LAS BOINAS VERDES CUBANAS: LAS OLVIDADAS PRIMERAS UNIDADES DE FUERZAS ESPECIALES DE CUBA QUE SE CREARON ANTES DE PLAYA GIRÓN
Antes de que las Fuerzas Armadas Revolucionarias adoptaran plenamente una estructura regular de inspiración soviética, Cuba atravesó entre 1959 y 1961 un período de transformación acelerada. El Ejército Rebelde, las milicias y nuevas unidades de combate fueron reorganizados mientras aumentaban las tensiones con Estados Unidos, se extendían los alzamientos armados en el Escambray y La Habana se preparaba para una eventual invasión.
Dentro de ese proceso aparecen referencias a combatientes identificados por boinas verdes, una denominación que puede llevar a confusión porque después se hizo mundialmente famosa por las Fuerzas Especiales estadounidenses. En el caso cubano, las fuentes consultadas indican que la boina verde fue utilizada por determinadas unidades revolucionarias y, según Norberto Fuentes, llegó incluso a confeccionarse especialmente en Checoslovaquia para grupos preparados durante aquel período previo a Playa Girón.
LAS BOINAS VERDES DE NORBERTO FUENTES
Una de las descripciones más detalladas aparece en Libreta de apuntes. Norberto Fuentes recuerda lo que denomina la “investidura de las boinas verdes” y afirma que aquellas prendas fueron mandadas a fabricar especialmente en una industria de confecciones militares de Checoslovaquia. En su relato, la boina formaba parte de un “módulo de combate” acompañado de armamento, equipo y preparación ideológica para hombres destinados a enfrentar la lucha contrainsurgente y una posible invasión.
Fuentes relaciona directamente esa preparación con los meses anteriores al desembarco de la Brigada 2506 en abril de 1961. Según su reconstrucción, aquellas fuerzas habían recibido fusiles FAL, armas provenientes del bloque socialista y material de apoyo suficiente para constituir unidades capaces de responder rápidamente a operaciones tanto internas como externas.
La fuente es valiosa porque Fuentes conoció personalmente escenarios militares cubanos, pero algunos detalles concretos —como el número de boinas fabricadas, la unidad exacta para la que fueron confeccionadas o la fecha precisa de su entrega— no aparecen corroborados en documentación pública independiente.
NO ERAN LOS “GREEN BERETS” DE ESTADOS UNIDOS
Conviene aclarar un punto esencial. Las boinas verdes cubanas descritas en estas fuentes no deben confundirse con las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos, que también terminarían siendo conocidas mundialmente como los Green Berets.
De hecho, los Boinas Verdes estadounidenses participaron directamente en el entrenamiento de la Brigada 2506. Documentación histórica sobre la preparación de la invasión señala que la CIA solicitó al Ejército estadounidense personal de Fuerzas Especiales para entrenar a los exiliados cubanos en Guatemala, incluyendo decenas de sargentos especializados.
La paradoja histórica es notable: en los meses previos a Playa Girón existían, en bandos enfrentados, fuerzas asociadas al uso de boinas verdes, aunque con estructuras, misiones y orígenes completamente diferentes.
ARMAS BELGAS Y MATERIAL DEL BLOQUE SOCIALISTA
La preparación cubana de 1960 y 1961 no dependió de una sola fuente de armamento. Documentos estadounidenses contemporáneos muestran que las fuerzas gubernamentales utilizaban fusiles FAL belgas, armas checoslovacas, morteros, bazucas y piezas de artillería durante operaciones contra grupos armados del Escambray.
Los FAL tenían una historia particular. Cuba había comprado grandes cantidades de estos fusiles a Fabrique Nationale de Bélgica, parte de ellos durante el gobierno de Batista y otros bajo el nuevo gobierno revolucionario. Documentos estadounidenses posteriores confirmaron que miles de fusiles FAL habían sido fabricados específicamente para Cuba antes de que Bélgica cancelara nuevas entregas en 1960.
Al mismo tiempo comenzaron a llegar armas soviéticas, checoslovacas y chinas. Publicaciones cubanas de los años 60 describieron cargamentos procedentes del bloque socialista destinados a formar batallones de infantería, baterías de artillería y otras unidades preparadas ante una posible agresión.
EL ESCAMBRAY FUE SU PRIMER GRAN LABORATORIO
Antes de Playa Girón, Cuba ya enfrentaba una guerra interna en las montañas del Escambray. Allí operaban grupos armados contrarios al nuevo gobierno, mientras unidades del Ejército Rebelde y las milicias realizaban cercos, rastreos y operaciones antiguerrilleras.
