras partes de Europa, posibilidades que durante décadas resultaron inaccesibles para una proporción enorme de la sociedad cubana.

UNA CLÍNICA DENTAL Y OTRA RAMA EMPRESARIAL

En 2025 comenzaron además a circular reportes sobre Ricardo Martínez Rosales, identificado por medios como nieto de Ulises Rosales del Toro e hijo de Perla Rosa Rosales. CubitaNOW lo relacionó con una clínica dental privada denominada Vitalia, Salud y Belleza, ubicada en La Habana y orientada a servicios de alta tecnología.

Ese reporte debe ser tratado con cautela porque procede fundamentalmente de medios independientes y no hemos localizado todavía un registro empresarial primario que permita cerrar la estructura de propiedad de la clínica. Por esa razón, CubaBajoLupa no afirmará categóricamente que Ricardo sea propietario único del establecimiento sin documentación adicional.

Sin embargo, la pista resulta relevante porque amplía nuevamente el patrón: una generación política crea las redes de poder, la siguiente ocupa cargos institucionales y la tercera aparece dentro de negocios privados de alto nivel.

DE LA POLÍTICA AL PATRIMONIO, DEL PATRIMONIO AL NEGOCIO

El clan Rosales del Toro resulta especialmente interesante porque muestra varios modelos simultáneos de transmisión de oportunidades.

Una hija termina en Miami. Otra divide su vida entre Cancún y Cuba y mantiene negocios privados. Una tercera se vincula con Habaguanex y el turismo de La Habana Vieja. l hijo aparece alrededor del estamento militar y de propiedades administradas por Palco. Los nietos poseen ciudadanía europea, viajan y aparecen relacionados con nuevas actividades privadas.

No hace falta afirmar que todos esos resultados fueron organizados deliberadamente por Ulises Rosales del Toro para reconocer que la concentración es llamativa.

EL PROBLEMA NO ES VIVIR EN MIAMI

Nada impide moralmente que Alina Rosales quiera establecerse en Estados Unidos, del mismo modo que no existe nada ilegal en residir en Cancún, casarse en Italia, administrar un restaurante o viajar por Europa.

El punto no es castigar a hijos por los actos de sus padres. La cuestión es comparar oportunidades.

Durante décadas, el sistema que Ulises Rosales del Toro ayudó a dirigir restringió severamente la propiedad privada, la acumulación de capital, los viajes y el acceso a determinadas oportunidades económicas. Cuando sus descendientes aparecen posteriormente disfrutando precisamente de esas posibilidades, el contraste tiene una dimensión pública imposible de ignorar.

Investigar ese contraste no significa declarar culpable a una familia. Significa preguntar si quienes nacieron cerca del poder comenzaron la carrera varios kilómetros por delante del resto.

EL DISCURSO DEL SACRIFICIO Y LA REALIDAD DE LA FAMILIA

La investigación de Martí Noticias comenzó precisamente con esa contradicción. Mientras figuras históricas del Gobierno pedían resistencia y sacrificio ante la crisis, las redes sociales y fuentes cercanas mostraban una familia con una capacidad sostenida de viajar, residir en otros países, acceder a viviendas exclusivas y desarrollar negocios.

La frase “sacrificio” adquiere otro significado cuando se compara con una hija en Miami, otra en Cancún, nietos en Italia y Europa y familiares ligados a una economía turística y residencial reservada para sectores con divisas.

Eso no prueba que esos beneficios hayan salido directamente del presupuesto estatal. Sí demuestra que la experiencia material de esta familia resulta muy diferente de la que afronta un trabajador cubano sin conexiones semejantes.

¿PATRIMONIO PRIVADO O ACCESO PRIVILEGIADO?

Esta distinción es crucial para evitar errores. Hasta ahora, buena parte de la evidencia disponible habla de acceso, no necesariamente de propiedad.

Utilizar un penthouse de Palco no significa ser dueño del apartamento. Administrar estructuras de Habaguanex no significa poseer los hoteles. Viajar por Europa no prueba quién financió los viajes. Abrir una guardería tampoco demuestra que el capital tenga origen ilícito.

La investigación seria empieza precisamente separando esos conceptos. Lo que buscamos no es un titular espectacular, sino determinar qué bienes son realmente privados, qué recursos pertenecen al Estado, quiénes toman las decisiones y cómo se obtuvo acceso a ellos.

