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Cuba Bajo Lupa

RÉGIMEN ABRE LA PUERTA A UN MEDIADOR INTERNACIONAL EN SUS NEGOCIACIONES CON EEUU TRAS MESES DEFENDIENDO EL DIÁLOGO DIRECTO

El Gobierno cubano dejó abierta la posibilidad de recurrir a un mediador entre Cuba y Estados Unidos, una alternativa que meses atrás altos funcionarios de La Habana consideraban innecesaria porque ambos gobiernos mantenían canales directos de comunicación. La señal llegó del viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío durante una entrevista con Bloomberg realizada en Nueva York.

El cambio está en el lenguaje diplomático y debe interpretarse con precisión: Cuba no anunció que haya aceptado un mediador ni identificó a un país que desempeñará esa función. Lo novedoso es que Fernández de Cossío, consultado directamente sobre esa posibilidad, respondió que no la descartaría.

CUBA ABRE LA PUERTA A UN MEDIADOR CON ESTADOS UNIDOS

La entrevista de Bloomberg fue publicada el 25 de septiembre y abordó principalmente las sanciones estadounidenses, las reformas económicas impulsadas por La Habana y el deterioro de las relaciones bilaterales.

En ese contexto surgió la cuestión de una posible mediación. Según el reporte sobre la conversación, Fernández de Cossío dijo que “no lo descartaría”, aunque matizó que Cuba y Estados Unidos no necesitan necesariamente a un tercero simplemente para sentarlos en una misma mesa.

La respuesta resulta significativa porque no equivale al mensaje transmitido públicamente por La Habana apenas tres meses antes.

EN JUNIO LA HABANA DECÍA QUE NO NECESITABA INTERMEDIARIOS

En junio, la vicecanciller cubana Josefina Vidal confirmó la existencia de un canal directo con Estados Unidos y reconoció que otros países habían ofrecido sus servicios para facilitar el acercamiento.

“Hay países que se han ofrecido como mediadores y se lo hemos agradecido, pero no ha sido necesario”, declaró entonces Vidal. También sostuvo que ambos gobiernos siempre habían encontrado la manera de conversar directamente.

Aquellas declaraciones se produjeron después de que Panamá ofreciera su territorio como espacio neutral para facilitar conversaciones entre Washington y La Habana. El canciller panameño, Javier Martínez-Acha Vásquez, presentó públicamente la iniciativa en junio durante las actividades vinculadas a la Asamblea General de la OEA.

La propuesta panameña no significa que actualmente Panamá haya sido escogido como mediador. Tampoco debe confundirse ofrecer una sede para conversaciones con asumir formalmente la mediación entre dos gobiernos.

QUÉ CAMBIÓ REALMENTE EN LA POSICIÓN CUBANA

La diferencia entre las declaraciones de junio y las de septiembre es fundamentalmente diplomática.

La Habana pasó de afirmar que la participación de terceros “no ha sido necesaria” a que uno de sus principales funcionarios encargados de la relación con Washington diga que no descartaría esa posibilidad.

Eso permite hablar de una apertura, pero no de la aceptación de una mediación concreta.

Fernández de Cossío también afirmó a Bloomberg que Cuba desea alcanzar una solución con Estados Unidos “lo antes posible” y sostuvo que La Habana no puede limitarse a esperar un futuro cambio político en Washington para obtener un alivio de la presión estadounidense.

El vicecanciller vinculó además cualquier posible avance con una reducción de las sanciones de Estados Unidos. Según su argumento, disminuir la presión permitiría profundizar las transformaciones económicas que el Gobierno cubano está intentando implementar. Esa es la posición expresada por Fernández de Cossío; Washington mantiene sus propias exigencias y objetivos respecto a Cuba.

EXISTEN CANALES, PERO ESO NO SIGNIFICA QUE HAYA UN ACUERDO

Otro elemento importante es distinguir entre contactos diplomáticos, conversaciones y una negociación formal.

Las autoridades cubanas han reconocido la existencia de canales de comunicación con Washington, pero públicamente han evitado presentar esos contactos como un proceso con acuerdos establecidos. De hecho, Fernández de Cossío ha reconocido que las conversaciones se encuentran prácticamente estancadas debido a las profundas diferencias entre ambos gobiernos.

Por ello, la posibilidad de incorporar eventualmente a un tercer actor podría adquirir importancia si las conversaciones directas no consiguen avanzar.

Por ahora, sin embargo, no existe anuncio público de un mediador, una sede acordada, una nueva ronda formal de negociaciones ni un acuerdo entre Washington y La Habana. Lo ocurrido es más limitado, aunque políticamente relevante: Cuba ya no cierra públicamente una opción que meses atrás decía no necesitar.

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