“GASOLINA” HECHA CON PLÁSTICO: LA ARRIESGADA RESPUESTA DE ALGUNOS CUBANOS A LA CRISIS DE COMBUSTIBLE
La gasolina artesanal con plástico en Cuba ha comenzado a ganar visibilidad en redes sociales como una respuesta desesperada a la escasez de combustible. Videos y publicaciones muestran a cubanos de varias provincias experimentando con sistemas caseros de pirólisis para obtener líquidos combustibles a partir de residuos plásticos, pese a los riesgos de explosión, intoxicación y daños mecánicos.
Uno de los casos que más llamó la atención ocurrió en Matanzas, donde un video difundido a comienzos de abril mostraba un montaje artesanal de tuberías y depósitos instalado en un solar. Su creador aseguró haber obtenido combustible y comparó parte del sistema con un serpentín, aunque evitó explicar en detalle cómo había construido el equipo.
QUÉ ES LA PIRÓLISIS Y POR QUÉ NO PRODUCE AUTOMÁTICAMENTE GASOLINA
La pirólisis es un proceso conocido mediante el cual determinados materiales se descomponen mediante calor en ausencia o con una presencia muy limitada de oxígeno. Cuando se utilizan ciertos residuos plásticos pueden obtenerse gases, aceites y otros compuestos aprovechables energéticamente.
Sin embargo, el líquido que sale de un reactor casero no debe confundirse automáticamente con gasolina comercial.
Un ingeniero químico citado en la información proporcionada explica que lo obtenido en muchos de esos experimentos corresponde más bien a un aceite pirolítico, que requiere procesos posteriores de purificación, separación y acondicionamiento antes de poder compararse con un combustible automotriz convencional.
Esa diferencia es clave porque utilizar directamente un producto mal refinado puede dejar residuos, afectar los inyectores, generar corrosión y provocar averías importantes en motores de automóviles y motocicletas.
REACTORES CASEROS APARECEN EN PATIOS Y SOLARES
En redes sociales existen comunidades dedicadas a intercambiar experiencias sobre la obtención de combustible a partir de plásticos. Algunas publicaciones muestran instalaciones construidas con depósitos metálicos, tuberías y otros componentes reutilizados.
Otros montajes son mucho más precarios.
Testimonios recopilados en Santa Clara describen incluso experimentos realizados con recipientes domésticos adaptados. La proliferación de estas prácticas parece responder directamente a las dificultades para conseguir gasolina a precios accesibles.
Un residente del reparto Caracatey afirmó que comenzó a producir pequeñas cantidades para resolver sus necesidades de transporte. Otro cubano de Sancti Spíritus contó que desmontó su instalación después de que vecinos amenazaran con denunciarlo por temor a una explosión.
La existencia de esos testimonios permite documentar el fenómeno, pero no determinar cuántas personas realizan actualmente esta práctica en Cuba ni cuál es su verdadera extensión nacional.
EL RIESGO DE EXPLOSIONES Y VAPORES TÓXICOS
El problema no radica solamente en la calidad del combustible resultante.
La pirólisis industrial requiere sistemas diseñados para controlar temperatura, presión, vapores inflamables y emisiones. Un montaje improvisado puede acumular gases combustibles y generar incendios o explosiones.
Además, determinados plásticos pueden liberar durante su descomposición sustancias tóxicas y compuestos orgánicos volátiles. Sin sistemas adecuados de filtrado y tratamiento, esos contaminantes pueden escapar al ambiente y afectar tanto a quienes manipulan el equipo como a vecinos de viviendas cercanas.
Por esa razón, reproducir sistemas domésticos vistos en redes sociales no puede considerarse una alternativa segura a la gasolina convencional.
CUBA TIENE UN PROYECTO OFICIAL DE PIRÓLISIS
La utilización de plásticos para producir aceite mediante pirólisis no es, en sí misma, una tecnología improvisada.
La información proporcionada menciona el proyecto Pyralis, desarrollado en Holguín bajo un esquema oficialmente autorizado para procesar residuos plásticos y obtener aceite pirolítico. Según medios estatales citados en el material base, el proyecto habría planteado capacidades de hasta 100 litros de aceite por cada 100 kilogramos de plástico procesado.
La diferencia fundamental está en las condiciones técnicas.
Una instalación certificada puede incorporar controles de temperatura, tratamiento de gases, sistemas de seguridad y procedimientos para procesar el producto obtenido. En un patio particular, esos mecanismos pueden ser inexistentes.
“GASOLINA” BARATA QUE PUEDE TERMINAR ROMPIENDO EL MOTOR
El fenómeno también comenzó a aparecer en el mercado informal.
Conductores han denunciado la venta de líquidos presentados como gasolina a precios muy inferiores a los del combustible convencional. Una de las denuncias citadas señala ofertas cercanas a 3.000 pesos por litro, mientras la gasolina industrial podía superar los 6.000 pesos en la reventa informal.
El precio reducido resulta atractivo en medio de la crisis, pero algunos compradores aseguran haber sufrido posteriormente problemas mecánicos.
Un conductor relató que, después de abastecerse mediante revendedores en la Autopista Nacional, su vehículo comenzó a expulsar humo blanco, producir ruidos anormales y finalmente quedó averiado. Según su versión, posteriormente encontró residuos en el tanque que parecían material plástico quemado.
Estos testimonios no permiten afirmar que todos los combustibles vendidos informalmente procedan de pirólisis ni que cada avería tenga esa causa. Sí revelan un problema adicional: el comprador muchas veces no sabe realmente qué está introduciendo en el tanque.
LA ESCASEZ CREA UN MERCADO DE SOLUCIONES CADA VEZ MÁS ARRIESGADAS
La aparición de esta práctica vuelve a mostrar cómo la crisis energética cubana está trasladando problemas estructurales a los hogares y pequeños transportistas.
Cuando conseguir gasolina depende de largas esperas, precios elevados o mercados informales, algunas personas comienzan a experimentar con alternativas que en condiciones normales difícilmente considerarían.
La creatividad puede resolver problemas cotidianos, pero en este caso existe una línea peligrosa. Un combustible elaborado sin controles adecuados puede poner en riesgo no solamente el motor de un vehículo, sino también la integridad física de quien intenta producirlo.
La paradoja es evidente: frente a la falta de gasolina, algunos cubanos están intentando fabricar algo que se le parezca. Y el costo del experimento puede terminar siendo mucho mayor que el del combustible que pretendían sustituir.
SIGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES






