ULISES TOIRAC REVELA POR QUÉ NO TUVO HIJOS CON SU ESPOSA: “LLEGAMOS A UNA EDAD EN QUE DIJIMOS: YA NO TIENE SENTIDO”
El humorista cubano Ulises Toirac habló sobre por qué no tuvo hijos con su esposa, Alina, una decisión marcada, según explicó, por dificultades de compatibilidad, el desgaste que implicaban los tratamientos y, finalmente, el paso del tiempo. Lejos de presentar el tema desde la frustración, el artista contó que ambos terminaron construyendo una vida familiar alrededor de sus sobrinos y de los animales que forman parte de su hogar.
Toirac abordó el asunto durante una conversación con el actor Alejandro Cuervo para el canal Familia Cubana. Con el humor que suele caracterizarlo, comenzó respondiendo que no tenía hijos, “bueno, que yo sepa”, antes de explicar con mayor profundidad una historia personal que se remonta a las primeras etapas de su relación con Alina.
Ulises Toirac explica por qué no tuvo hijos
El humorista contó que tenía 30 años cuando se casó con Alina y que la pareja enfrentó lo que describió como un problema de “compatibilidad”. No ofreció un diagnóstico médico específico, por lo que no resulta apropiado establecer públicamente cuál era la dificultad reproductiva concreta.
Lo que sí explicó es que ambos llegaron a considerar tratamientos, pero el proceso terminó resultándole emocionalmente agotador.
“Es agobiante”, repitió en varios momentos al recordar aquella etapa. Toirac incluso recurrió al humor para describir las pruebas médicas a las que debía someterse, aunque detrás de la broma dejó ver que el proceso terminó convirtiéndose en una carga para la pareja.
Con el paso de los años, aseguró, llegó un momento en que ambos decidieron no continuar.
“Llegamos a una edad en que dijimos: ‘Vaya, ya… ya no tiene sentido’”, recordó.
Su explicación muestra una experiencia que muchas parejas viven en privado: la decisión de intentar tener hijos, recurrir o no a tratamientos y eventualmente aceptar que la vida familiar puede tomar otra dirección.
Más de tres décadas junto a Alina
Durante la conversación también se hizo referencia a la extensa relación entre Toirac y Alina, de aproximadamente tres décadas. Esa convivencia ayuda a poner en contexto que la ausencia de hijos no significó, según la manera en que el propio humorista lo describe, la ausencia de una estructura familiar.
“Hemos creado una atmósfera en la que, de determinada forma, no tenemos hijos, pero tenemos sobrinos, muchos sobrinos”, explicó.
Toirac habló con especial afecto de ellos, aunque bromeó con que pueden ser “bastante exigentes”. Esa relación con su familia ampliada aparece como una de las formas en que la pareja terminó llenando espacios que inicialmente pudieron imaginar de otra manera.
Lía, otra integrante de la familia
El humorista dedicó además buena parte de su relato a los animales que comparte con Alina, dejando claro que ambos son particularmente apegados a ellos.
Entre ellos destacó a Lía, su perra, a quien describió con enorme cariño. Toirac contó que algunas personas incluso le señalan que habla de ella como si se refiriera a una mujer, comentario que él transformó inmediatamente en otra broma: “Es una jevita peludita”.
El vínculo, sin embargo, es real. Explicó que él suele levantarse primero, tomar café y comenzar a trabajar frente a la computadora. Cuando Lía despierta, según relató, lo primero que hace es buscarlo.
No necesariamente para salir o pedir comida. Simplemente se acerca, le da varios lengüetazos en la mano y después continúa con su rutina.
Una respuesta íntima detrás del humor
La conversación permitió conocer una dimensión menos pública de Ulises Toirac y su decisión de no tener hijos. No fue, de acuerdo con su relato, una determinación tomada desde el comienzo de su relación, sino el desenlace de dificultades que aparecieron durante el proceso, intentos médicos que resultaron agotadores y una decisión posterior de cerrar aquella etapa.
También resulta importante no convertir sus palabras en un diagnóstico que él nunca ofreció. Toirac habló de “compatibilidad” y de tratamientos, pero no identificó una condición médica concreta ni señaló a ninguno de los dos como responsable de las dificultades para concebir.
Su historia termina, además, lejos del dramatismo. Después de décadas juntos, Toirac describe una familia formada por Alina, sus sobrinos y una colección de animales a los que ambos profesan especial cariño.
No tuvieron hijos, pero, según su propio relato, encontraron otra manera de construir hogar.
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