EL CASO ALINA Y EL LÍMITE ENTRE PRIVILEGIO Y RESPONSABILIDAD PERSONAL

La detención migratoria de Alina Rosales produjo reacciones muy fuertes en el exilio cubano. Sin embargo, la información más reciente obliga a mantener precisión: las fuentes citadas por Martí Noticias señalaron que su caso estaba relacionado con el tiempo de permanencia autorizado en Estados Unidos y no con acusaciones de corrupción, represión o actividades criminales realizadas en Cuba.

Alina fue liberada y continúa enfrentando su proceso migratorio. Hasta que una autoridad judicial determine otra cosa, sería irresponsable convertir la detención en una condena moral o criminal.

Ese principio es igualmente válido para el resto de la familia. La investigación de privilegios debe basarse en documentos y hechos, no en culpabilidad hereditaria.

Paradójicamente, mantener ese estándar hace que el contraste sea todavía más contundente, porque no necesita exageraciones.

EL CLAN QUE CRUZÓ TODAS LAS FRONTERAS

Miami. Cancún. Italia. Europa. Habaguanex. Palco. Negocios privados. Ciudadanías extranjeras.

Todos esos elementos aparecen alrededor de una misma familia, mientras Cuba atraviesa una de las peores crisis económicas de su historia reciente.

La pregunta que queda abierta no es si alguno de esos destinos está prohibido ni si cada viaje debe justificarse políticamente. La pregunta es cómo una familia nacida alrededor del poder consiguió una capacidad de movilidad, acceso económico e inserción internacional tan superior a la del cubano promedio.

LA NUEVA BURGUESÍA CUBANA

Luis Domínguez, investigador citado por Martí Noticias, utilizó una expresión particularmente interesante para describir este fenómeno: “nueva burguesía cubana”. La idea apunta a familias cuyo poder ya no depende únicamente de poseer un cargo político, sino de haber acumulado acceso, relaciones, bienes y oportunidades durante décadas.

Esa definición encaja con buena parte de lo que hemos encontrado a lo largo de Los Herederos del Poder. Los hijos de la vieja nomenklatura no siempre heredan un ministerio, pero pueden heredar algo quizá más útil: contactos, educación privilegiada, movilidad internacional, acceso a inmuebles, conocimiento institucional y puertas que se abren con determinados apellidos.

En el clan Rosales del Toro aparecen prácticamente todas esas dimensiones a la vez.

DE LOS GENERALES A LOS EMPRESARIOS

El viejo poder cubano utilizaba uniformes y cargos estatales.

La nueva generación utiliza empresas privadas, pasaportes extranjeros, visas, restaurantes, propiedades administradas por estructuras comerciales y negocios vinculados al turismo.

No significa que las dos generaciones sean idénticas. Significa que el capital político acumulado por una familia puede transformarse con el tiempo en capital social y económico.

Esa transformación es precisamente una de las hipótesis centrales de esta serie.

LO QUE AÚN FALTA POR INVESTIGAR

El siguiente paso deberá concentrarse en registros de propiedad, sociedades, mipymes y licencias asociadas a la familia. En particular, será necesario establecer documentalmente la estructura de los negocios atribuidos a Zulema Rosales, las funciones actuales de Perla Rosa dentro del entramado patrimonial de La Habana, la situación jurídica de las viviendas asociadas a Carlos Ulises y Marilyn Pérez y la propiedad empresarial detrás de negocios vinculados a la siguiente generación.

También habrá que seguir las conexiones internacionales. Ciudadanías europeas, residencia en Italia, movimientos entre Cancún y Cuba y presencia en Estados Unidos crean un mapa transnacional que puede ofrecer documentos mercantiles e inmobiliarios mucho más accesibles que los existentes dentro de Cuba.

Hasta que aparezcan esas pruebas, distinguiremos siempre entre propiedad, administración, acceso y parentesco.

LOS ROSALES DEL TORO BAJO LA LUPA

El caso de esta familia no necesita adornos. La investigación disponible ya muestra un panorama extraordinario: cuatro hijos de uno de los generales más poderosos del sistema cubano desarrollaron vidas que incluyen residencia en Estados Unidos, negocios privados, México, Europa, turismo, estructuras inmobiliarias premium y vínculos con áreas de la economía en divisas.

Quizás todos esos logros puedan explicarse individualmente mediante carreras profesionales legítimas. Si es así, los documentos deberían permitir demostrarlo.

Pero hasta que Cuba cuente con transparencia patrimonial, declaraciones públicas de bienes y reglas claras sobre conflictos de intereses, la pregunta seguirá siendo inevitable:

¿cuánto de esa prosperidad pertenece exclusivamente al esfuerzo individual y cuánto comenzó con haber nacido en la familia correcta?

Ese es el corazón de Los Herederos del Poder.

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