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Cuba Bajo Lupa

JESÚS BERMÚDEZ CUTIÑO: EL GENERAL QUE TOMÓ EL CONTROL DEL ESPIONAJE CUBANO TRAS EL JUICIO A ARNALDO OCHOA

El general de división Jesús Bermúdez Cutiño fue uno de esos militares cubanos cuyo nombre permaneció durante décadas lejos del gran público, aunque ocupó posiciones decisivas dentro de la contrainteligencia, la inteligencia militar y posteriormente el aparato de espionaje exterior del Ministerio del Interior. Su carrera atravesó algunos de los momentos más delicados de las estructuras de seguridad cubanas, pero ninguno resultó tan significativo como 1989, cuando fue enviado desde las Fuerzas Armadas al MININT en medio de la purga desatada tras los casos Ochoa y Abrantes.

Bermúdez Cutiño no llegó a ese puesto como un funcionario improvisado. Había acumulado experiencia en mandos militares, Contrainteligencia Militar y en la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), convirtiéndose en uno de los cuadros de confianza utilizados por Raúl Castro para reorganizar estructuras particularmente sensibles del aparato de seguridad.

DE LAS UNIDADES DE COMBATE A LA CONTRAINTELIGENCIA MILITAR

Fuentes especializadas reconstruyen sus primeros años dentro de las FAR ocupando responsabilidades como jefe de operaciones, jefe de Estado Mayor de una división motorizada en Santiago de Cuba y jefe de divisiones militares en Holguín y La Habana. Posteriormente fue trasladado hacia estructuras de seguridad militar, donde comenzó una etapa que terminaría llevándolo al núcleo de la inteligencia cubana.

El propio Raúl Castro dejó constancia posteriormente de que Bermúdez Cutiño fue uno de los oficiales seleccionados para reforzar la Contrainteligencia Militar (CIM) junto con Carlos Fernández Gondín después de que Abelardo Colomé Ibarra asumiera su dirección. Según ese testimonio oficial, ambos participaron en una transformación de los métodos de trabajo, la dirección y las relaciones de la CIM con los mandos militares.

Ese dato permite dimensionar su importancia real. No era simplemente un oficial destinado temporalmente a seguridad militar, sino uno de los cuadros escogidos para intervenir en la reorganización de una estructura responsable de proteger a las FAR contra espionaje, infiltraciones y amenazas internas.

AL FRENTE DE LA INTELIGENCIA MILITAR

Con el tiempo, Bermúdez Cutiño llegó a dirigir la Dirección de Inteligencia Militar, servicio encargado de obtener y analizar información de interés estratégico para las Fuerzas Armadas. La DIM ocupaba un espacio diferente al de la inteligencia exterior del MININT, aunque ambas estructuras podían compartir objetivos y cooperar en determinados asuntos relacionados con seguridad nacional y operaciones internacionales.

Su experiencia también incluyó misiones en Angola y Etiopía, según la documentación biográfica disponible. Además, aparece vinculado a la Comisión Conjunta creada para abordar la situación de África Austral durante el proceso que desembocó en los acuerdos de diciembre de 1988 relacionados con Angola, Namibia y Sudáfrica.

1989: EL AÑO QUE CAMBIÓ EL APARATO DE INTELIGENCIA

La trayectoria de Bermúdez Cutiño dio un giro decisivo durante la crisis del verano de 1989. Después del proceso contra el general Arnaldo Ochoa y la posterior caída del ministro del Interior José Abrantes, el Gobierno cubano inició una profunda reorganización del MININT que alcanzó también a su cúpula de inteligencia.

El cambio fue registrado incluso por medios internacionales de la época. El Los Angeles Times informó el 15 de julio de 1989 que el entonces jefe de inteligencia del MININT, Germán Barreiro Caramés, había sido sustituido por Jesús Bermúdez Cutiño, procedente directamente de la jefatura de inteligencia del Ministerio de las Fuerzas Armadas; UPI informó igualmente del relevo.

