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Cuba Bajo Lupa

DE “GORDO” A “TRECE”: LA MISTERIOSA SEÑAL DE RADIO QUE HABRÍA INICIADO DE LA CAÍDA DE TONY DE LA GUARDIA Y PROVOCADO LA CAUSA 1/89

Tres meses antes de que Cuba conociera públicamente las detenciones de Arnaldo Ochoa, Antonio de la Guardia y varios oficiales del Ministerio del Interior, algo habría comenzado a moverse silenciosamente dentro del aparato de contrainteligencia. Norberto Fuentes sitúa el momento exacto en la mañana del 15 de marzo de 1989, cuando equipos cubanos de radio contrainteligencia habrían detectado comunicaciones procedentes de Miami y de embarcaciones situadas frente al occidente de Cuba con un interlocutor identificado mediante el indicativo “Gordo”.

Según Fuentes, aquel indicativo correspondía al mayor Amado Padrón Trujillo, uno de los hombres de confianza del coronel Antonio “Tony” de la Guardia dentro del Departamento MC del Ministerio del Interior. La historia es relevante porque, si la cronología del escritor es correcta, la vigilancia sobre el grupo habría comenzado casi tres meses antes de las detenciones públicas de junio y mucho antes de que la llamada Causa 1/89 fuera presentada ante la población cubana.

“GORDO”: LA SEÑAL QUE HABRÍA ACTIVADO LAS ALARMAS

Fuentes relata que alrededor de las nueve de la mañana del 15 de marzo los servicios cubanos localizaron comunicaciones en las que operadores desde Miami y desde embarcaciones cercanas a las costas occidentales llamaban insistentemente a alguien dentro de Cuba. La respuesta procedía, según la reconstrucción, de una zona situada al noroeste de La Habana, circunstancia que convirtió inmediatamente el tráfico radial en objeto de seguimiento prioritario.

El escritor identifica a “Gordo” como Amado Padrón y lo presenta como una especie de segundo jefe de facto del Departamento MC, aunque aclara que no ocupaba oficialmente esa posición. La documentación sobre el juicio de 1989 confirma que Padrón pertenecía al grupo dirigido por Tony de la Guardia y que posteriormente fue señalado por la acusación como uno de los principales ejecutores de las operaciones ilegales atribuidas al departamento.

EL DEPARTAMENTO MC Y SUS PODERES ESPECIALES

MC no era una dependencia convencional. Durante el proceso de 1989, las autoridades cubanas lo describieron como un departamento creado para obtener tecnología, medicamentos, información científica y otros productos difíciles de adquirir debido a las restricciones comerciales estadounidenses, utilizando mecanismos que podían incluir operaciones fuera de los canales normales de comercio.

Esos poderes proporcionaban a sus oficiales acceso a embarcaciones, contactos extranjeros, Guardafronteras y otras estructuras estatales. La versión oficial del proceso sostuvo que Tony de la Guardia y varios subordinados aprovecharon precisamente aquellas facilidades para organizar operaciones de narcotráfico sin autorización superior, mientras algunos críticos posteriores cuestionaron si actividades de semejante magnitud podían desarrollarse sin conocimiento de niveles más altos.

DE “GORDO” A “TRECE”

Según la narración de Fuentes, el seguimiento fue haciéndose más complejo durante las semanas siguientes. El 27 de marzo, “Gordo” habría cambiado su indicativo por “Trece”, mientras los servicios de radiogoniometría continuaban intentando precisar desde dónde se realizaban las transmisiones.

Posteriormente aparecieron los indicativos “35” y “20”, acompañados de cambios frecuentes de frecuencia y contactos cada vez más breves. Fuentes interpreta esas modificaciones como contramedidas utilizadas por operadores experimentados que podían haber sospechado que las comunicaciones estaban siendo localizadas, aunque no existe documentación pública independiente que permita reconstruir técnicamente cada una de esas interceptaciones.

MIRAMAR, BARLOVENTO Y EL HOTEL TRITÓN

La versión publicada por Libreta de apuntes llega a ofrecer localizaciones muy concretas. Los equipos móviles habrían situado transmisiones en sectores del oeste de La Habana comprendidos entre el río Almendares y Barlovento, con referencias específicas a Miramar y las inmediaciones del Hotel Tritón.

