PACO CABRERA: EL JEFE DE ESCOLTA DE FIDEL CASTRO QUE MURIÓ BAJO DE MANERA MISTERIOSA BAJO LA HÉLICE DE UN AVIÓN EN VENEZUELA
Francisco “Paco” Cabrera Pupo sobrevivió a la guerra contra Fulgencio Batista, alcanzó el grado de comandante del Ejército Rebelde y terminó convertido en uno de los hombres encargados directamente de la seguridad de Fidel Castro. Sin embargo, su trayectoria terminó de manera abrupta apenas semanas después del triunfo revolucionario, lejos de los campos de batalla donde había arriesgado la vida durante meses.
Cabrera nació el 4 de diciembre de 1924 en una zona rural próxima a Vázquez, Puerto Padre, en la antigua provincia de Oriente. Procedente de una familia de trabajadores agrícolas y con una educación formal limitada, se vinculó al Movimiento 26 de Julio y en abril de 1957 se incorporó al Ejército Rebelde. Fuentes cubanas señalan que combatió bajo las órdenes de Ernesto Guevara y que posteriormente alcanzó el grado de comandante.
Durante la etapa final de la guerra fue acercándose al círculo encargado de proteger a Castro. Tras el derrumbe del gobierno de Batista, Cabrera participó en los primeros desplazamientos de la dirección revolucionaria y quedó identificado como jefe de la escolta de Fidel. Un testimonio publicado décadas después por Ocean Sur recuerda también su presencia en la comitiva de seguridad que acompañó a Castro durante la Caravana de la Libertad hacia La Habana.
El primer viaje de Fidel después del triunfo
El 23 de enero de 1959, apenas tres semanas después de la caída de Batista, Fidel Castro viajó a Venezuela invitado a los actos por el aniversario del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez. En la delegación figuraban Celia Sánchez, Pedro Miret y otros representantes del nuevo poder revolucionario; entre ellos viajaba Paco Cabrera en calidad de responsable de la escolta.
La visita estuvo marcada por multitudinarios recibimientos en Caracas y contactos con las nuevas autoridades venezolanas. Lo que parecía ser uno de los primeros grandes éxitos internacionales de la revolución cubana terminó, sin embargo, con una tragedia en el aeropuerto de Maiquetía durante los preparativos para el regreso a Cuba.
La madrugada del 27 de enero
En las primeras horas del 27 de enero de 1959, mientras los motores de los aviones estaban en funcionamiento, Cabrera descendió nuevamente hacia la pista. La versión difundida durante años por fuentes cubanas sostiene que había recordado que había dejado su ametralladora y salió a recuperarla. Al desplazarse cerca de una aeronave no advirtió el peligro de las hélices en movimiento y fue golpeado mortalmente.
Una reconstrucción publicada en Puerto Padre sitúa el accidente aproximadamente a las 12:55 de la madrugada y señala que Cabrera murió como consecuencia del impacto con la hélice. Tenía 34 años y habían transcurrido solamente 26 días desde el 1 de enero de 1959.
Pero existe otra versión sobre qué buscaba realmente el comandante cuando abandonó el avión.
Los fusiles FAL y el testimonio de Armando Fleites
El comandante Armando Fleites, integrante del Segundo Frente Nacional del Escambray y participante en aquella visita a Venezuela, dejó posteriormente un relato diferente. Según Fleites, el entonces contralmirante Wolfgang Larrazábal había entregado a Fidel Castro varios fusiles FAL de fabricación belga durante la visita.
Fleites sostuvo que los fusiles estaban colocados en un avión C-46 que también formaba parte de la comitiva. Según su relato, Celia Sánchez preguntó a Paco Cabrera por las armas y, tras saber dónde se encontraban, le indicó que Fidel quería que fueran trasladadas al Bristol Britannia. Cabrera habría salido entonces a recuperarlas y poco después se produjo el accidente.
Esta versión resulta relevante porque modifica un elemento de la historia tradicional: Cabrera no habría bajado simplemente porque olvidó su arma personal, sino que habría estado cumpliendo una gestión relacionada con los fusiles entregados durante la visita. Sin embargo, esa explicación depende esencialmente del testimonio posterior de Fleites y no hemos localizado documentación contemporánea independiente que permita considerarla definitivamente comprobada.
La polémica sobre la reacción de Fidel Castro
Fleites dejó además una acusación mucho más controvertida. Según su testimonio, después del accidente Fidel Castro habría reaccionado ante la muerte de Cabrera con unas palabras despectivas sobre la forma en que había fallecido. La versión fue reproducida posteriormente por organizaciones del exilio y aparece en publicaciones que recogen el relato del antiguo comandante del Escambray.
No hemos encontrado, sin embargo, una crónica periodística contemporánea, grabación, documento oficial o segundo testimonio independiente de enero de 1959 que confirme esa supuesta expresión. Por esa razón, CubaBajoLupa no la presenta como una declaración comprobada de Castro, sino exclusivamente como una afirmación realizada años después por Armando Fleites.
Esta distinción es especialmente importante porque las fuentes vinculadas al gobierno cubano ofrecen una imagen completamente diferente de la relación entre Cabrera y la dirección revolucionaria, describiéndolo como un combatiente de confianza y destacando su lealtad y cercanía con Fidel. La existencia de narrativas contrapuestas hace necesario separar aquello que puede documentarse del relato testimonial construido posteriormente alrededor de la tragedia.
Un comandante cuya historia terminó antes de comenzar el nuevo poder
A diferencia de otros comandantes de 1959 que posteriormente ocuparon cargos durante décadas, participaron en operaciones internacionales o protagonizaron enfrentamientos dentro del propio sistema cubano, Paco Cabrera prácticamente no tuvo trayectoria política después del triunfo. Su muerte se produjo antes de que quedaran definidas muchas de las estructuras que gobernarían Cuba durante las décadas siguientes.
Precisamente por eso su historia conserva un carácter singular. Sobrevivió a la clandestinidad y a la guerra, llegó al círculo inmediato de protección de Fidel Castro y murió accidentalmente durante el primer viaje internacional de la nueva dirección cubana. Casi siete décadas después, sigue existiendo una pregunta concreta en medio del relato: ¿bajó del avión a recuperar su propia ametralladora o salió a buscar los fusiles que habían sido entregados a Fidel en Venezuela?
Las fuentes permiten confirmar la muerte, el lugar, la fecha y su posición dentro de la escolta. Lo demás obliga a entrar en el terreno de las memorias, los testimonios y las versiones contrapuestas de quienes participaron en aquellos primeros días de 1959.
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