Fuentes recuerda que los integrantes de la Lucha Contra Bandidos, conocida como LCB, se distinguían en determinados momentos precisamente por el uso de boinas verdes. En una entrevista posterior evocó haber visto guardias de la LCB con cananas cruzadas y subametralladoras soviéticas PPSh, una imagen que muestra la mezcla característica de uniformes cubanos, armamento soviético y organización improvisada de aquella etapa.
Ese escenario permitió adquirir experiencia antes del desembarco de abril de 1961. Las tropas aprendieron a cerrar zonas, movilizar efectivos, utilizar información local y atacar pequeñas concentraciones enemigas, técnicas que diferían bastante de una batalla convencional pero que resultaban esenciales para operaciones de seguridad interior.
UN EJÉRCITO QUE SE ESTABA CONSTRUYENDO SOBRE LA MARCHA
Un estudio académico sobre la institucionalización del Ejército Rebelde muestra hasta qué punto aquella fuerza estaba cambiando rápidamente. Durante 1960 comenzaron a formarse unidades de artillería, llegaron asesores soviéticos y se organizaron nuevas baterías y estructuras de mando. Para enero de 1961 ya se habían establecido uniformes específicos para distintas armas y se realizaban maniobras de tiro indirecto con material pesado.
La situación obligaba a entrenar a miles de personas en períodos muy cortos. Muchos milicianos tenían experiencia política o guerrillera, pero carecían de educación militar convencional, de manera que el sistema combinó veteranos del Ejército Rebelde con instructores extranjeros, escuelas improvisadas y personal especializado.
EFIGENIO AMEIJEIRAS Y LAS TROPAS ESPECIALES DE LA POLICÍA
Otro testimonio particularmente revelador es el de Efigenio Ameijeiras, uno de los comandantes históricos del Ejército Rebelde y posteriormente jefe de la Policía Nacional Revolucionaria. En su relato sobre Playa Girón explica que contaba con una unidad especial armada con fusiles FAL y que había organizado combatientes procedentes de la policía como fuerza preparada para operaciones de combate.
Ameijeiras recuerda que muchos de esos policías eran antiguos guerrilleros del Segundo Frente Oriental y que recibieron clases de preparación política, judo y otras disciplinas antes de ser organizados como unidad de combate. Fidel Castro, según su testimonio, ya le había entregado alrededor de 200 FAL para esas tropas especiales.
Aquella estructura no era todavía una fuerza especial moderna comparable a las unidades posteriores del MININT o del MINFAR, pero demuestra que antes de Playa Girón ya existían grupos seleccionados con entrenamiento y armamento diferenciados.
LA BATALLA DE PLAYA GIRÓN
Cuando la Brigada 2506 desembarcó el 17 de abril de 1961, Cuba movilizó una combinación heterogénea de Ejército Rebelde, milicias, policía, aviación y unidades recién organizadas. Ameijeiras encabezó un batallón policial que participó en algunos de los combates más intensos y sufrió numerosas bajas.
La resistencia cubana disponía entonces de material procedente de varios orígenes: armas soviéticas y checoslovacas recién recibidas convivían con FAL belgas, fusiles estadounidenses capturados o heredados del antiguo ejército y equipos adquiridos antes de 1959.
El resultado fue una fuerza militar todavía en transición, pero suficientemente movilizada y equipada para responder con rapidez al desembarco.
DESPUÉS DE GIRÓN, LA IMPROVISACIÓN COMENZÓ A TERMINAR
La victoria de abril de 1961 aceleró la profesionalización. En los años siguientes, las fuerzas cubanas adoptaron de manera cada vez más sistemática la doctrina, armamento y estructura soviéticas, mientras los antiguos comandantes guerrilleros fueron enviados a academias militares y las unidades improvisadas pasaron a integrarse en organizaciones regulares.
Esa transformación explica por qué las primeras “boinas verdes” cubanas resultan difíciles de clasificar con categorías posteriores. No eran necesariamente una unidad de fuerzas especiales permanente con nombre, plantilla y doctrina independientes, sino parte de un período en el que Cuba estaba construyendo nuevas fuerzas de choque, unidades contrainsurgentes y agrupaciones seleccionadas a gran velocidad.
EL MITO Y LA REALIDAD
Hablar de “Boinas Verdes cubanas” resulta atractivo, pero exige precisión. Existen testimonios de combatientes revolucionarios usando boinas verdes, referencias a su fabricación especial en Checoslovaquia y recuerdos de miembros de la LCB identificados por esa prenda. También está documentada la existencia de unidades especiales de policía y tropas seleccionadas con armamento FAL antes de Girón.
Lo que no aparece claramente demostrado es que existiera antes de abril de 1961 una gran fuerza permanente denominada oficialmente “Boinas Verdes” equivalente a las Fuerzas Especiales estadounidenses. La historia parece ser más compleja: la boina fue un distintivo utilizado en determinadas unidades dentro del proceso acelerado de militarización y profesionalización que precedió a Playa Girón.
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