Esa precisión es uno de los elementos más llamativos del relato, pero también uno de los que requiere mayor cautela. Fuentes no reproduce en esa entrada los partes originales de radiogoniometría ni los expedientes de contrainteligencia que permitirían verificar independientemente las coordenadas, frecuencias o identificaciones de los operadores.

HAY UNA PARTE DE LA HISTORIA QUE SÍ FUE RECONOCIDA PÚBLICAMENTE EN 1989

Aunque los detalles narrados por Fuentes sobre el 15 de marzo no aparecen confirmados íntegramente en documentación oficial pública, existe una coincidencia importante. Durante el juicio de julio de 1989 se informó que el tráfico de drogas había sido detectado por controles de radio de la Seguridad del Estado durante los primeros meses de aquel año, y que paradójicamente Tony de la Guardia llegó a formar parte de una comisión del MININT que investigaba las propias operaciones detectadas.

Ese dato confirma que existió alguna clase de detección radioeléctrica previa a las detenciones de junio. Lo que no permite establecer por sí solo es que se tratara exactamente del operativo descrito por Fuentes, que “Gordo” fuera identificado desde el primer momento como Amado Padrón o que Fidel Castro recibiera personalmente un informe el 16 de marzo, tal como sostiene el escritor.

UNA INVESTIGACIÓN EN LA QUE LOS INVESTIGADOS ESTABAN DENTRO DEL SISTEMA

El episodio adquiere una dimensión casi circular cuando se observa la estructura del caso. Según la versión que salió a la luz durante el juicio, funcionarios encargados de investigar las comunicaciones sospechosas pertenecían al mismo Ministerio del Interior donde operaba el Departamento MC, mientras Tony de la Guardia figuró inicialmente entre quienes examinaban las señales detectadas.

Esto implicaba que la investigación se desarrollaba dentro de un organismo cuyos propios oficiales terminarían acusados. A partir de junio, el caso escaparía completamente del ámbito interno del MININT y se convertiría en uno de los procesos militares más trascendentales de la historia cubana posterior a 1959.

DEL SEGUIMIENTO A LAS DETENCIONES

Antonio de la Guardia fue arrestado el 12 de junio de 1989 después de acudir a la oficina del viceministro primero del Interior, Pascual Martínez Gil. Fuentes afirma que durante el trayecto desde su residencia hasta el MININT fue seguido por una brigada de vigilancia que identifica como K-J, otro elemento cuya estructura y funcionamiento exactos todavía merecen investigación independiente.

Para mediados de junio las detenciones ya incluían a Ochoa, Tony y Patricio de la Guardia, Amado Padrón y otros oficiales. La prensa internacional recogió entonces la acusación oficial de que miembros del MININT habían cooperado con narcotraficantes y permitido operaciones a través del territorio cubano.

AMADO PADRÓN: DEL INDICATIVO “GORDO” AL PELOTÓN DE FUSILAMIENTO

Durante el proceso, Amado Padrón fue presentado por la fiscalía como uno de los principales operadores de las actividades atribuidas al grupo de Tony de la Guardia. La sentencia lo vinculó a numerosas operaciones de narcotráfico realizadas entre 1987 y 1989 y terminó imponiéndole la pena capital junto a Ochoa, Antonio de la Guardia y Jorge Martínez Valdés.

Los cuatro fueron ejecutados el 13 de julio de 1989. En menos de cuatro meses, si aceptamos la cronología aportada por Fuentes, aquel hombre identificado supuestamente por radio como “Gordo” habría pasado de comunicarse clandestinamente desde La Habana a convertirse en uno de los protagonistas de un proceso que terminó ante un pelotón de fusilamiento.

¿FUE EL 15 DE MARZO EL VERDADERO COMIENZO DE LA CAUSA 1?

La respuesta todavía no puede establecerse definitivamente. Existe evidencia contemporánea de que controles de radio de la Seguridad del Estado detectaron operaciones sospechosas durante los primeros meses de 1989, pero la reconstrucción detallada del 15 de marzo —indicativos, posiciones, informes y destinatarios— procede fundamentalmente de Norberto Fuentes.

Lo que convierte este episodio en una pieza importante es precisamente la cronología. Si algún día se abren los archivos de radio contrainteligencia del MININT correspondientes a marzo de 1989, podrían ayudar a responder una de las preguntas centrales de la Causa 1: cuándo comenzaron realmente las autoridades cubanas a vigilar a Tony de la Guardia y cuánto sabían antes de que las detenciones se hicieran públicas.

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