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Cuba Bajo Lupa

ROBERTO LEGRÁ SOTOLONGO: DEL MANDO DE TANQUES A SER EL GENERAL QUE DIRIGE EL ESTADO MAYOR DE LAS FAR

Roberto Legrá Sotolongo pertenece a una generación de militares cubanos diferente a la de los comandantes históricos de 1959. No llegó a la cúpula de las Fuerzas Armadas Revolucionarias por haber combatido en la Sierra Maestra, sino después de recorrer durante décadas una estructura profesional de mando que incluyó infantería, tanques, regiones militares, academias, operaciones y una misión en Angola.

Ese recorrido lo llevó primero a la Dirección de Operaciones de las FAR y posteriormente a la jefatura del Estado Mayor General, uno de los cargos militares más importantes del país. En agosto de 2021, cuando ocupaba posiciones superiores dentro del MINFAR, Estados Unidos lo sancionó bajo el programa Global Magnitsky en relación con la respuesta estatal a las protestas del 11 de julio.

UN GENERAL FORMADO DESPUÉS DE 1959

Legrá Sotolongo nació el 5 de junio de 1954 en Baracoa, por lo que pertenece a la generación que desarrolló prácticamente toda su vida militar después del triunfo de la Revolución. Su carrera comenzó dentro del sistema profesional de formación de las FAR y posteriormente lo llevaría a algunas de las principales instituciones militares cubanas.

La biografía difundida por el Partido Comunista de Cuba señala que estudió Mando Táctico de Tropas Generales en la Escuela Interarmas General Antonio Maceo. Entre 1983 y 1987 cursó además estudios en la Academia Mijaíl Frunze de la antigua Unión Soviética, una de las principales instituciones militares de formación de oficiales del bloque socialista.

INFANTERÍA, TANQUES Y REGIONES MILITARES

Antes de alcanzar el Estado Mayor General, Legrá ocupó una amplia variedad de puestos de mando. La información oficial cubana menciona entre ellos la jefatura de un batallón de infantería, una brigada de tanques y posteriormente las regiones militares de Villa Clara y Santiago de Cuba.

También fue jefe del Estado Mayor del Ejército Occidental y llegó a dirigir tanto la Escuela Interarmas General Antonio Maceo como la Academia de las FAR General Máximo Gómez. Ese itinerario muestra una carrera construida fundamentalmente dentro de las estructuras de mando, formación y planificación del ejército cubano.

SU PASO POR ANGOLA

Como numerosos oficiales cubanos de su generación, Legrá Sotolongo cumplió una misión militar en Angola. Las fuentes oficiales indican que allí se desempeñó como jefe de un grupo táctico, aunque la información pública disponible sobre esa etapa resulta considerablemente menor que la existente sobre otros generales cubanos que participaron en las campañas africanas.

Su servicio en Angola quedó posteriormente reflejado en varias condecoraciones, entre ellas la medalla de Combatiente Internacionalista y la denominada Por la Victoria Cuba-Angola. También recibió diferentes clases de la medalla Ignacio Agramonte y distinciones por años de servicio en las FAR.

EL HOMBRE DE OPERACIONES DE LAS FAR

Una de las etapas decisivas de su carrera llegó cuando fue nombrado segundo jefe del Estado Mayor General y jefe de la Dirección de Operaciones de las FAR. Ese último puesto resulta especialmente relevante porque la Dirección de Operaciones se encuentra directamente relacionada con la planificación y coordinación operacional de las fuerzas militares cubanas.

Cuando las protestas del 11 de julio de 2021 se extendieron por numerosas localidades del país, Legrá ocupaba precisamente una posición central dentro de esa estructura. El Departamento del Tesoro estadounidense lo describió entonces como subjefe del Estado Mayor General y jefe de la Dirección de Operaciones de las FAR.

LAS TROPAS DE PREVENCIÓN Y EL 11J

Estados Unidos afirmó que el MINFAR desplegó durante las protestas de julio de 2021 a las Tropas de Prevención, una unidad de policía militar subordinada a las Fuerzas Armadas. Estas fuerzas habían sido sancionadas previamente por Washington bajo la misma normativa Global Magnitsky.

La importancia de Legrá en aquella estructura radicaba precisamente en su puesto dentro del Estado Mayor y la Dirección de Operaciones. Washington sostuvo que las fuerzas de seguridad cubanas participaron en acciones destinadas a contener las manifestaciones y vinculó las sanciones posteriores con denuncias de detenciones, violencia contra manifestantes y otras presuntas violaciones de derechos humanos.