La maniobra resulta reveladora porque el régimen no buscó al sustituto dentro del propio MININT. Colocó a un general procedente de las FAR para tomar las riendas de una institución que estaba siendo sometida a una verdadera cirugía política y administrativa tras uno de los mayores terremotos internos de la etapa revolucionaria.

LA PURGA DENTRO DE LA INTELIGENCIA

Fuentes especializadas sostienen que Bermúdez Cutiño realizó cambios profundos dentro de la antigua DGI, posteriormente denominada Dirección de Inteligencia (DI). CubaMilitar recoge testimonios según los cuales numerosos oficiales experimentados fueron apartados durante la reorganización, mientras nuevos cuadros provenientes del ámbito militar ocuparon posiciones dentro del servicio.

Esa reconstrucción debe tratarse con cautela porque muchos detalles proceden de testimonios de antiguos oficiales y fuentes posteriores, no de expedientes públicos del MININT. Lo que sí está documentado contemporáneamente es que la cúpula del Ministerio sufrió una extensa sustitución y que Bermúdez Cutiño fue colocado precisamente al frente de inteligencia durante ese proceso.

¿HOMBRE DE RAÚL CASTRO?

La trayectoria de Bermúdez Cutiño permite describirlo, como mínimo, como un militar de elevada confianza dentro de la estructura dirigida durante décadas por Raúl Castro. El propio Raúl lo mencionó entre los oficiales seleccionados para fortalecer la Contrainteligencia Militar, una decisión difícilmente compatible con la idea de que fuera simplemente un cuadro más dentro de las FAR.

Su recorrido también muestra una particularidad poco común: pasó por Contrainteligencia Militar, Inteligencia Militar y finalmente la Inteligencia exterior del MININT. Esa combinación lo situó en un punto de contacto extraordinariamente sensible entre las FAR y el aparato de seguridad estatal.

EL REGRESO A LA DIM Y UNA NUEVA ETAPA

Fuentes especializadas sitúan su salida de la Dirección de Inteligencia del MININT en 1994, cuando habría sido sustituido por Eduardo Delgado Rodríguez y regresado posteriormente a la dirección de la Inteligencia Militar. La fecha concreta de ese regreso procede principalmente de reconstrucciones especializadas y no de una nota pública detallada del Gobierno cubano, por lo que debe mantenerse esa atribución.

A comienzos del nuevo siglo reaparece ya en otra función, al frente del Centro de Estudios de Información de la Defensa (CEID). Documentos del National Security Archive lo identifican como jefe de ese centro en 2002, mientras registros de CLACSO y del Wilson Center confirman posteriormente su actividad como presidente de la institución y su participación en encuentros internacionales sobre defensa y seguridad.

DE JEFE DE ESPÍAS A AUTOR SOBRE SEGURIDAD

En sus últimos años públicos, Bermúdez Cutiño apareció además como autor de artículos históricos y militares en la prensa oficial. Granma publicó textos firmados por él sobre la Crisis de los Misiles y la Base Naval de Guantánamo, identificándolo como general de división de la reserva.

También participó en actividades de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. Juventud Rebelde lo fotografió en 2007 leyendo la convocatoria a una conferencia nacional de esa organización y volvió a recoger declaraciones suyas durante los funerales de Julio Casas Regueiro en 2011.

UN HOMBRE EN EL CENTRO DE LA REORGANIZACIÓN DE 1989

Jesús Bermúdez Cutiño murió en 2019, según una nota biográfica incluida posteriormente en las obras publicadas de Raúl Castro. Su legado permanece estrechamente ligado a estructuras que por definición operan con escasa transparencia, por lo que gran parte de su actividad concreta continúa fuera de los archivos públicos.

Sin embargo, hay un hecho difícil de ignorar: cuando el aparato de inteligencia cubano atravesó uno de sus momentos más traumáticos, el régimen recurrió a Bermúdez Cutiño para tomar el control de una de sus áreas más sensibles. Ese movimiento explica mejor que cualquier condecoración el nivel de confianza y poder que llegó a acumular dentro de las estructuras militares y de seguridad cubanas.

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