CARLOS MARCELÍN: DE COJÍMAR AL NEGOCIO MILLONARIO DE LOS RELOJES EN MIAMI, ENTRE LUJO, REDES Y POLÉMICA POR SUS VIAJES A CUBA
Carlos Marcelín, conocido en redes como Mr. CRM o simplemente “Carlos el relojero”, se ha convertido en una de las figuras cubanoamericanas más visibles dentro del mercado de relojes de lujo en Miami. Fundador de CRM Jewelers, su historia comenzó muy lejos de las vitrinas con Rolex, Patek Philippe y Richard Mille: durante su infancia ayudaba a su padre en un pequeño negocio artesanal de joyería y relojes antiguos en La Habana.
Con el tiempo, aquella experiencia familiar se transformó en un negocio de alta gama y, más tarde, en una poderosa maquinaria de contenido digital. Marcelín combina compraventa de relojes, negociación frente a las cámaras, entretenimiento y una exposición constante de objetos valorados en decenas e incluso cientos de miles de dólares. Pero su presencia pública también ha generado debate dentro del exilio por sus viajes a Cuba y por la manera en que muestra su éxito cuando visita la Isla.
DE UN TALLER EN LA HABANA A DOWNTOWN MIAMI
La historia que cuenta CRM Jewelers sitúa el origen del negocio en la infancia de Marcelín. Desde los nueve años, Carlos y sus hermanas ayudaban a su padre en un taller de joyería artesanal y relojería vintage en La Habana, una experiencia que despertó su interés por los relojes desde muy joven.
Una reseña empresarial publicada sobre CRM señala que Marcelín emigró de Cuba en 1989 y que a los 18 años ya había adquirido su primer Rolex. Tras la muerte de su padre en 2008 decidió desarrollar de manera profesional aquel interés familiar y, en noviembre de 2012, fundó CRM Jewelers en Miami con menos de una decena de relojes disponibles.
La compañía continúa operando actualmente desde el Downtown de Miami. El registro corporativo de Florida identifica a Carlos R. Marcelin como miembro administrador de CRM Jewelers LLC y ubica el negocio en el 58 NE 1st Street.
CRM JEWELERS SE CONVIERTE TAMBIÉN EN UNA EMPRESA DE MEDIOS
El crecimiento de CRM no se limitó a vender relojes.
La empresa convirtió las negociaciones con clientes y comerciantes en contenido para YouTube, Instagram y otras plataformas, mostrando tasaciones, compras, ventas y discusiones sobre relojes de lujo. Según la propia compañía, sus diferentes canales acumulan millones de seguidores y una audiencia internacional considerable; esas cifras proceden de información corporativa y no de una auditoría independiente.
Marcelín ha terminado convirtiéndose en personaje central de esa estrategia. Su estilo directo para negociar, las cantidades de dinero que aparecen sobre las mesas y expresiones surgidas de sus videos han conseguido que algunos fragmentos trasciendan incluso el público interesado específicamente en relojería.
En febrero de 2026, por ejemplo, una negociación entre Marcelín y otro joyero fue utilizada como audio para una parodia sobre la escasez y el precio de la gasolina en Cuba. La frase “No me calientes lo mío” terminó trasladada humorísticamente desde una negociación de Rolex a la realidad cotidiana cubana.
RELOJES DE CIENTOS DE MILES DE DÓLARES
Por las manos de Marcelín pasan piezas cuyo precio resulta difícil de imaginar para buena parte del público.
En octubre de 2025 mostró junto a otro comerciante un Rolex Day-Date 40 de platino con esmeraldas, descrito en el contenido como una pieza valorada en más de 645.000 dólares. Marcelín aseguró entonces que, pese a sus años trabajando con relojes de alta gama, solamente había visto dos ejemplares semejantes.
También ha publicado contenido sobre oro como inversión, incluyendo un lingote de tres kilogramos de 24 quilates que otro joyero había adquirido años antes por unos 150.000 dólares. En otra ocasión mostró una barra de plata procedente del naufragio del galeón Nuestra Señora de Atocha, mezclando así el mercado del lujo con historias relacionadas con metales preciosos y coleccionismo.
Curiosamente, Marcelín ha asegurado que su colección personal de relojes es mucho más pequeña de lo que muchos imaginan. En diciembre de 2025 mostró un Rolex Submariner de 1975 y explicó que prefería invertir capital en hacer crecer su negocio antes que acumular relojes para uso personal.
EL REGRESO A COJÍMAR Y EL MENSAJE A LOS JÓVENES
Una de las publicaciones que mayor conexión tuvo con Cuba ocurrió en septiembre de 2025, cuando Marcelín regresó a Cojímar, en La Habana, donde había crecido.
Durante la visita compartió imágenes caminando por la localidad y conversando con adolescentes cerca de la costa. Los invitó a comer pizza y utilizó el encuentro para transmitirles un mensaje sobre superación personal, afirmando que proceder de un lugar pobre no determina necesariamente el futuro de una persona.
Ese viaje mostró una faceta diferente del empresario: la del emigrante que vuelve al barrio donde comenzó su historia. Pero sus visitas a Cuba también han generado críticas en sectores del exilio que consideran problemático mostrar lujo o mantener determinadas actividades en la Isla mientras gran parte de la población enfrenta una profunda crisis económica.
LA POLÉMICA POR SUS VIAJES A CUBA
En agosto de 2026, el portal CubaLeaks incorporó a Marcelín a su denominado “Muro de la Vergüenza”, una iniciativa privada que reúne perfiles de personas y entidades que sus responsables consideran relacionadas con distintas formas de apoyo al Gobierno cubano.
El perfil de Marcelín sostiene que sus viajes y la ostentación pública de lujo en Cuba justifican su inclusión y lo clasifica bajo la categoría de “apoyo económico”. Sin embargo, en la ficha consultada no aparecen fuentes documentales específicas que demuestren que Marcelín haya financiado al Gobierno cubano o mantenido relaciones económicas directas con instituciones estatales; por ello, esa clasificación debe entenderse como la valoración editorial de CubaLeaks y no como un hecho establecido independientemente.
Lo que sí está documentado públicamente es que Marcelín ha viajado a Cuba y que al menos uno de esos viajes incluyó una visita familiar y personal a Cojímar. CiberCuba describió aquella estancia de 2025 precisamente como un regreso a su pueblo natal para visitar familiares, caminar por la comunidad y compartir con jóvenes.
No encontré una acusación judicial, investigación gubernamental o documento oficial que vincule a Marcelín con actividades ilegales relacionadas con Cuba.
UNA HISTORIA CUBANA DE EMPRENDIMIENTO Y EXPOSICIÓN DIGITAL
El fenómeno Carlos Marcelín va más allá de vender Rolex.
Su trayectoria combina la tradición de un pequeño negocio familiar cubano, emigración, emprendimiento en Miami y una transformación radical de la manera en que se promociona la relojería de lujo. CRM convirtió operaciones que antes ocurrían discretamente detrás de mostradores en espectáculos digitales capaces de atraer a millones de espectadores.
Esa misma exposición tiene otra cara. Cuanto mayor es la audiencia, mayor es también el escrutinio sobre los viajes, relaciones, inversiones y mensajes de quien aparece frente a la cámara.
En el caso de Marcelín, el contraste resulta especialmente llamativo: un niño que aprendió relojería ayudando a su padre en La Habana terminó negociando algunas de las piezas más caras del mercado internacional desde el corazón de Miami.
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