LA SANCIÓN DE ESTADOS UNIDOS

El 19 de agosto de 2021, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro sancionó a Roberto Legrá Sotolongo junto al general Andrés Laureano González Brito y al funcionario penitenciario Abelardo Jiménez González. Las medidas fueron adoptadas conforme a la Orden Ejecutiva 13818, que implementa el programa Global Magnitsky.

El Tesoro explicó que Legrá y González Brito fueron designados por ser dirigentes o funcionarios de entidades gubernamentales cuyos integrantes, según Washington, participaron directa o indirectamente en graves abusos de derechos humanos durante sus respectivos períodos de responsabilidad. Esa formulación es importante porque la sanción no afirma que Legrá ejecutara personalmente cada acción denunciada, sino que establece responsabilidad vinculada a su condición de alto funcionario de la estructura militar implicada.

DE SANCIONADO A JEFE DEL ESTADO MAYOR GENERAL

El ascenso de Legrá no se detuvo después de las sanciones estadounidenses. En 2021 pasó a encabezar el Estado Mayor General de las FAR y a desempeñarse como viceministro de las Fuerzas Armadas, consolidándose como uno de los oficiales profesionales de mayor rango del país.

Granma lo identificaba ya en 2023 como general de cuerpo de ejército, viceministro de las FAR y jefe del Estado Mayor General. Desde esa posición participa en actos militares, ceremonias institucionales y actividades vinculadas a las principales ramas de las Fuerzas Armadas.

EL SALTO AL BURÓ POLÍTICO

Su carrera experimentó otro avance significativo en diciembre de 2025. El XI Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba aprobó su incorporación al Buró Político, situándolo formalmente dentro del principal núcleo de dirección política de la organización gobernante.

La propia prensa oficial presentó entonces a Legrá como viceministro primero y jefe del Estado Mayor General de las FAR desde 2021. Granma destacó además que había sido delegado a los VI, VII y VIII congresos del PCC y miembro del Comité Central, mientras que desde 2018 ocupaba un escaño como diputado a la Asamblea Nacional.

UN MILITAR SIN LA LEGITIMIDAD DE LA SIERRA MAESTRA

Hay una característica que diferencia especialmente a Legrá de buena parte de la vieja cúpula militar cubana. No pertenece a la generación del Ejército Rebelde ni construyó su carrera alrededor de la participación en la lucha contra Fulgencio Batista.

Su ascenso refleja, en cambio, la profesionalización de una nueva élite militar formada dentro de las propias instituciones creadas después de 1959. Desde los estudios militares en Cuba y la Unión Soviética hasta el mando de blindados, regiones militares, academias y finalmente el Estado Mayor, su trayectoria representa la transición entre los veteranos históricos y la generación de oficiales profesionales que heredó la conducción de las FAR.

EL PODER QUE CONCENTRA HOY

Como jefe del Estado Mayor General, Legrá ocupa una posición central en la planificación militar cubana. Su incorporación al Buró Político amplió además su presencia desde el ámbito estrictamente castrense hacia el nivel más alto de dirección política del país.

Esa combinación resulta especialmente significativa cuando se observa su trayectoria completa: militar formado en la doctrina soviética, jefe de unidades blindadas, comandante en Angola, responsable de regiones militares, director de academias, jefe de Operaciones y finalmente jefe del Estado Mayor General. A ese recorrido se suma una sanción estadounidense vinculada institucionalmente con la respuesta al 11J, que permanece como uno de los episodios internacionales más controvertidos de su carrera.

UN GENERAL QUE SIGUIÓ ASCENDIENDO

La historia de Roberto Legrá Sotolongo muestra cómo el relevo generacional dentro de las Fuerzas Armadas cubanas no significó necesariamente una reducción del peso político de los militares. Mientras desaparecían de la primera línea numerosos comandantes históricos, oficiales profesionales formados íntegramente dentro del sistema comenzaron a ocupar las posiciones que aquellos dejaban atrás.

Legrá es uno de los ejemplos más claros de ese proceso. Después de más de cuatro décadas dentro de la estructura militar, terminó convertido en jefe del Estado Mayor General y miembro del Buró Político, dos posiciones que lo sitúan simultáneamente dentro del núcleo militar y político del poder cubano.

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