RÉGIMEN INFORMA QUE EL COLAPSO DEL SEN PRODUJO SERIAS AVERÍAS EN LA CALDERA DE LA TERMOELÉCTRICA ANTONIO GUITERAS
La termoeléctrica Antonio Guiteras de Matanzas volvió a quedar bajo presión tras la desconexión nacional del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). La planta registró averías en la caldera después del colapso de la red, y sus especialistas iniciaron un proceso de enfriamiento que demorará cerca de 72 horas antes de poder inspeccionar con precisión los daños.
Según la información divulgada este sábado, el director general de la central, Román Pérez Castañeda, explicó que las tensiones mecánicas asociadas a la caída del SEN pudieron provocar varias ponchaduras en el generador de vapor. La magnitud real de las averías no podrá establecerse hasta que la temperatura descienda lo suficiente para permitir el acceso seguro al interior de la caldera.
LA GUITERAS ENTRA OTRA VEZ EN UN PROCESO DE ENFRIAMIENTO
El procedimiento anunciado implica que durante casi tres días no será posible realizar una inspección completa de las zonas afectadas. Mientras tanto, brigadas de la Empresa de Mantenimiento a Centrales Eléctricas preparan las labores que comenzarían, de acuerdo con el cronograma divulgado, a partir de la tarde del próximo lunes.
El problema resulta especialmente sensible porque la Guiteras había conseguido permanecer 44 días consecutivos en línea, con una generación promedio cercana a 185 megavatios desde su última incorporación al sistema el 4 de agosto, según el reporte suministrado.
Ese período de estabilidad tenía un peso importante dentro de un SEN que opera con márgenes reducidos y depende de un parque termoeléctrico envejecido. La eventual ausencia de esos megavatios durante varios días vuelve a restar capacidad a un sistema que ya enfrenta fuertes déficits de generación.
LAS PONCHADURAS DE CALDERA NO SON UN PROBLEMA NUEVO
La posible presencia de tuberías dañadas dentro de la caldera no constituye un fenómeno aislado en la Antonio Guiteras.
En abril de 2026, la planta ya había salido del SEN por una ponchadura en la caldera. En aquella ocasión, Román Pérez Castañeda explicó igualmente que primero era necesario dejar enfriar la instalación antes de localizar y reparar el daño.
Granma también documentó en mayo problemas en componentes del recalentador que provocaban un elevado consumo de agua y dificultaban la estabilización de la carga. El propio director reconoció entonces que la central necesita un mantenimiento capital y que ese proceso no se realiza desde 2010, en parte porque una parada prolongada agravaría todavía más la crisis eléctrica nacional.
Ese antecedente ayuda a entender por qué una desconexión abrupta del sistema puede tener consecuencias adicionales sobre una instalación que arrastra debilidades estructurales y trabaja de manera intensa durante largos períodos.
UNA CENTRAL CLAVE PARA EL SISTEMA ELÉCTRICO CUBANO
La Antonio Guiteras es considerada el mayor bloque unitario de generación térmica de Cuba y, cuando opera con normalidad, suele aportar alrededor de 200 megavatios o más al SEN.
Su salida del sistema no significa por sí sola un apagón nacional, pero sí elimina una cantidad significativa de generación en un momento en que otras unidades también presentan averías, mantenimientos o limitaciones técnicas.
La propia Unión Eléctrica ha reflejado durante 2026 jornadas con más de 1.500 MW de déficit y múltiples unidades térmicas fuera de servicio. En junio, por ejemplo, Granma reportó afectaciones previstas superiores a 1.700 MW mientras la Guiteras se encontraba también indisponible.
EL COLAPSO DEL SEN VUELVE A GOLPEAR UNA INFRAESTRUCTURA FRÁGIL
El nuevo incidente ocurre apenas después de otra desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional. Ese tipo de evento somete a las centrales a variaciones bruscas de presión, temperatura y carga, condiciones que pueden agravar fallos preexistentes o revelar puntos débiles en equipos envejecidos.
En julio, después de otro colapso del SEN, el ministro de Energía y Minas reconoció públicamente que la caldera de la Guiteras presentaba una “debilidad estructural” y que era necesario esperar su enfriamiento para evaluar posibles daños.
El episodio actual vuelve a mostrar hasta qué punto la recuperación del sistema eléctrico cubano depende no solo de generar más electricidad, sino de mantener funcionando instalaciones que han acumulado décadas de explotación y reparaciones parciales.
Hasta que concluyan el enfriamiento y la inspección interna, no será posible determinar cuántas tuberías resultaron dañadas, cuánto demorará la reparación ni cuándo podrá la Guiteras regresar al SEN.
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