ULISES TOIRAC ESTALLA TRAS DÍAS DE APAGONES DE MÁS DE 30 HORAS EN LA HABANA: “NO SOLO ES INCOMPETENCIA Y MALA FE. ES CRIMEN”
El humorista cubano Ulises Toirac lanzó este martes una de sus críticas más duras contra la gestión de los apagones en Cuba, después de asegurar que su circuito eléctrico en La Habana llevaba desde el sábado prácticamente sin servicio, con restablecimientos tan breves que algunos no alcanzaron ni diez minutos. Su denuncia coincide con otra jornada crítica para el Sistema Electroenergético Nacional, que este 1 de septiembre volvió a operar con un déficit capaz de dejar simultáneamente sin electricidad a una parte mayoritaria del país.
Toirac identificó su circuito como el 1243 y explicó que el servicio se interrumpió poco después del mediodía del sábado. Según relató en Facebook, durante la madrugada la electricidad regresó en tres ocasiones, pero ninguno de esos períodos superó los 20 minutos. Este martes volvió a ocurrir algo similar: la corriente regresó y desapareció nuevamente antes de transcurridos diez minutos.
ULises Toirac CUESTIONA LA GESTIÓN DE LOS APAGONES
La indignación del artista no se limitó a la duración de los cortes. Toirac sostuvo que esos breves restablecimientos tampoco permitían descansar ni resolver necesidades básicas, porque cada entrada y salida del servicio obligaba a mantenerse pendiente de los equipos eléctricos y del momento en que pudiera volver a desaparecer la corriente.
Fue en ese contexto cuando dirigió su crítica contra quienes considera responsables de administrar el servicio eléctrico y resumió su valoración en una frase contundente: “No sólo es incompetencia y mala fe. Es crimen”, según reprodujo CiberCuba a partir de su publicación.
El humorista también cuestionó lo que percibe como diferencias entre circuitos. Según su versión, mientras el suyo permanecía prácticamente desconectado durante dos días, otras zonas habrían recibido un esquema más cercano al habitual o cortes menos prolongados. A partir de esa comparación, afirmó que la situación alimentaba sus sospechas sobre irregularidades y llegó a hablar de “corrupción imperante”. Esa acusación corresponde a la interpretación personal de Toirac y no está acompañada, hasta ahora, de evidencia pública que demuestre manipulación deliberada o corrupción en la distribución de la electricidad.
EL SEN ENFRENTA OTRO DÍA AL LÍMITE
La protesta ocurre mientras Cuba atraviesa uno de los momentos más severos de su crisis energética. La Unión Eléctrica pronosticó para este martes una disponibilidad de apenas 1.020 MW en el horario de mayor demanda, frente a una necesidad estimada de 3.300 MW, con una afectación prevista de 2.310 MW. Durante el lunes, el déficit se mantuvo durante las 24 horas y la máxima afectación llegó a 2.323 MW.
EFE calculó, a partir de los datos oficiales, que el déficit previsto podría dejar simultáneamente sin suministro a aproximadamente el 70% del país durante el pico. La agencia también señaló que en La Habana se vienen registrando cortes de hasta 20 horas, mientras en determinadas provincias existen reportes de períodos todavía más prolongados.
El escenario actual combina centrales termoeléctricas con décadas de explotación, averías recurrentes, falta de combustible y problemas de mantenimiento e inversión. El Gobierno cubano insiste en que las sanciones estadounidenses y las restricciones sobre los suministros de combustible han agravado decisivamente la crisis; al mismo tiempo, especialistas y críticos han señalado durante años el deterioro acumulado de la infraestructura energética nacional.
NO ES LA PRIMERA VEZ QUE TOIRAC SEÑALA CAUSAS INTERNAS
Toirac lleva meses cuestionando públicamente la gestión del sector. En marzo atribuyó buena parte del colapso a “30 años de desfasaje por mala política de inversiones”, y en julio sostuvo que el desastre energético era previsible después de décadas de decisiones económicas equivocadas. En aquella ocasión también reconoció que las medidas estadounidenses tienen impacto, pero rechazó utilizarlas como explicación única para el deterioro del sistema.
Su nueva protesta tiene, por tanto, un componente inmediato —dos días con electricidad casi inexistente, según su testimonio— pero también forma parte de una crítica más amplia a la administración de una crisis que ya ha cambiado la vida cotidiana de millones de cubanos.
Lo que las autoridades todavía no han explicado públicamente es por qué determinados circuitos pueden sufrir cortes mucho más prolongados que otros ni qué factores específicos determinaron la situación denunciada por Toirac. Esa ausencia de información alimenta el malestar de quienes no solo quieren saber cuándo regresará la corriente, sino también por qué algunos permanecen tantas horas sin ella.
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